Irritación en los de Abascal, que quieren el patrón de Extremadura y Aragón, porque no hay contactos dos semanas después de las elecciones
Regala esta noticia Añádenos en Google Moreno y Guardiola, antes de la entrega del Premio Europeo Carlos V en Yuste. (Efe)Madrid
29/05/2026 Actualizado 01/06/2026 - 00:18h.No habían pasado ni 48 horas desde el resultado electoral en Andalucía que dejó a Juanma Moreno a las puertas de la mayoría absoluta ... teniendo que depender de Vox, cuando un juez de la Audiencia Nacional acordaba, por primera vez en democracia, la imputación de un expresidente al situar a José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza de una presunta trama corrupta que le habría servido para enriquecerse a cambio de ejercer su poder de influencia ante autoridades nacionales e internacionales. Al exjefe del Gobierno se le acusa de blanqueo de capitales, tráfico de influencias, organización criminal y falsedad documental. Un terremoto político al que se ha acabado sumando otra presunta trama con la que el PSOE financiaría ilegalmente sus 'cloacas' para desacreditar a jueces, fiscales e investigadores de las causas que le salpican. Y cuya onda expansiva amenaza con causar estragos más allá del PSOE y del actual Ejecutivo sirviendo para aligerar la presión sobre el mandatario andaluz, que dos semanas después del 17-M empieza a digerir la negociación inevitable que tiene por delante con la extrema derecha.
El PP tiene en la presidencia de la Cámara autonómica o en una vicepresidencia, su primera moneda de cambio para atraer a Vox. Hace cuatro años, con una mayoría absoluta «aplastante», Moreno ya cedió una vicepresidencia a la derecha radical como un gesto de gobernar «con generosidad». «Somos humildes, sabemos la proporción que tenemos y en base a eso nosotros nos vamos a sentar con el Partido Popular», aseguró este jueves el líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira.
El presidente andaluz tiene margen suficiente y esperará a que se cierre primero el acuerdo en Castilla y León, que podría llegar esta misma semana
Con margen suficiente para garantizar la estabilidad del futuro Ejecutivo antes del parón estival, el presidente en funciones de la Junta gana tiempo para ver cómo puede negociar un acuerdo de largo alcance que permita, como mínimo, aprobar los próximos Presupuestos sin alterar la hoja de ruta trazada antes del 17 de mayo. Es decir, con un Ejecutivo monocolor, sin la presencia de Vox en el Consejo de Gobierno. «Es así como entiendo la política y por tanto es lo que voy a aplicar también en las próximas semanas y en los próximos meses: serenidad, tiempo, mesura, y diálogo, que son las fórmulas absolutamente necesarias para que las cosas lleguen a buen puerto», señaló Moreno a su paso por Yuste, donde el Comité de las Regiones de la Unión europea, de la que es vicepresidente recibió el XIX Premio Europeo Carlos V.
Veto a la prioridad nacional
El argumento central para sostener un Gobierno en solitario se fundamenta en la interpretación de los datos que dejó el recuento electoral. Una diferencia de 19 puntos sobre el PSOE y de 28 sobre Vox es leída en el PP como un aval que debe disuadir cualquier intento de bloqueo y que debe traducirse, en su opinión, en una negociación rápida y concisa.
La parsimonia del PP ha empezado a exasperar en la sede de los voxistas Bambú, que acusa al mandatario andaluz de ser él quien «bloquea» la gobernabilidad y dilata los plazos. La derecha radical avanza que pondrá sobre la mesa condiciones muy similares a las exigidas a María Guardiola y a Jorge Azcón para sellar los acuerdos de gobernabilidad en Extremadura y Aragón y que pasan por rebajas impositivas directas, medidas de protección al sector agrario e imponer el principio de «prioridad nacional» en el reparto de las ayudas públicas o el acceso a determinados servicios, un concepto que Moreno llegó a calificar como un «eslogan hueco» y que advirtió no encaja ni en la ley ni en la Constitución, además de sobrepasar las competencias autonómicas.
El acuerdo de Extremadura tardó cuatro meses en cerrarse, el de Aragón se rubricó en dos y el de Castilla y León sigue pendiente, aunque avanza a buen ritmo y fuentes conocedoras de la negociación apuntan a que podría cerrarse en breve, incluso esta misma semana.
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