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Los jugadores del Sevilla, desolados tras perder ante Osasuna. Efe Jornada 33 El Sevilla mira al vacío: Nervión tiembla ante un descenso impensableLa crisis institucional y económica agrava la caída de un histórico que afronta cinco finales mientras media Liga pelea por escapar del abismo
Lunes, 27 de abril 2026, 11:49 | Actualizado 12:18h.
... disputarse es una posibilidad real, tangible, que se palpa en el Sánchez Pizjuán y se refleja en las caras de sus jugadores tras perder en el tiempo añadido ante Osasuna, en la indignación de la aficióny en una clasificación que no engaña. Tercero por la cola, con 34 puntos. Una victoria en los últimos seis partidos y un entrenador, Luis García Plaza, que lleva cuatro partidos en el banquillo -un triunfo y tres derrotas- y que ya se tambalea en los despachos. El club que levantó siete Europas League y convirtió la competitividad en una seña de identidad vive hoy atrapado en una pesadilla impensable hace apenas unos años: pelear por no caer a Segunda.Haber perdido ante Oviedo, Levante y Osasuna, tres rivales directos por mantener la categoría, han dejado muy señalado al técnico. De nada sirvió, parece, ganar al Atlético el único partido que ha dirigido en el Sánchez Pizjuán. Si antes del partido ante Osasuna ya se especulaba con su destitución ahora es algo tangible. En la planta noble del Sevilla no están nada contentos con el trabajo realizado por el técnico madrileño desde que llegó a Nervión, porque entienden que no se ha producido la reacción esperada. La imagen en el autobús tras el pinchazo en Pamplona habla de la falta de comunicación entre los responsables del club. El entrenador, el presidente, José María del Nido Carrasco, y el secretario técnico, Antonio Cordón, se sentraron en la misma fila pero no cruzaron ninguna palabra, ni siquiera se miraron.
García Plaza, señalado
Luis García Plaza no contempla esa situación, pero ya está avisado de que no es una utopía. En la previa del partido ante Osasuna, ya pudo descubrir que su cargo tiene fehca de caducidad y no es prescisamente lo que dice su contrato (junio de 2027). «¿Me estás preguntando por la destitución?», dijo a un periodista que le preguntó por su futuro. «Me acabas de dejar sorprendidísimo. Si a un entrenador de tres partidos, que lleva tres puntos en esos tres partidos... Pues esto ya sería el caos total. Me has dejado helado. Sería ya una locura del fútbol», doijo atónito por que le cuestionaran pore su continuidad.
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Luis Gacía Plaza, en El Sadar EPPero reducir la crisis al césped sería simplificar demasiado. El Sevilla arrastra desde hace tiempo una fractura institucional profunda. La guerra accionarial entre las familias propietarias, los enfrentamientos constantes en las juntas, la inestabilidad ejecutiva, la negoación para una posible venta -con la intervención de Sergio Ramos- y la pérdida de un rumbo reconocible han erosionado al club por dentro. Lo deportivo ha terminado siendo la consecuencia más visible de años de tensión en los despachos. Donde antes hubo una estructura admirada en Europa, hoy hay ruido, desconfianza y decisiones improvisadas.
El Sevilla ha sumado 3 de los últimos 18 puntos y ha perdido ante cuatro rivales directos: Valencia, Oviedo, Levante y Osasuna
Tampoco ayuda la situación económica. El Sevilla creció al calor de Europa, de las ventas millonarias y de su presencia habitual en competiciones continentales. Quedarse fuera de ese circuito ya supuso un golpe severo; descender sería directamente traumático. La plantilla está diseñada para unos ingresos de Primera y para una dimensión internacional que hoy se tambalea. Bajar implicaría recortes drásticos, ventas forzadas y una reconstrucción incierta. En Nervión no solo se juega una categoría: se juega el modelo de club construido en las dos últimas décadas.
Un calendario con poco margen
En lo inmediato, la clasificación aprieta sin piedad. El Sevilla es antepenúltimo con 34 puntos, a uno de la salvación que marca el Mallorca. Pero la distancia real puede ser mayor, porque arrastra varios golaverajes perdidos frente a rivales directos -Valencia, Mallorca y Levante, Espanyol-. Eso obliga no solo a sumar, sino a hacerlo más que los demás. Ya no basta con resistir: necesita ganar.
El calendario tampoco concede tregua. Real Sociedad -el próximo lunes 4 de mayo- y Espanyol visitarán el Sánchez-Pizjuán en dos partidos consecutivos que huelen a sentencia o resurrección. Después llegarán Villarreal, Real Madrid y una última jornada en Vigo ante el Celta. Un tramo final exigente, sin red y con el peso psicológico de saberse siempre al límite.
Todo pasa ahora por Nervión. El estadio que tantas noches sostuvo al Sevilla europeo debe convertirse en refugio para el Sevilla angustiado. No hay espacio para cálculos sofisticados ni para mirar marcadores ajenos. Solo vale competir, sostener la presión y ganar cuanto antes. Porque el abismo ya no está lejos. El Sevilla lo mira de frente.
La locura del descenso
Pocas veces la zona baja de Primera presentó una igualdad semejante. Del undécimo clasificado al colista apenas hay once puntos y hasta diez equipos conviven entre la inquietud y el miedo. Lo que parecía una pelea reservada a tres o cuatro clubes se ha convertido en una batalla colectiva en la que cada jornada altera todo. El Rayo Vallecano, undécimo con 39 puntos, aún no puede relajarse. El Valencia también respira con cautela con la misma puntuación. Un escalón por debajo aparece el Elche, a quien las cuatro victorias en los últimos cinco partidos le ha sacado de la UCI, el Espanyol -que sigue sin ganar en este 2026- y el Girona con 38, todavía están lejos de la tranquilidad definitiva.
Más abajo, el Alavés suma 36 puntos y el Mallorca le sigue con 35. Los puestos de descensos, además del Sevilla, son para el Levante -con 32 puntos- y el Oviedo que con 28 todavía tiene opciones matemáticas de salvarse auqnue cada vez tiene menos balas.
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