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Crónica Negra El Tuvi, contra las cuerdas por el crimen de la embarazada de XàtivaLas pruebas biológicas contra David Soler por el asesinato de Isabel Raducanu acorralan al condenado a prisión permanente revisable por torturar y matar a la joven Wafaa
Ignacio Cabanes
Domingo, 8 de febrero 2026, 07:15
CompartirEl tiempo es una pesada losa con la que cargan los familiares de una víctima de asesinato y en el caso del crimen de Isabel Raducanu, la mujer embarazada de seis meses cosida a cuchilladas en su domicilio de Xàtiva en junio de 2019, esta piedra de Sísifo está martirizando a su familia. «Han pasado casi siete años y aún no se ha fijado una fecha para el juicio, esta demora interminable solo prolonga nuestro sufrimiento», lamenta Gavril, hermano de Isabel.
Y más aún cuando las pruebas se acumulan contra el presunto autor de su muerte, David Soler Oltra, más conocido como 'el Tuvi', el asesino de mujeres condenado ya a prisión permanente revisable por otro crimen, el de Wafaa Sebbah, la joven de 19 años a la que solo cinco meses después de asesinar presuntamente a Isabel, torturó, acuchilló y arrojó a un pozo de 16 metros de profundidad en Carcaixent. Y todo ello, «con el ánimo de causarle un dolor y sufrimiento innecesarios» y «como expresión de su superioridad y dominación sobre la mujer», como así declaró probado un jurado popular. Su odio y desprecio hacia las mujeres no conoce límites.
Ahora otro tribunal popular deberá enjuiciar a este criminal por el asesinato con alevosía y ensañamiento de Isabel Raducanu, a quien asestó un total de 37 cuchilladas tras inmovilizarla sujetándola de las muñecas, y de la niña que crecía en el útero materno, Briana Laura, como así la iba a llamar en recuerdo del segundo nombre de su abuela. «El asesino de mi hermana nos arrebató dos vidas, la de Isabel y de la bebé que llevaba en su vientre. Con tantas pruebas que lo incriminan, no entendemos este retraso y como aún no ha habido una acusación formal», remarca Gavril, «cuanto más se demore la justicia, mejor para el culpable de la muerte de mi hermana, gana tiempo y algunos testigos pueden volverse cada vez menos fiables».
En su contra han jugado varios factores, por un lado el hecho de que las investigaciones iniciales de la Policía Nacional señalaran a la pareja de Isabel, Juan Vicente A. N., como presunto autor material del crimen.
«El asesino de mi hermana nos arrebató dos vidas, la de Isabel y de la bebé que llevaba en su vientre. Con todas las pruebas que hay, no entendemos el retraso»
Gavril Raducanu
Hermano de la víctima
Los malos tratos a los que presuntamente la sometía -pendientes de juicio en una pieza separada-, el posicionamiento de su teléfono móvil en la antena que da cobertura al domicilio de la calle Francisco Gozalbes de Xàtiva donde se produjo el crimen, a la hora en la que se sitúa la muerte el 11 de junio de 2019, y sus mentiras asegurando en su primera declaración que estaba trabajando en una empresa de zumos de la Pobla Llarga, contribuyeron a que la lupa de los investigadores se centrara en él y tuvieran más que indicios suficientes para detenerlo en marzo de 2020. Tras once meses encarcelado quedó en libertad.
Una decena de indicios
El hallazgo de ADN del Tuvi en unos calzoncillos encontrados junto al cadáver de la víctima así como en las muñecas de Isabel prueban que tuvo contacto con ella. Las búsquedas de David Soler en internet, donde llegó a introducir el número IMEI del teléfono móvil desaparecido de Isabel, y la confesión que le realizó a un amigo, a quien reconoció que «había matado a una prostituta de Xàtiva», refrendaron esta presunta implicación en el asesinato.
Levantamiento del cadáver de Isabel Raducanu, la mujer embarazada de seis meses asesinada en Xàtiva, un minuto de silencio en Xàtiva por y 'El Tuvi' en el juicio tras el asesinato de Wafaa Sebbah. EFEUn decena de indicios apuntan en este sentido, que el Tuvi acudió esa tarde del 11 de junio de 2019 al domicilio donde Isabel ejercía la prostitución, y aprovechándose de la confianza de haber contratado en anteriores ocasiones sus servicios sexuales, la inmovilizó sujetándola de las muñecas, le golpeó la cabeza contra el suelo, golpes que la dejaron aturdida, y una vez anulada cualquier posibilidad de defensa, le asestó 37 cuchilladas con el ánimo de aumentar deliberadamente el dolor de la víctima, según sostiene la acusación particular, ejercida por el letrado Sergio Noguero.
El primero de estos indicios es que el Tuvi era cliente habitual de Isabel, como el mismo reconoció en su declaración como testigo en febrero de 2021. Y tuvo contacto con ella corroborado hasta tres días antes del crimen, como prueban cuatro llamadas realizadas por David Soler a la víctima.
El indicio más objetivo es precisamente el ADN del acusado hallado en unos calzoncillos negros de la marca Puma, con una mezcla de perfiles genéticos del Tuvi y la víctima. El presunto asesino reconoció que dicha prenda podía ser suya y lo trató de justificar alegando que la última vez que estuvo con Isabel, «le metió prisa para que se fuera rápido de casa». Y ahí introduce lo que podría ser un tercer indicio. En su declaración aseguró que se tuvo que marchar porque Raducanu le dijo que si su pareja los descubría «le cortaría el cuello». Resulta llamativo que utilizara esta expresión, tratando de incriminar a Juan Vicente, quien además era plenamente conocedor y consentía que su novia ejerciera la prostitución.
El cuarto indicio sería la confesión que el propio Tuvi realizó a un amigo. «La he cagado, me he cargado a una prostituta». Hay tres testigos de referencia a quien este amigo les contó la conversación mantenida con David Soler justo dos semanas después de la noticia del asesinato de una mujer embarazada en Xàtiva.
El Iphone rosa
El teléfono Iphone de color rosa de Isabel nunca fue localizado. Este elemento incrimina al Tuvi por dos vías. Una al haber localizado la Policía entre sus búsquedas un enlace en el que introdujo el número IMEI que coincide con el de la caja del móvil que desapareció del domicilio de la víctima. Y el otro indicio, el sexto, un testigo protegido asegura que David se deshizo de un Iphone rosa arrojándolo por la ventanilla del coche y pasando varias veces por encima para romperlo. Luego cogió los restos y los tiró a unos contenedores.
«Qué ocurre cuando hayan ADN tuyo en un escenario del crimen». Esa significativa búsqueda en el móvil del Tuvi una semana después de declarar como testigo por el asesinato de Isabel, sería el indicio número siete en su contra. El nerviosismo mostrado el día que tenía que declarar como testigo, que refleja su por entonces pareja, y las contradicciones que se desprenden de sus propias declaraciones, son el octavo y noveno.
Y el último indicio en su contra es la propia personalidad de David Soler, al que todos los testigos describen como «inestable, agresivo, machista y violento con las mujeres», y como así prueban las dos condenas que ya pesan sobre él, una de prisión permanente revisable por el asesinato de Wafaa y otra por lesiones a una expareja a la que trató de estrangular con la técnica del 'mataleón'.
Tras más de tres escritos de la acusación particular solicitando agilizar el procedimiento, por fin el Juzgado de Instrucción número dos de Xàtiva ha dado traslado al fiscal y a las partes personadas para presentar los escritos provisionales de calificación, un paso más a la celebración del juicio, para que los familiares de Isabel, entre ellos su hija que va a cumplir 14 años, puedan por fin ver que la justicia actúa contra su asesino, como reclama su hermano. Unos días antes de su muerte «me envió fotos de su barriga, estaba sonriendo, parecía orgullosa y feliz. La echo de menos».
El otro investigado
Sobre la presunta participación en el crimen de Juan Vicente A. N., que mantenía una relación sentimental marcada por la violencia machista desde que comenzaron un año antes, la familia de Isabel Raducanu y sus amistades tienen «sentimientos encontrados». «Cuando lo conocí, no parecía afectado en absoluto por su pérdida, y eso que estaba esperando una niña suya. Ahora me doy cuenta de que, dadas las claras pruebas de violencia y maltrato físico y mental que este individuo tenía con mi hermana, es normal que no estuviera afectado en absoluto por el trágico suceso», argumenta Gavril.
Un sensación similar tiene una amiga íntima de Isabel, cuyo nombre omitimos para mantener su anonimato. «Sigo pensando que Juan Vicente tuvo algo que ver en su muerte, la maltrató desde el primer día», asegura esta testigo de los malos tratos, quien le decía a su amiga que lo dejara y que no era bueno para ella aguantar esa situación. «Ella me contaba lo celoso y machista que era», explica recordando varios de estos episodios violentos, como en una ocasión en la que Isabel le llamó a la una de la madrugada tras encerrarse en el balcón porque Juan Vicente «quería matarla». Incluso se planteó saltar del miedo que le tenía.
«Sigo pensando que Juan Vicente tuvo algo que ver en su muerte, la maltrató desde el primer día y ella me contaba lo celoso y machista que era»
Amiga de Isabel Raducanu
«Era buena madre y estaba ilusionada con la hermanita que le iba a dar a su hija», recuerda sobre la víctima, que llegó a España en 2005 junto a una amiga. En Xàtiva apenas llevaba un año tras alquilarse este piso de la calle Francisco Gozalbes, y estaba tratando de ahorrar -salvo con el maquillaje, que era su debilidad- para estar más tiempo con su hija, al cuidado de su padre. Un par de días antes del crimen su amiga le regaló un carrito para la bebé, lo que provocó un nuevo enfado de Juan Vicente, al creer que era un hombre el que se lo había comprado.
La causa por maltrato continuado y agresión sexual contra su pareja sigue un curso paralelo al juicio por asesinato. «En este caso también tengo la sensación de que las cosas avanzan con extrema lentitud», indica su hermano. «Espero que la justicia agilice ambos procedimientos, no hay justificación para tantos retrasos, esta demora nos está destrozando por dentro».
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