La dirección deportiva firma el segundo verano con más fichajes a estas alturas de la última década, solo superado por el verano de 2019
- JOSÉ GORDILLO
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La pretemporada del Sevilla arranca de manera oficial el próximo lunes 6 de julio. Con la lección del pasado curso bien aprendida, en Nervión esta vez han conseguido adelantar los tiempos de la planificación deportiva para anticiparse a cualquier escenario. José Ignacio Navarro, en estrecha consonancia con Luis García Plaza, ha tomado las riendas de la dirección deportiva a un ritmo frenético. El primer objetivo es dotar al nuevo proyecto de una base sólida mucho antes de que la pelota eche a rodar.
Tras someterse a los pertinentes reconocimientos médicos, el primer equipo del Sevilla comenzará el trabajo estival con cuatro caras nuevas: Jon Guridi, Juan Iglesias, Arouna Sangante y Odysseas Vlachodimos. A ellos podría sumarse también Patrik Mercado a expensas de lo que el club decida finalmente, si bien al ecuatoriano aún le quedaría un largo proceso de recuperación. Este volumen de refuerzos, tres como agentes libres y otro como cedido, refrenda la capacidad de gestión por parte de la dirección deportiva, lo que a su vez contrasta con la tónica habitual de la última década.
Inicios con pocas novedades
Para calibrar la magnitud del trabajo realizado hasta ahora por José Ignacio Navarro y su equipo, basta con echar la vista atrás y revisar el historial reciente del Sevilla a estas alturas del
calendario. Durante los últimos años, la norma en el Ramón Sánchez-Pizjuán casi siempre fue el suspense, con negociaciones agónicas al final del mercado y plantillas a medio hacer en las primeras semanas de competición oficial.
En la pasada campaña, bajo la dirección de Antonio Cordón, el Sevilla empezó la pretemporada únicamente con la incorporación de Alfon González, firmado varios meses atrás por Víctor Orta. En la 2024-25 arrancó el verano con la novedad de Chidera Ejuke, gestionado también por el propio Orta. El madrileño había vuelto un año antes a la capital andaluza para sustituir a Monchi, que ya dejó encarrilados tres fichajes para la 2023-24: Federico Gattoni, Loïc Badé y Adrià Pedrosa.
La demora del Sevilla en las ventanas de traspasos venía siendo prácticamente una constante. Al inicio de la 2022-23 no presentó ninguna cara nueva, mientras que en el de la 2021-22 solo lo hizo con la de Marko Dmitrovic. Un año antes, en pleno mercado condicionado por la pandemia, el casillero de altas tampoco se había estrenado aún a principios de julio, al igual que sucedió en el ejercicio 2017-18 con Óscar Arias al mando. El conjunto hispalense se había acostumbrado a delegar gran parte de la confección de la plantilla a las urgencias de agosto.
El espejo de la 2019-20
En los últimos diez años, existe un único precedente en el que el Sevilla superó la celeridad actual. Hay que remontarse al verano de 2019, coincidiendo con el retorno a casa de Monchi. El de San Fernando comenzó su segunda etapa como director deportivo firmando de golpe hasta seis futbolistas antes del inicio de los entrenamientos: Diego Carlos, Luuk de Jong, Joan Jordán, Lucas
Ocampos, Jules Koundé y Sergio Reguilón. Aquella estructura cimentó las bases de un equipo que terminó levantando la Europa League en Colonia y clasificándose con solvencia para la Champions League.
Salvando la ventana excepcional de la temporada 2019-20, los cuatro movimientos concretados por José Ignacio Navarro superan cualquier otro registro durante la última década. Atrás quedan los mercados de Joaquín Caparrós en la 2018-19 (Tomás Vaclík, Ibrahim Amadou y Roque Mesa) y los de Monchi en su ciclo anterior; ninguno de ellos alcanza este nivel de avance en la planificación del club, que también ha sabido aprovechar el trabajo heredado de Antonio Cordón.
Desde el primer día
El camino andado por la dirección deportiva y el cuerpo técnico del Sevilla supone una valiosa ventaja competitiva. Mientras sus rivales directos en LaLiga apenas están esbozando sus primeros movimientos, el cuadro blanquirrojo ya cuenta con varias piezas importantes en la portería, la línea defensiva y el centro del campo. Desde el primer día, Luis García Plaza dispondrá de la mayoría del bloque con el que afrontará la temporada para transmitir sus conceptos tácticos, evitando los habituales desajustes de los futbolistas que llegan tarde e incluso sin ritmo.
Este cambio de estrategia en el Sevilla obedece tanto a la necesidad como a la optimización de sus recursos. Con rigor financiero, captación inteligente en el mercado de agentes libres y rapidez en la ejecución, la dirección deportiva liderada por José Ignacio Navarro ha blindado a buena parte de la plantilla antes del primer silbato. Ahora le toca al equipo demostrar el nivel de acierto en las decisiones.
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