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El Supremo condena a Ábalos a 24 años y a Koldo a otros 19 en el primer juicio por corrupción de la era Sánchez

El Supremo condena a Ábalos a 24 años y a Koldo a otros 19 en el primer juicio por corrupción de la era Sánchez
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El tribunal, que impone cuatro años y medio a De Aldama pero suspende su ingreso en prisión, considera que el exministro y su entorno provocaron un «grave deterioro de la confianza ciudadana»
El Supremo condena a Ábalos a 24 años y a Koldo a otros 19 en el primer juicio por corrupción de la era Sánchez

El tribunal, que impone cuatro años y medio a De Aldama pero suspende su ingreso en prisión, considera que el exministro y su entorno provocaron un «grave deterioro de la confianza ciudadana»

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Melchor Sáiz-Pardo y Almudena Santos

22/06/2026 Actualizado a las 13:18h.

Primera sentencia contra la corrupción en el Gobierno de Pedro Sánchez y máxima pena para José Luis Ábalos. El Tribunal Supremo ha condenado ... al exministro de Transportes a 24 años y tres meses de prisión y a su antiguo asesor Koldo García a otros 19 años, ocho meses y un día por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. La resolución, de 224 páginas y adoptada por unanimidad, certifica que los actos de corrupción cometidos por el exministro y su entorno desde «el ejercicio del poder público y del poder político» poseen un «potencial desestabilizador» y «socavan la arquitectura democrática» del Estado.

colaboración con la Justicia. Esa suspensión queda condicionada a que no delinca, comparezca semestralmente ante el tribunal para informar de sus actividades laborales, mercantiles o empresariales y realice un año de trabajos en beneficio de la comunidad. La condena de Ábalos supera en tres meses los 24 años reclamados por Anticorrupción; la de Koldo queda también por encima de los 19 años y medio solicitados por el Ministerio Público; y la de Aldama se aleja de los siete años que pedía la Fiscalía.

El tribunal da por probado que Ábalos, Koldo y Aldama integraron una organización criminal con vocación de permanencia. Cada uno tenía su papel. Ábalos aportaba el mando político, la influencia ministerial y la autoridad sobre el aparato de Transportes. Koldo, según la sentencia, era «más asistente que asesor» y llegó a ser «la mano derecha» del exministro. Aldama, empresario y conseguidor, localizaba oportunidades de negocio y pagaba para mantener abierta la puerta del ministerio.

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      • mascarillas. En plena pandemia, los tres acusados, «de mutuo acuerdo» y en «coordinada actuación», utilizaron su ascendencia para que Soluciones de Gestión, la empresa vinculada a Aldama, resultara adjudicataria de dos contratos de suministro a Puertos del Estado y Adif. Fueron trece millones de mascarillas en dos entes dependientes del propio Ministerio de Transportes.

        El tribunal no ve casualidad ni emergencia mal gestionada. Ve un acuerdo previo. Antes incluso de que los responsables del órgano de contratación conocieran la operación, dice la sentencia, la empresa adjudicataria ya sabía que habría una orden ministerial, que la compra se centralizaría a través de Puertos, que el volumen sería de ocho millones de mascarillas y que ella sería la elegida. El contrato de Adif siguió, según la Sala, la misma lógica. La orden ministerial llegó después. La adjudicataria ya estaba, en la práctica, esperando.

        La presencia de Aldama en Transportes queda retratada en varios testimonios. El subteniente José Luis Rodríguez declaró que el empresario tenía acceso permanente, sin control, a la zona reservada del ministro. Álvaro Sánchez Manzanares, exsecretario general de Puertos del Estado, fue todavía más directo: «Aldama era parte del Ministerio». Y Ricardo Mar Ruipérez, jefe de gabinete, dijo que a Koldo solo le mandaba Ábalos y que lo que decía el asesor «siempre eran palabras del ministro».

        La sentencia condena también por la contratación de Jésica Rodríguez en Ineco y de Claudia Montes en Logirail, la examante y la amiga de Ábalos. En el caso de Jésica, el Supremo afirma que, con conocimiento y aceptación del exministro, no desempeñó «trabajo o función alguna» durante todo el tiempo que permaneció empleada en Ineco. También recoge que viajó al menos trece veces con Ábalos sin que conste que pidiera permiso o licencia a la empresa pública.

        Otra derivada es Air Europa. El Supremo da por probado que Ábalos y Koldo realizaron gestiones sobre una nota de prensa relativa al rescate de la aerolínea y que, en pago por esa actuación, Aldama facilitó el disfrute gratuito de Villa Parra, un chalé en Marbella donde el exministro y su familia pasaron unos días en agosto de 2020. «Esto sale gratis por las molestias generadas», escribió Koldo a Ábalos al hablar de la vivienda.

        El Supremo absuelve a los tres de varios delitos de prevaricación, falsedad e información privilegiada, pero mantiene el corazón penal de la causa: organización criminal, cohechos, malversación y tráfico de influencias

        La tercera gran dádiva inmobiliaria fue La Alcaidesa, en La Línea de la Concepción, vinculada a gestiones sobre una licencia de hidrocarburos para Villafuel. La Sala concluye que Ábalos disfrutó gratuitamente durante meses de ese chalé y aprecia un «patrón de conducta» similar al de Marbella: Koldo buscaba una casa ajustada a las pretensiones del exministro, se comunicaba a Aldama y este movía a personas de su entorno para conseguir la posesión o la propiedad. Una conversación incorporada a la sentencia lo resume de manera brutal: «Ha sido pillar casa y le ha dado al botoncito».

        No todo lo planteado por las acusaciones prospera. El Supremo absuelve a los tres de varios delitos de prevaricación, falsedad e información privilegiada, y también deja fuera algunas piezas de la acusación. Pero mantiene el corazón penal de la causa: organización criminal, cohechos, malversación y tráfico de influencias. Ábalos y Koldo deberán indemnizar además a Ineco y Tragsatec con 34.450 y 9.500,54 euros.

        El juicio oral se celebró en el Supremo del 7 de abril al 6 de mayo de 2026, en 14 jornadas maratonianas de sesiones de mañana y tarde. La sentencia no cierra el caso Koldo. Lo fija. La primera gran pieza ya tiene condena. Y el antiguo hombre fuerte de Sánchez queda situado por unanimidad en el centro de una organización que usó el poder público para enriquecerse.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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