Nadie ha logrado superar los 284 partidos en el banquillo rojiblanco de un hombre que lo fue todo en el club
Regala esta noticia Añádenos en Google José Manuel Díaz Novoa en la calle Corrida de Gijón. (D. Arienza)José L. González
05/07/2026 a las 12:33h.El sportinguismo está de luto. El entrenador con más partidos en el conjunto rojiblanco, el hombre que consiguió hacer de Mareo una escuela de fútbol ... moderna y adaptada a lo más altos estándares de la época, el único que ha llevado a las vitrinas del Sporting un título nacional ha fallecido a los 82 años de edad. El Sporting despide a José Manuel Díaz Novoa, rojiblanco de cuna que lo fue todo en un club, el suyo, al que siempre puso por delante.
Su carrera como futbolista no fue muy larga. En aquel Sporting de los Puente, Pocholo y Biempica no encontraba demasiado espacio en el verde, lo que le llevó a hacer las maletas para enrolarse en el Celta, con el que logró el ascenso a Primera División. De vuelta a Asturias, en el Real Avilés, una lesión en el tendón de Aquiles le apartó de los terrenos de juego para siempre ya con el título de Maestria Industial en el bolsillo y los estudios de Ingeniería iniciados.
Cambio de rumbo; al banquillo
Los baches en el camino obligan a veces a tomar otro rumbo pero el suyo no estaba en la industria, sino en los banquillos. Con un grupo de amigos se apuntó al curso de entrenador en Asturias, acabando el primero de su promoción. Algunos de aquellos compañeros decidieron trasladarse a Madrid para obtener la titulación nacional y José Manuel Díaz Novoa tomó el mismo rumbo en una decisión que marcó su vida.
El 26 de julio de 1973, volvía a su club para formar parte del cuerpo técnico de Mariano Moreno como auxiliar en el primer equipo y entrenador del entonces Deportivo Gijón. Era el primer paso de una leyenda.
Con plena dedicación, por las mañanas el primer equipo y por las tardes el filial, José Manuel Díaz Novoa fue puliendo su faceta de entrenador. Su hoja de méritos pronto empezó a llenarse de sellos. En su primera temporada logró el ascenso con el filial, pasando de Preferente a Tercera. En la 1978-1979, de nuevo un salto de categoría, metiendo al equipo por primera vez en su historia en Segunda B.