De los festines estivales en los grupos al drama recurrente de las eliminatorias, la historia muestra que el idilio con la red antes de tiempo suele servir de poco
Regala esta noticia Añádenos en Google Los jugadores de la selección celebran uno de los siete goles marcados a Costa Rica en la fase de grupos de Catar 2022. (EC) 29/06/2026 Actualizado a las 17:52h.Las primeras semanas de un Mundial son un ecosistema extraño. El torneo aún conserva ese aroma a fiesta global, los combinados buscan el tono competitivo ... y los rivales, a menudo, pertenecen a un segundo escalafón internacional. Es el momento perfecto para hinchar el pecho, acumular estadísticas y, a veces, comprar una falsa sensación de inmortalidad. España, una selección históricamente propensa al entusiasmo desmedido, conoce bien esa trampa. Desde que Alemania 2006 marcase el inicio de la era moderna de La Roja, la cantidad de goles anotados en la fase de grupos ha resultado ser un indicador profundamente tramposo. Marcar mucho en junio casi nunca ha garantizado seguir vivo en julio.
Cuatro años antes, en Rusia 2018, un vestuario descabezado tras la destitución exprés de Julen Lopetegui logró amasar cinco goles frente a Portugal, Irán y Marruecos. El liderato de grupo invitaba al optimismo, pero el muro de los octavos volvió a emerger, esta vez ante la anfitriona Rusia, en otra tarde espesa de posesión infinita y nula pegada que murió en los once metros. Incluso en Alemania 2006, la joven España de Luis Aragonés deslumbró al planeta con ocho goles a favor y un fútbol efervescente; de poco sirvió cuando la Francia de un magistral Zinedine Zidane los devolvió a la realidad a las primeras de cambio.
Pocos goles en Sudáfrica
La paradoja del campeón: el único año en que España tocó el cielo, Sudáfrica 2010, la fase de grupos fue un ejercicio de pura supervivencia. Tras el bofetón inicial ante Suiza (0-1), el conjunto de Vicente del Bosque avanzó minimizando daños, marcando apenas cinco goles en la primera fase. Curiosamente, la campeona más goleadora de la historia reciente en sus grupos fue la Alemania de 2014, con siete tantos. El resto de las reinas modernas evidencian que la contención cotiza más al alza: la Argentina de 2022 metió cinco, la Italia de 2006 otros cinco y la Francia de 2018 apenas tres en sus respectivas fases de grupos.
El contrapunto drástico a esta tendencia se vivió en Brasil 2014. Allí, la defensora del título firmó la gran decepción al encajar siete goles en dos partidos (1-5 ante Países Bajos y 0-2 ante Chile), quedándose fuera en la primera fase a pesar de maquillar el expediente con tres goles intrascendentes ante Australia.
Hoy, en Norteamérica 2026, el guion ha dado un vuelco desconcertante. El juego de La Roja no ha enamorado a nadie, gobernado por la espesura salvando una sobresaliente primera mitad frente a Arabia Saudí. Sin embargo, España avanza con un registro inédito en su historia: cinco goles a favor y cero en contra. Jamás la selección había completado una primera fase blindando su portería, desde su debut mundialista en Italia 1934.