Algunos misterios lunares se resolverán gracias a que al fin habrá muestras abundantes y a la tecnología enviada. No todas las respuestas llegarán a la vez y probablemente los resultados serán lentos, pero nunca habíamos estado tan cerca de resolverlos. Esta es una lista de enigmas que podrían aclararse, con escenarios realistas, en los próximos 10 o 20 años.
la colisión de un planeta del tamaño de Marte con una proto-Tierra, hace unos 4,500 millones de años. Parte del material expulsado por ese impacto se agrupó y solidificó hasta formar el satélite que vemos hoy.Sin embargo, esta hipótesis depende de simulaciones complejas y de un conjunto limitado de muestras traídas por Apollo hace 50 años. El acceso directo a nuevas rocas inalteradas, combinado con técnicas modernas de análisis, podría ofrecer evidencia mucho más sólida. Por supuesto, hará falta acceder a materiales profundos, como fragmentos del manto expuestos en cráteres o zonas de impacto y reconstruir la cronología del antiguo océano de magma lunar. Lo difícil será llegar, lo demás es ciencia.
obtener oxígeno o fabricar combustible. En el peor, está tan disperso que extraerlo sería inviable.Luna sigue siendo uno de los grandes puntos ciegos. Los sismómetros de Apolo detectaron “lunamotos” profundos y superficiales, pero los datos son escasos y provienen de una sola región. Los modelos gravitacionales y térmicos actuales ofrecen un boceto del interior, pero están lejos de un mapa detallado.Una presencia humana sostenida permitiría instalar sismómetros en zonas nunca estudiadas y ampliar la cobertura global. Con una red moderna, la resolución del interior lunar aumentaría de forma drástica y podríamos definir mejor el tamaño del núcleo, la estructura del manto y la distribución del calor residual. No será una imagen perfecta, pero sí la más completa hasta ahora.
La asimetría es uno de los grandes enigmas contemporáneos. Existen modelos que intentan explicarla, desde diferencias en el calor inicial hasta variaciones en la cristalización del océano de magma o efectos gravitacionales de la Tierra, pero ninguno encaja del todo.El regreso a la Luna abre la posibilidad de realizar las primeras expediciones humanas a la superficie de la cara oculta. Si se obtienen muestras, podrán determinar su edad, composición y evolución térmica, datos clave para resolver un misterio que lleva medio siglo sin respuesta.