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El reloj que cuesta más que la moto en la que se inspiró

El reloj que cuesta más que la moto en la que se inspiró
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B.R.M Chronographes lleva su fascinación por la ingeniería del motor hasta un objeto de colección tan espectacular como inesperado. Leer
RelojesEl reloj que cuesta más que la moto en la que se inspiróActualizado 7 OCT. 2026 - 08:21Reloj V-TwinB.R.M ChronographesSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

B.R.M Chronographes lleva su fascinación por la ingeniería del motor hasta un objeto de colección tan espectacular como inesperado. Su precio puede superar al de la máquina que le sirve de modelo e inspiración.

B.R.M Chronographes nunca ha ocultado su obsesión por la mecánica. La manufactura francesa fundada por Bernard Richards en los 80 ha construido buena parte de su identidad alrededor de los deportes de motor, trasladando al universo de la relojería materiales, formas y soluciones procedentes de coches y motocicletas.

Su última propuesta lleva esa relación mucho más lejos. En lugar de limitarse a incorporar algunos guiños estéticos, la firma ha convertido una pieza esencial de la ingeniería sobre dos ruedas en un objeto destinado a medir el tiempo.

Un modelo inspirado en el mundo del motociclismoB.R.M Chronographes

El resultado pertenece a su colección Clock Machines, una familia de creaciones que transforma componentes reconocibles de automóviles, aviones, motos y barcos en piezas decorativas de grandes dimensiones para el escritorio.

Este es el reloj más caro que muchas motos: El V-Twin

El misterio tiene nombre: V-Twin, un reloj de sobremesa de B.R.M Clock Machines inspirado directamente en la arquitectura de los motores bicilíndricos en V de las motocicletas. Su precio oficial parte de 6.950 euros, una cantidad suficiente para comprar una moto nueva de media cilindrada y que explica la provocadora comparación.

No se trata, por tanto, de un reloj de pulsera, sino de una pieza de colección concebida para ocupar un lugar protagonista en un despacho, una biblioteca o incluso un garaje.

El parecido con un motor V-Twin no es accidental. Dos grandes cilindros se abren formando una V y la esfera queda instalada justamente en el hueco central, allí donde cae la mirada cuando se contempla frontalmente el motor de una motocicleta.

Un reloj pensado como pieza de colección para escritorio.B.R.M Chronographes

Las aletas de los cilindros están trabajadas individualmente y presentan acabados satinados en dos tonos, mientras que las culatas están rematadas por tapas de balancines lacadas.

Incluso aparecen pequeños colectores de escape orientados hacia la parte posterior. La esfera se sostiene mediante dos brazos perforados dispuestos en X, una geometría que reproduce visualmente los soportes utilizados para fijar un motor al bastidor. Debajo aparece una placa numerada que identifica cada ejemplar.

La pieza mide 30,6 centímetros de alto por 36,6 de ancho, dimensiones que refuerzan su condición de escultura mecánica más que de simple reloj de mesa.

Aluminio macizo y solo 20 unidades por acabado

La espectacularidad exterior esconde un proceso de fabricación estrechamente relacionado con la filosofía de B.R.M. El V-Twin está mecanizado a partir de aluminio macizo y se ensambla en Francia. La manufactura dispone de su propio centro de mecanizado en Magny-en-Vexin, donde concentra diseño, mecanizado, acabados, ensamblaje y control.

Mecanizado de la pieza central.B.R.M Chronographes

La marca propone seis colores para esta creación: blanco opalino, azul Francia, azul horizonte, amarillo azafrán, naranja coral y rojo granate. Cada uno está limitado a 20 piezas numeradas, de modo que la exclusividad no depende únicamente del precio. También existe margen para incrementar tanto la personalización como la factura final. Una esfera de carbono supone 450 euros adicionales, mientras que una incrustación de carbono en la base añade otros 680 euros. Con ambas opciones, el precio asciende a 8.080 euros.

Curiosamente, detrás de una apariencia tan mecánica no existe un complejo movimiento tradicional. B.R.M ha optado por un motor de cuarzo de alta precisión, alimentado mediante una pila cuya sustitución está prevista aproximadamente cada tres años. La garantía anunciada por la firma alcanza los diez años, excluyendo golpes y roturas.

El contraste resulta deliberado: toda la complejidad visual se concentra en la construcción del objeto y en la recreación de las formas del motor, mientras el mecanismo encargado de medir el tiempo permanece discreto.

De las carreras al escritorio

El V-Twin forma parte de una colección de siete Clock Machines que resume bastante bien el universo de B.R.M. Junto a esta interpretación del motor de motocicleta aparecen piezas inspiradas en un volante de competición: un volante de automóvil, el disco de freno del coche, reactor de avión, el flat-twin de un motor, la hélice tripala de un avión y la de un barco.

La idea común consiste en tomar elementos reconocibles de diferentes máquinas y retirarles su función original para convertirlos en instrumentos que únicamente indican la hora.

La propuesta tampoco surge de la nada. Bernard Richards creó B.R.M en 1986 y desarrolló posteriormente una marca relojera profundamente vinculada al automovilismo.

El disco de freno que sirve como base.B.R.M Chronographes

La casa diseña, mecaniza y ensambla sus piezas en Magny-en-Vexin, cerca de París, y posee el sello francés Entreprise du Patrimoine Vivant, que reconoce conocimientos artesanales e industriales de excelencia. En el caso del V-Twin, esa tradición desemboca en un objeto situado a medio camino entre reloj, escultura y homenaje a la ingeniería. "Todo se hace bajo el mismo techo. El diseño, el mecanizado, el esqueletizado, el ensamblaje y el control se realizan a pocos metros unos de otros", informa B.R.M.

La marca ya admite pedidos y señala diciembre de 2026 como fecha estimada de entrega. Para entonces, sus propietarios tendrán sobre el escritorio una peculiar paradoja: una máquina que no recorre un solo kilómetro, pero puede costar más que una motocicleta completa.

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Fuente original: Leer en Expansión
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