Un fotograma de la serie 'El robo'
En plan serie 'El robo', un entretenimiento más que digno en Prime VideoEl objetivo del atraco más grande de la historia del Reino Unido no es otro que destapar un sistema corrupto y la codicia de sus detentores.
Más información:'El caballero de los Siete Reinos', la nueva serie de 'Juego de Tronos' en HBO Max: sin dragones ni guerras
Enric Albero Publicada 24 enero 2026 01:55hEl arranque y el clímax de El robo (Sotiris Nikias, 2026) se producen en el mismo escenario, las oficinas del fondo de inversión Lochmill Capital. La elección de un mismo espacio, y la distinta carga de energía cinética que se emplea para rellenarlo, dan una idea de la evolución de esta miniserie creada por el guionista Sotiris Nikias, al que muchos de ustedes quizá conozcan por el nombre de Ray Celestin, pseudónimo que utiliza cuando se dedica a tareas literarias.
Todo empieza con un robo 'tranquilo' en las citadas oficinas. Un grupo de hombres y mujeres armados irrumpe en los despachos, hacina a los trabajadores en un rincón, les requisa los móviles y obliga a dos de ellos, Zara (Sophie Turner) y Luke (Archie Madekwe), a que transfieran 4.000 millones de libras a las cuentas que les indican. Ese dinero, por cierto, corresponde a fondos de pensiones.
El asalto es limpio, sin apenas violencia; solo Luke, que se niega a hacer lo que le mandan, y otro empleado, que avisa a las personas que están en el edificio de enfrente de lo que está sucediendo, sufren agresiones. No hay tiros, carreras, ni persecuciones. La tensión emana del tempo, por lo demás moroso para el tipo de situación que se plantea.
'Borgen', la serie que explica por qué Trump quiere clavar la bandera estadounidense en GroenlandiaEsa elongación hace que la inquietud aumente; cada demora incrementa el índice de riesgo. La violencia permanece en estado latente – apenas un par de chispas de sangre, un par de narices rotas– pero el espectador intuye que si se desata nadie saldrá vivo de allí.
El piloto es impecable. Se construye a partir de una información mínima, el vértigo cede ante la incertidumbre, y eso permite que el plot twist del final del episodio redoble su impacto: es un trabajo desde dentro y Zara forma parte de él.
A partir de ese momento, el relato se dispara en dos direcciones. De un lado, el inspector Rhys Covac (Jacob Fortune–Lloyd) sigue los pasos de Zara para dar con los asaltantes y, ulteriormente, con la mente maestra que ha trazado el plan. Esa investigación se verá alterada con la aparición del MI5, representado por el agente Sam Fitch (Caleb Obediah), que interfiere en el proceso y se impone como un elemento desestabilizador en virtud de su propia agenda.
Pero ¿por qué se inmiscuyen los servicios secretos británicos en un robo de capitales? Pues porque el saqueo no parece tener el lucro como propósito: el dinero empieza a moverse por cuentas off–shore cuyos titulares son un multimillonario contratista del ministerio de defensa (ojo a la breve aparición de Peter Mullan), el ministro de Hacienda o una larga lista de famosos…
El objetivo del atraco más grande de la historia del Reino Unido no es otro que destapar un sistema corrupto y la codicia de sus detentores. No estamos tan lejos de Sherwood.
El otro vector que articula la narración tiene que ver con la situación de los asaltantes, de un lado tratando de completar su plan de huida; del otro, intentando amarrar los cabos sueltos que pueden costarles un par de décadas en la cárcel. El principal lastre será Luke, un tipo miedoso y endeble que tiene unas ganas locas de cantar sus grandes éxitos ante la policía apenas le presionan.
Un fotograma de la serie 'El robo'
Su flojera, obvia desde el primer minuto y en exceso previsible (es uno de los personajes más endebles de la función), será la que impida que la operación se desarrolle conforme a lo previsto y los problemas empiecen a multiplicarse.
A El robose le pueden reprochar algunas cosas. En primer lugar, que un ejército de policías no sepa acordonar bien un edificio y los ladrones se escapen sin esfuerzo gracias, también, a una artera elipsis.
Más cosas. Si hablamos de personajes, la ludopatía del agente Rhys es muy conveniente, pues le sitúa en una posición de necesidad dado el escenario que se plantea: un tipo con deudas, a punto de perderlo todo, tratando de capturar a unos tipos que tienen miles de millones de libras entre manos (bueno, en realidad en ese cielo digital lleno de nubes y bitcoins).
El interés de Nikias por dotar de profundidad a sus criaturas a veces incurre en oportunos excesos dispuestos para que la trama avance.
'Él y ella': un folletín tramposo que reafirma la apuesta de Netflix por las novelas superventasUn último apunte. Nótese el acorte de las escalas en los momentos en los que se hace algún truco digno de un buen prestidigitador; por ejemplo, la secuencia entre Zara, su madre y esa cold wallet duplicada (si lo han visto, me entenderán).
Lo más interesante del show lo encontramos en el personaje de Zara Dunne (Sophie Turner está francamente bien). No solo porque está lejos de ser una heroína, sino porque los problemas con los que carga su personaje carecen de utilitarismo alguno, no son empleados para que la historia progrese.
Veamos. Tiene una pésima relación con una madre ruin y manipuladora, solo que la genética la ha bendecido con idénticas cualidades. Sí, utiliza su antigua casa como escondite, pero el choque de trenes materno–filial tiene menos que ver con el atraco que con la herida profunda que lleva años torturando a nuestra protagonista. El travelling frontal que ilustra el momento en el que ella abandona el hogar materno y la transformación del rostro de Turner supone uno de los grandes momentos de El robo.
Nótese que en una historia en la que se hurta un dinero que jamás se ve, Zara es propietaria de una enorme aflicción que ni ella misma percibe. De hecho, se la elige para tomar parte en la estafa a causa de una infelicidad perpetua de la que ella no es consciente.
Un fotograma de la serie 'El robo'
Si bajo el gran asalto se esconde un acto de justicia social, el viaje de Zara consiste en el acto de reparación de una identidad fallida. Bajo la apariencia de éxito late el desastre de alguien que no era quien creía ser. Zara como metáfora sistémica.
Otro punto a favor de la serie lo encontramos en la verosimilitud que envuelve determinadas acciones. Es cierto que algunas obligan a suspender en demasía la incredulidad –Zara extrayendo una huella a partir de un tutorial de YouTube– y que hay algunos giros demasiado forzados, pero se nota que los guionistas se han exprimido las meninges para que la mayoría de ellas queden justificadas.
Desde el asalto a la casa de Luke en la que la figura de un rider se emplea para despistar a los agentes que vigilan (la serie se toma su tiempo para resultar creíble), hasta los argumentos que Zara emplea para convencer a Morgan (Andrew Howard), uno de los ladrones que ha decidido actuar por su cuenta después de cometer un error, para que les deje seguir viviendo a cambio de adueñarse de un botín superior.
El dilema que la serie plantea en su último episodio, cuyo desenlace no expondremos para evitar desvelarles el nombre del tipo que diseñó el plan, queda resumido en la siguiente frase: "el dinero tiene moralidad múltiple".
En definitiva, lo que empezaba como Plan oculto (Spike Lee, 2006) termina como una versión high–tech de Robin Hood, solo que protagonizada por los trasuntos de Will Scarlett y el Pequeño John. El bosque de Sherwood ahora es un edificio acristalado y el nuevo señor de Locksley necesita de la discreción y el anonimato para cumplir con su tarea.
Regresemos al inicio. Si todo arrancaba con un robo marcado por una calma tensa, un proceder riguroso que no escondía la posibilidad de agresión a poco que las cosas se torcieran, el clímax es una pieza de acción desatada. Si la secuencia de apertura es diurna, el múltiple tiroteo final es de noche.
Comparar los dos fragmentos nos sirve para dar cuenta del aumento de velocidad que experimenta la serie, fruto de una trabajada progresión dramática que logra, entre otras cosas, que todos los implicados se encuentren en el mismo sitio a la misma hora sin hacer trampas, esto es, huyendo de la casualidad y haciendo que sea la motivación de los personajes la que los lleve a las oficinas de Lochmill Capital. En suma, El robo es un entretenimiento más que digno.
El robo
Creador: Sotiris Nikias
Intérpretes: Sophie Turner, Jacob Fortune–Lloyd, Archie Madekwe
Productora: Drama Republic, Amazon MGM Studios
País: Estados Unidos
Año: 2026
Plataforma: Prime Video
Fecha de estreno: 21 de enero