Sábado, 13 de junio de 2026 Sáb 13/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

El soccer busca el empujón definitivo

El soccer busca el empujón definitivo
Artículo Completo 1,128 palabras
El fútbol gana popularidad en Estados Unidos pero aún le falta un impulso para situarlo al nivel de los grandes deportes norteamericanos
El soccer busca el empujón definitivo

El fútbol gana popularidad en Estados Unidos pero aún le falta un impulso para situarlo al nivel de los grandes deportes norteamericanos

Regala esta noticia Añádenos en Google Aficionados estadounidenses siguen el debut de su selección en unas pantallas gigantes instaladas en el Memorial Coliseum de Los Ángeles. (Reuters)

Pío García

Enviado especial

13/06/2026 Actualizado a las 21:19h.

El 11 de julio de 1975, más de trescientos periodistas se apretaban en el Salón de Caza del célebre Club 21, en Nueva York, convocados ... por el NY Cosmos. Muchos de ellos, los informadores locales, no habían visto un partido de fútbol en su vida. De pronto, el presentador pidió silencio y anunció: «Por ahí llega la leyenda, el más grande, el rey... Pelé». La estrella brasileña, de 34 años, al que habían fichado por una cantidad obscena de dólares, nunca vista hasta entonces en el deporte estadounidense, avanzó sonriente por el pasillo, ocupó su sitio en la mesa y anunció con solemnidad: «Podéis hacer correr la voz: el soccer ha llegado a los Estados Unidos». Entre el tumulto, al fondo de la sala, se escucharon los gritos del periodista deportivo más respetado de la ciudad, Dick Young, del New York Daily News: «Vais a matar al béisbol. ¡El soccer es para extranjeros!»

El Cosmos pudo haberse convertido en el big bang del soccer en Estados Unidos, pero se quedó en una vistosa colección de fuegos artificiales. Un documental filmado en 2006, 'Once in a lifetime', recoge su fascinante historia: del auge imposible al declive imparable, de meter casi 80.000 personas en el estadio de los Giants a desaparecer poco después. El equipo de Ross ganó su quinta 'soccer bowl' en 1982. Dos años después se disolvió. No quedaron ni las cenizas. La liga quebró y el fútbol volvió a las tinieblas.

Matarazzo y el Mundial del 94

Cuando el Cosmos explotó, Pellegrino Matarazzo, actual entrenador de la Real Sociedad, tenía siete años. Natural de Fair Lawn, New Jersey, pero crecido en una comunidad de emigrantes italianos, a Matarazzo la afición por el soccer le llegó por vía paterna. «El primer recuerdo que tengo es el Nápoles de Maradona -apunta-. Viví con mi padre aquella época gloriosa porque además mis raíces vienen de esa zona de Italia. Intentábamos ver por televisión los partidos de las ligas europeas y mi hermano y yo jugábamos al fútbol en el patio de casa». A Matarazzo le tocó vivir la segunda ola del soccer en Estados Unidos, la que se desencadenó con la celebración del Mundial de 1994 y con la recuperación, en 1996, de una liga nacional, la MLS. «Ese fue mi Mundial -se entusiasma-. Vi muchos partidos, entre ellos el España-Suiza en Washington o un Italia-Nigeria. Todavía me duele el recuerdo del penalti que falló el gran Roberto Baggio en la final».

Antes de emigrar a Alemania para cumplir su sueño de convertirse en futbolista, Matarazzo jugó al soccer en la Universidad de Columbia. «No es que fuéramos los bichos raros, pero desde luego ni la asistencia de público ni la repercusión tenían nada que ver con las de los partidos de fútbol americano», advierte. ¿Por qué al soccer le cuesta tanto abrir brecha en Estados Unidos? Cruyff, que jugó en los Washington Diplomats y en Los Angeles Aztecs, lo achacaba a la fluidez del juego. Mientras que el béisbol y el fútbol americano están llenos de pausas y arranques artificiales, el soccer requiere del espectador una concentración continua durante 45 minutos. Otra posible explicación, tal vez menos sutil pero más reveladora, la dieron Los Simpson. En un episodio emitido en 1997, una multitud vociferante se congrega en el estadio para ver un partido. Los aficionados jalean, aplauden, gritan. El árbitro pita. Los jugadores empiezan a pasarse la pelota. Uno a otro, uno a otro, uno a otro, uno a otro. Al minuto, con el graderío ya en silencio, se escucha la voz de Homer: «Me abuuuurro».

«El soccer exige una forma distinta de entender el juego: no siempre hay muchas anotaciones y gran parte de la emoción está en los detalles tácticos, la construcción de las jugadas y la tensión constante del partido», apunta Sergi Nus, entrenador asistente de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Nus, natural de Barcelona, llegó a Estados Unidos en 2015 para jugar en el equipo universitario de los Fresno Fuego y en ese país ha desarrollado toda su carrera profesional. «Aun así he notado en estos años un crecimiento enorme», puntualiza. «Ellos siguen a sus equipos, pero sobre todo viven una fiesta; se lo toman así. En Europa la gente va más a ver el fútbol, pero aquí prima el sentido del espectáculo», tercia Ana Tejada, centrocampista española de los Utah Royals.

Los grandes fichajes de la MSL, desde Beckham a Messi, pueden atraer los focos por un momento, pero, como demostró la historia del Cosmos, no servirán para mucho si no se trabaja con los jóvenes. «Estados Unidos probablemente tiene los mejores atletas del mundo -reflexiona Nus-. Lo vemos constantemente en los Juegos Olímpicos y en muchas competiciones internacionales. El problema para el soccer es que compite con deportes que tienen una tradición enorme y, sobre todo, unas oportunidades económicas extraordinarias. Si eres un atleta de élite en Estados Unidos, el fútbol americano, el baloncesto o el béisbol pueden ofrecerte un camino mucho más visible y lucrativo». El técnico catalán apostilla, sin embargo, que academias, clubes juveniles y universidades están haciendo ya una labor muy positiva.

Estados Unidos se estrenó este sábado a lo grande. No solo por el resultado (4 a 1 contra Paraguay), sino por su fútbol alegre, burbujeante, explosivo. Tanto Matarazzo como Nus creen que una buena actuación de la selección podría dar un nuevo impulso al soccer. «Lo más importante será el legado -resume el técnico barcelonés-. Si el Mundial consigue inspirar a una nueva generación de jugadores y aficionados, mejorar las infraestructuras y consolidar el interés que ya existe, puede marcar un antes y un después». El partido del sábado no solo fue un bonito comienzo, sino que marcó un camino. Si el equipo de Pochettino quiere dejar semilla, deberá evitar por todos los medios que en la grada miles de espectadores hagan suyo el grito de Homer Simpson: «Me abuuuurro».

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir