El PSOE andaluz va a echar mano de todas las armas a su alcance para darle la vuelta a las encuestas que pronostican, incluso, peores resultados que en las elecciones de 2022 y eso incluye contar con la vieja guardia del partido y dos de los máximos referentes de su historia reciente, los ex presidentes Manuel Chaves y Susana Díaz.
Fuentes del PSOE-A confirmaron a EL MUNDO que ambos tendrán un papel protagonista en la campaña que, en cuestión de unos meses, arrancará para desembocar en las elecciones a la Presidencia de la Junta de Andalucía, que la aún vicepresidenta del Gobierno central y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, le va a disputar a Juanma Moreno.
Las proyecciones de resultados de los sondeos que se publican periódicamente apuntan a un descalabro sin precedentes de la candidata socialista. No es que no tenga opciones de gobernar siquiera con un pacto con los partidos a su izquierda, es que algunas de esas encuestas vaticinan un apoyo electoral menor al que consiguió Juan Espadas en 2022. Y aquellos son, hasta ahora, los peores resultados históricos del PSOE-A.
La última publicada por este periódico, de Sigma Dos, iba en esa línea, al otorgar a los socialistas entre 24 y 27 escaños y solo un 20,8% de los votos, a apenas 1,2 puntos de la papeleta de Vox, en tercera posición.
Ante esa situación, en la sala de máquinas del PSOE-A están convencidos de que no hay que desperdiciar ni una sola posibilidad de sumar votos y, sobre todo, de que hay que conseguir movilizar a su electorado al máximo y ahí es donde entran figuras históricas del socialismo andaluz, entre las que se cuentan los dos ex presidentes, aunque habrá más nombres destacados y no solo de Andalucía.
Pero, por distintos motivos, el hecho de que el equipo de María Jesús Montero vaya a incluir en su actos electorales a Chaves y a Díaz es muy simbólico. En el primer caso porque supone la rehabilitación política definitiva (ha habido varias anteriores, pero en clave interna) de quien fue condenado por la Audiencia de Sevilla y luego por el Tribunal Supremo como responsable del expolio de los ERE fraudulentos, aunque el Tribunal Constitucional -su mayoría progresista- anuló parcialmente el fallo del Alto Tribunal.
Aunque aún tiene que pronunciarse el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la Audiencia de Sevilla tiene que dictar nueva sentencia, el PSOE trata de imponer el relato de que ha sido absuelto de todo.
Por lo que respecta a Díaz, su protagonismo en campaña es la confirmación de que el PSOE andaluz de Montero ha pasado página a la división que se vivió con Espadas y que el susanismo, condenado al ostracismo en la etapa del anterior secretario general, está plenamente integrado y es un valor que aporta.
Las fuentes socialista consultadas explicaron que se daba «por descontada» la presencia de Díaz antes, incluso, de que la propia ex presidenta declarase públicamente su disposición a trabajar en la campaña de Montero a la Junta, algo que la ex presidenta reiteró ayer a este periódico. Incluso, la dirección actual del PSOE-A baraja que tenga una agenda propia, con actos en los que sea la protagonista única.
El equipo que diseña la campaña de Montero aún no ha cerrado al detalle la participación ni de la ex presidenta ni del resto de figuras socialistas que quiere hacer desfilar por la comunidad sobre todo en las dos semanas de campaña oficial, pero todo está más o menos decidido.
Felipe González no
Hacen hincapié desde la ejecutiva regional en el "predicamento" que sigue teniendo Díaz entre una buena parte del electorado socialista y hasta dentro de la propia organización, unos vínculos que no ha descuidado en los últimos años y que han contribuido a que conserve una influencia nada desdeñable dentro de la principal federación del PSOE.
Precisamente, una de las mayores críticas que se le hicieron al anterior secretario general, a Espadas, fue que arrinconase a Díaz y a quienes estuvieron con ella en las primarias que el hoy portavoz en el Senado le ganó y ése es un error que Montero y los suyos tienen muy claro que no quieren repetir.
Más allá de Díaz y Chaves, la campaña del PSOE andaluz prevé la participación de otros nombres propios socialistas, incluido el del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que "siempre es un activo", aunque dependerá de la situación en la que se encuentre, del grado de afección que en ese momento las investigaciones periodísticas que le afectan, entre las que sobresale la que viene publicando EL MUNDO sobre sus supuestos vínculos con la aerolínea Plus Ultra, que fue rescatada por el Gobierno de Pedro Sánchez o sus informes como asesor.
El que está totalmente descartado es el ex presidente Felipe González, que en los últimos años ha protagonizado sonoros desencuentros con Sánchez, el último de ellos después de que dijese que votaría en blanco antes de votar a una candidatura socialista encabezada por su actual líder.
Sumar, sumar y sumar es la consigna como remedio frente a los negros augurios electorales en el equipo de Montero, a la que estos días se critica por su decisión de no abandonar el escaño en el Congreso de los Diputados hasta el día después de las elecciones, una cuestión que algunos interpretan como un plan b ante el desastre que se vislumbra.