El chip Thor puede ejecutar potentes modelos de IA que permiten al robot comprender su entorno y controlar sus movimientos, mientras que el cuerpo incorpora los motores, actuadores y sensores de Unitree. La mano derecha de apariencia humana de la empresa singapurense Sharpa puede realizar desde trucos de cartas hasta pelar una manzana.
La destreza sigue siendo un problema sin resolver en la robótica
Spencer Huang, director de producto de robótica de NVIDIA e hijo del CEO, Jensen Huang, declaró a WIRED que la empresa quiere proporcionar su inteligencia de silicio al mayor número posible de humanoides. "Unitree es la primera, pero no será la última ni mucho menos". Añadió que la tecnología de H2 podría hacer más capaces a otros robots chinos, incluidos los brazos industriales convencionales.
En cierto modo, esta colaboración resulta inesperada: la robótica se ha convertido en un nuevo campo de batalla crucial para la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, y algunos políticos han propuesto prohibir por completo los humanoides chinos. El año pasado, investigadores de seguridad afirmaron que los robots de Unitree eran capaces de capturar y transmitir datos, lo que planteaba riesgos para la seguridad.
Pero, por otro lado, esta alianza tiene todo el sentido del mundo. "Es un avance fascinante. Ambas partes poseen puntos clave de la cadena de suministro que podrían utilizar como arma, pero en este caso están colaborando", afirma Scott Singer, investigador de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, especializado en la gobernanza de la IA y China. Singer señala que, si bien Estados Unidos cuenta con los mejores chips de IA del mundo, la cadena de suministro china otorga a sus empresas de robótica una ventaja en cuanto a hardware.
El gobierno estadounidense prohíbe a Nvidia vender sus chips más potentes a China, pero a finales del año pasado suavizó las restricciones para permitirle vender chips más avanzados.Singer afirma que los robots y la IA se consideran clave para la productividad económica y manufacturera, las futuras capacidades militares y los avances en la propia IA. Cree que será crucial que Estados Unidos encuentre la forma de fomentar su propia industria robótica, lo que podría significar encontrar formas de trabajar con fabricantes chinos.
Bonitos, fáciles y populares
Los robots de Unitree ya son muy populares dentro y fuera de China; son relativamente fáciles de programar y muy baratos. La versión básica del humanoide G1 cuesta unos 15,000 dólares, mientras que los robots de la competencia pueden costar varios cientos de miles de dólares cada uno. A menudo se puede ver a los robots de Unitree haciendo parkour, kung-fu y otras proezas acrobáticas en videos de las redes sociales, y aparecen en investigaciones publicadas por muchos laboratorios occidentales.
No todo el mundo está entusiasmado con el rápido crecimiento de los fabricantes chinos de robots. Gavin Kenneally, cofundador y CEO de Ghost Robotics, que fabrica robots con patas para defensa y seguridad, cree que la tecnología de Unitree se ha basado en gran medida en innovaciones de laboratorios occidentales. Añade que será crucial que Estados Unidos no permita que China domine el mercado de humanoides o de cualquier otro robot.
"Sin una respuesta política seria a corto plazo, que incluya una estrategia robótica nacional, EE UU corre el riesgo de ceder el mercado de la robótica comercial a Unitree y otras empresas chinas, como ya hemos visto que ha ocurrido en el espacio de los drones con DJI", afirma.
Pero el CEO de Nvidia ve muchas ventajas en trabajar con fabricantes de robots chinos: "Los robots humanoides llevarán la IA física a las mayores industrias del mundo, abriendo una oportunidad económica multimillonaria.
Artículo originalmente publicado enWIRED.Adaptado por Alondra Flores.