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El repunte de turistas por la guerra «suavizará» el impacto del conflicto en la economía española

El repunte de turistas por la guerra «suavizará» el impacto del conflicto en la economía española
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Funcas reduce dos décimas la previsión de PIB para este año aunque avisa que el escenario empeorará si los extranjeros no vienen o gastan menos
El repunte de turistas por la guerra «suavizará» el impacto del conflicto en la economía española

Funcas reduce dos décimas la previsión de PIB para este año aunque avisa que el escenario empeorará si los extranjeros no vienen o gastan menos

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Ana Cantero

06/05/2026 Actualizado a las 13:01h.

«Cada vez que nos reunimos ha pasado una nueva calamidad». Es el contundente mensaje que dejó este miércoles el director de Coyuntura y Economía ... Internacional de Funcas, Raymond Torres, en la rueda de prensa en la que el centro de análisis presentó la actualización de sus previsiones económicas para España, ahora alteradas por el conflicto en Irán.

«No tenemos mucha experiencia sobre cómo se comporta el turismo en situaciones como la que tenemos ahora», continuó. En cuanto a los turistas, puntualizó que no se puede predecir «cuánto tiempo van a estar o cuánto van a gastar», así como si van a hacer uso de «servicios más caros o van a intentar ahorrar yendo a alojamientos o restaurantes más baratos». Sin embargo, sus estimaciones apuntan a cifras récord de visitantes que se acerquen o alcancen los 100 millones de turistas en 2026.

2,2%

es el crecimiento estimado del PIB en 2026

La previsión se reduce dos décimas con respecto a la de febrero

Teniendo todo este escenario en cuenta, Funcas recortó dos décimas sus previsiones para el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2026 al 2,2% con respecto a la estimación de febrero, pero mantuvo en el 1,8% la proyección de cara a 2027.

Esta reducción del crecimiento, según Torres, vendría motivada especialmente por una ralentización de la demanda interna y el consumo, presionadas por una mayor inflación que erosiona el poder adquisitivo de hogares y empresas. En concreto, el centro de análisis elevó sus previsiones de inflación desde el 2,5% estimado en febrero al 3,3% estimado en mayo para este año, como consecuencia del encarecimiento de los costes energéticos y las materias primas.

Todo ello pese al paquete de medidas aprobado por el Ejecutivo, que prevén que se mantenga vigente hasta el mes de octubre. Revertirlo, advirtió Torres, puede ser una tarea complicada: empujaría la inflación tres décimas por encima de las previsiones actuales. «Pensamos que es necesario apoyar a sectores u hogares vulnerables, pero no un recorte generalizado porque beneficia a quienes no lo necesitan y es difícil de revertir», apuntó Torres, basándose en la experiencia posterior a la invasión rusa de Ucrania.

Por tanto, en caso de que el plan de medidas se elimine en junio, tal y como está previsto actualmente, la inflación se podría elevar el mes próximo al 3,8% o acercarse incluso al 4%, según las predicciones del organismo.

Estancamiento de la zona euro

Funcas recalcó que el crecimiento económico de la zona euro durante el primer trimestre del año fue de «una escuálida décima». «Es prácticamente estancamiento», precisó Ocaña, que añadió que la buena noticia es que el crecimiento de España supera con creces a la del territorio europeo. No obstante, advirtió que «no podemos seguir creciendo indefinidamente si los países a los que vendemos y con los que comerciamos no crecen».

Preguntado por si se trata de un escenario de estanflación, Ocaña respondió que hablar de ello es «volver al siglo pasado», y que ya está sucediendo de alguna manera: «Muy poco crecimiento y mucha inflación ya es algo que tenemos en la zona euro». A pesar de que prevén dos subidas de tipos de interés por parte del BCE, que llevarán la facilidad de depósitos desde el 2% actual hasta el 2,5% en septiembre, Ocaña aseguró que el banco central se muestra reticente por la delicada situación económica de Francia y Alemania.

El factor psicológico de la guerra

Ni los mercados ni los consumidores se están comportando como si la guerra pudiese alargarse. Para Torres, están percibiendo la crisis como algo transitorio. A pesar de que la incertidumbre tiene un claro impacto sobre la inversión, Torres subrayó que las empresas están manteniendo o posponiendo proyectos, pero todavía no los están anulando.

Así, de momento, la pérdida de poder adquisitivo derivada de la inflación provocada por la guerra se está absorbiendo «ahorrando menos pero, si la crisis se percibiera más permanente, la reacción sería diferente». Este cambio de mentalidad podría impactar especialmente en el mercado de la compraventa de vivienda, sobre todo si los bancos suben los tipos de interés y endurecen los requisitos para acceder a créditos, lo que provocaría la pérdida de potenciales compradores.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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