Gxiba-1 orbita el planeta desde la órbita terrestre baja, entre 350 y 600 kilómetros de altura. Esta trayectoria hace que pase periódicamente sobre la región volcánica de México y que, en otros momentos, se encuentre al otro lado del planeta. Para comunicarse, el nanosatélite utiliza dos antenas: una enlaza con estaciones en la superficie y la otra se conecta con una constelación de satélites que facilita la transmisión global de datos.
Así fue el lanzamiento de GXIBA-1
JAXA y la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA).Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowLa misión concluirá después de un año en órbita. Los nanosatélites tipo CubeSat, como Gxiba-1, suelen tener una vida útil corta debido al desgaste de sus materiales. El equipo responsable estima que el satélite operará de manera estable durante 12 meses; después, perderá altura y se desintegrará al reingresar en la atmósfera.
El equipo de la UPAEP ya desarrolla el Gxiba-2, una versión mejorada que incorporará una cámara hiperespectral capaz de captar información fuera del espectro visible, como datos infrarrojos y ultravioletas de los volcanes.