Etapa 13
El Tour aúpa a Schmid en otra etapa a 50 por horaEl suizo del Jayco aprovecha la superioridad numérica de su equipo en una fuga de 57 ciclistas y vence a Tejada al sprint mientras que Pidcock aprovecha la tregua de los favoritos
Regala esta noticia Añádenos en Google Mauro Schmid celebra su victoria en Belfort. (J. Pachoud / AFP)Iván Benito
17/07/2026 a las 19:43h.Tadej Pogacar bendijo los Vosgos. «Si creces allí, creo que tienes que ser un buen ciclista», dijo. Pensaba en Thibaut Pinot, que abrió su granja ... en Mélisey para ver el paso de los corredores y hasta seguir una jornada en helicóptero. Solo sus inquilinos con mayor agudeza visual pudieron reconocer a alguno de los 57 escapados que pasaron ante sus ojos a toda velocidad. O a algún corredor del pelotón de los favoritos, que firmó un día de tregua que se rodó de nuevo a toda velocidad. 49,99 kilómetros hora marcó el suizo Schmid al cruzar el primero la línea de meta.
Schmid sabe lo que es quedarse con la miel en los labios. Ha sido segundo en una etapa del Giro de Italia, en dos de la Vuelta a España y en otra del Tour de Francia. El año pasado, en una jornada similar, Jonas Abrahamsen le superó en el sprint final de Toulouse. «Se me pasó por la cabeza muchas veces», contó mientras iba hacia la meta con Harold Tejada, el 'supermán laboyano', un valle colombiano en el que está Pitalito, de donde su madre fue alcaldesa. Más escalador que rodador. Un buen cliente. «Lancé el sprint un poco tarde, y durante los primeros 50 metros pensé: 'quizás sea lo mismo que el año pasado'».
Nada que ver. El helvético de 26 años impuso su mayor punta de velocidad y logró remontar al corredor del Astana. «Recuperé las fuerzas cuando vi la meta», relató como explicación a que cruzara la meta levantando la rueda delantera de la bici. Un espasmo de alegría. «A cuatro kilómetros de la meta empecé a tener calambres, así que me preocupé un poco», reveló. Era la chispa de la victoria.
Schmid enseguida se destapó como un chico mañoso. Todo se le daba bien. El mountain bike, la pista, el ciclocross, la ruta y los coches. Echaba una mano en el taller familiar. Empezaba a las siete de la mañana, se pasaba ocho horas de pie, y por la tarde salía a entrenar. La victoria en el Giro de Italia en la etapa de Montalcino, rematando también una fuga entre el sterrato toscano, le elevó a otro nivel. Ciclista a tiempo completo. Y ahora ya millonario. Antes del Tour, firmó con el Pinarello su contrato más elevado. Dos millones de euros.
En su nuevo equipo coincidirá con Tom Pidcock, el otro ganador de la jornada. La formación dirigida por el catalán Alex Sans filtró también cuatro corredores en una extensa fuga que en el ecuador de la jornada lograba seis minutos de ventaja. Decidieron entonces sacrificar a sus compañeros en busca de recuperar puestos en la general. Coquetearon con la segunda posición, pero el trabajo combinado de Red Bull-Bora y Lidl-Trek le permitió ascender solo hasta la cuarta posición. «Habrá gastado algo de energía», comentó un despreocupado Pogacar.