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El triángulo Pano-Aldama-Rivas que cerca al PSOE con los sobres con dinero: "Sé que no me beneficia contarlo, pero sucedió"

El triángulo Pano-Aldama-Rivas que cerca al PSOE con los sobres con dinero: "Sé que no me beneficia contarlo, pero sucedió"
Artículo Completo 770 palabras
¿Por qué la empresaria que oficiaba de nexo en el clan del 'Caso Hidrocarburos', y que pagó un chalet para Ábalos en Cádiz, se obstina en mantener que llevó bolsas con fajos de billetes a Ferraz, si le puede causar problemas legales y ni ella ni su amigo Álvaro Gallego, que dice lo mismo, tienen pruebas? Leer

Cuando a finales de diciembre de 2020 Carmen Pano recibió la orden de llevar dinero de Claudio Rivas a Víctor de Aldama, oficiando como correo de fajos de billetes para presuntos sobornos, la mujer pensó de golpe en una persona: su amigo Álvaro Gallego.

Quien, pese a cómo se han contado las cosas años después, cuando aquel trayecto que les llevó a ambos de Las Rozas a Madrid haría correr ríos de tinta por el dinero que habría acabado, aseguran los dos, en la sede del PSOE en Ferraz, no ha sido jamás ni chófer ni socio de Pano. «Álvaro es mi amigo y una persona de mi máxima confianza», explica Pano a EL MUNDO.

Y es que la operativa de la que Pano participaba era delicada, tal y como ella la narra, y lo adecuado era contar con otros ojos presentes, además de los propios.

Álvaro Gallego García era, pensó Pano, la persona correcta. En ese momento, como ambos han declarado después sin variación y tanto ante la Guardia Civil como en sede judicial, Pano ayudaba a Rivas y a Aldama a conseguir una licencia para operar con hidrocarburos. Lo cual supondría, de conseguirse, ascender un peldaño en el negocio de la gasolina, pasando de sólo distribuir a poder incluso importar, multiplicando márgenes. Pero conseguir esa licencia implicaba, presuntamente, sobornar al clan representado por Koldo García y Ábalos con «unos 600.000 euros», declaró este jueves Gallego en el Supremo.

En esa dinámica Pano llegó a pagar, como contó en primicia EL MUNDO, un chalet de lujo en una urbanización de La Línea de la Concepción (Cádiz) al entonces aún ministro, a través de la sociedad Have Got Time SL, administrada por su hija, Leonor.

Pero ese día de finales de 2020 había que hacer algo mucho más delicado: oficiar como correo de dinero en cash desde Claudio Rivas a Víctor de Aldama, quien ha admitido ese trasiego para los cohechos, no así el dinero después enviado a Ferraz.

Pano y Gallego eran, en realidad, viejos amigos del muy particular negocio de los hidrocarburos, que tantas veces se desliza al fraude de IVA que reporta beneficios millonarios, y que se concreta básicamente en montar empresas con testaferros, cobrar el impuesto al cliente, no pagarlo luego al Estado, cerrar el chiringuito en pocos meses y salir corriendo.

Pano llevaba haciendo compraventa de gasolina décadas, y Gallego también había estado en el sector, en otras empresas, hasta 2016. Tiempo atrás también había sido amigo de Claudio Rivas, que pasa por ser el gran paganini de la trama: el que ponía el dinero. Hoy el vínculo está roto. Rivas niega incluso haber participado en los cohechos documentados.

Aldama, por su parte, había sido novio de Leonor muchos años atrás, y omnívoro en términos de negocio se había enganchado también al tema de hidrocarburos a rebufo de las Pano, dejándolas más para un papel instrumental tras conocer a través de ellas a Rivas, y perfilar con él el supuesto pelotazo: la licencia que lograrían gracias a Koldo y, en último término, Ábalos.

Con ese objeto, el grupo llegó a participar en varias reuniones ministeriales, en una de las cuales se personó de nuevo Gallego, llevando a Pano y Rivas en su coche, tal y como consta en los registros.

Lo más llamativo, en todo caso, es que tanto Pano como Gallego han contado luego siempre, con versiones prácticamente calcadas, cómo llevaron el dinero al PSOE aquella mañana. Primero les llegó la bolsa desde la casa de Rivas, en la misma urbanización de Pano en Las Rozas, de manos de Lolo, Manuel de las Heras, un colaborador del empresario.

Luego ambos llegaron a la calle Alfonso XII de Madrid, al despacho de Aldama, quien habría pedido a Pano llevar el dinero a Ferraz porque «en ese momento él no podía». Y después el trayecto por Alberto Aguilera hasta Ferraz, y Pano haciendo la entrega.

La pregunta es, seis años después: ¿por qué insisten ambos en contar algo que no sólo no les beneficia, sino que les incrimina, y de lo que no hay prueba? «Porque es verdad, sucedió. Sé que no me beneficia, pero sucedió así», insiste Pano. Y así lo ha hecho desde que EL MUNDO comenzó a hablar con ella en la primavera de 2024.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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