Operación de la Policía contra la mafia china, hace algunos años, en Madrid. EL ESPAÑOL Espejo Público
España El secuestro que acabó en absolución: exculpan a ocho miembros de la mafia china acusados de encerrar a otro por deudas de drogasEl Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha absuelto al cabecilla y al resto de acusados por falta de pruebas de que hubieran secuestrado a uno de sus compatriotas, dedicado al tráfico de drogas, para que pagase una deuda de la venta de estupefacientes. Pasaron tres años en prisión provisional.
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Brais Cedeira Publicada 12 junio 2026 18:58h Actualizada 12 junio 2026 19:01h Las clavesLas claves Generado con IA
Lo que durante años pareció un secuestro de la mafia china en pleno Madrid ligado al narcotráfico ha terminado desplomándose en el recurso ante la justicia. 17 días de encierro, golpes, amenazas y casi 150.000 euros enviados desde China como rescate.
Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha absuelto al cabecilla y al resto de acusados por falta de pruebas de que hubieran secuestrado a uno de sus compatriotas, dedicado al tráfico de drogas, para que pagase una deuda de la venta de estupefacientes.
La sentencia ha sido emitida por laSala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.La absolución de la banda no se sostiene sobre una declaración de inocencia categórica, sino sobre algo jurídicamente más decisivo: la falta de una base probatoria legalmente admisible.
La sala ha revisado la condena inicial dictada por la Audiencia Provincial. En su veredicto explican que el eje central de la acusación, es decir, el testimonio de la víctima, carecía de la solidez y de la credibilidad necesaria para enviar a la cárcel a la banda acusada de los hechos.
La Sala recuerda que no basta con una declaración incriminatoria si esta no supera los filtros clásicos de credibilidad subjetiva, persistencia y corroboración periférica. En este caso, la propia resolución recoge que la defensa denunció que el relato estaba "lleno de contradicciones" y que incluso "está rodeado de invenciones", una descripción demoledora sobre la solidez interna del testimonio.
Una víctima de la mafia china de estafas telefónicas se suicidó al perder los ahorros para la universidadLa historia arranca con la denuncia de un ciudadano chino afincado en Madrid que relató haber sido retenido durante más de dos semanas en octubre de 2022. Según su versión, todo comenzó por una deuda de 300.000 euros derivada de un cargamento fallido de marihuana enviado a Irlanda. Aseguró que varios hombres lo sacaron de su casa, lo encerraron en una vivienda de Getafe y lo forzaron a pedir dinero a su familia en China.
Su relato dibujaba un secuestro clásico: vigilancia permanente, violencia física y presión económica. La Fiscalía compró esa versión y tras localizar a los supuestos autores del secuestro, erigió a uno de ellos como el supuesto cerebro de la operación. Se enfrentaba a 12 años de cárcel.
Ahora, la Sala pone el foco en una cuestión central: la falta de corroboración externa, poniendo el énfasis en las grietas de la declaración del denunciante. Mientras la sentencia inicial construía el móvil sobre una deuda de droga de la víctima con el supuesto cabecilla de la banda, la propia víctima negó durante el juicio mantener esa deuda con él.
Contradicciones "nucleares"
El TSJM considera "nuclear" esta contradicción. Sin deuda clara, el móvil del secuestro pierde consistencia. La víctima reconoció su implicación en negocios de marihuana y evitó explicar con claridad el origen de ciertos ingresos y movimientos económicos. La defensa que ejercían Ricardo Álvarez-Ossorio y Rubén Vaquero insistió desde el principio en que todo el episodio era en realidad una disputa interna entre personas vinculadas al narcotráfico, no un secuestro.
La propia logística del supuesto cautiverio presentaba elementos difíciles de encajar con una privación estricta de libertad, según explica el TSJM en su veredicto: el denunciante tenía llave propia de la habitación, podía entrar y salir y llegó incluso a alojarse en un hotel sin vigilancia directa, extremos que las defensas explotaron y que la Sala tuvo que ponderar.
A eso se añade otro episodio especialmente llamativo: su estancia en un hotel pagado por sus presuntos secuestradores, donde estuvo "sin vigilancia alguna" antes de marcharse y presentar denuncia días después. La propia defensa calificó ese extremo de incompatible con la lógica del secuestro, y la Sala lo incorpora como elemento de duda razonable.
El mayor golpe a la mafia china se diluye: el 'caso Emperador' termina en pactos y multas irrisoriasLa nueva sentencia sostiene que la condena se apoyó sobre una estructura probatoria demasiado débil, con contradicciones internas, ausencia de corroboración objetiva y documentos sin garantías de autenticidad.
Como recuerda la propia Sala, solo cabe condenar cuando existe una prueba "de tal consistencia que tiene virtualidad de provocar el decaimiento de la presunción de inocencia".