Una de las terrazas del paseo de la Independencia de Zaragoza, encadenada a un árbol. E. E.
Actualidad El viento se la juega a los bares y les obliga a renunciar a la terraza en plena Semana Santa: "Si no la sujetamos sale volando"El mal tiempo está marcando estos primeros días, aunque el sector espera remontar este fin de semana, cuando podrían superarse los 28 grados.
Más información: Dormir en Zaragoza en Semana Santa cuesta más que un hotel de lujo en las Maldivas: hasta 1.251 euros por tres noches.
Jorge Lisbona Zaragoza Publicada 31 marzo 2026 05:00hLos bares y cafeterías de Zaragoza se han encontrado un enemigo inesperado esta Semana Santa. El fuerte viento, con rachas que en la capital han alcanzado los 80 kilómetros por hora, ha obligado a muchos a renunciar a sus terrazas, un auténtico roto en unas fechas clave para los negocios del Centro y el Casco Histórico.
Quienes hayan paseado estos días por la avenida de César Augusto o Independencia habrán visto sillas y mesas apiladas, encadenadas a los árboles o, directamente, recogidas. Son las consecuencias del mal tiempo, que también ha obligado a suspender varias procesiones y ha reducido considerablemente la sensación térmica.
Lo normal por estas fechas es tener un ojo puesto en el cielo por la lluvia. Pero este año son el frío y el viento los que están jugando una mala pasada a los hosteleros. "No queda otra. Si no, corremos el riesgo de que las sillas o las propias mesas acaben golpeando a algún coche o a un peatón", cuenta Francisco Montaner, presidente de la Asociación de Veladores.
Zaragoza tendrá menos ocupación esta Semana Santa pero confía en la última hora: "Querríamos llegar al 72%"El problema afecta, sobre todo, a las más endebles, que suelen ser, también, las más antiguas. Las más resistentes no representan ninguna amenaza, de ahí que unas sigan montadas y otras tengan que esperar a que pase el temporal.
Tener que prescindir de la terraza por el cierzo no es raro en Zaragoza. Todos los años hay días en los que se tienen que desmontar por el viento huracanado, las lluvias o el calor sofocante del verano. Pero este ha dado la casualidad de que ha tocado en una de las épocas de más turismo.
Las terrazas cerradas que se han ido construyendo en los últimos tiempos lo tienen más fácil, pero a las más veteranas, normalmente con mesas y sillas de plástico, no les ha quedado más remedio que 'cogerse vacaciones'.
"La Semana Santa de Zaragoza ha ido ganando enteros. Viene mucha gente de fuera y se trabaja muy bien, pero claro, así...", dice Montaner.
Los avisos por viento se mantendrán, al menos, hasta mañana miércoles, una dificultad añadida contra la que nada se puede hacer. La nota positiva vendrá a partir del sábado, con un súbito aumento de temperaturas que podría llevar los termómetros por encima de los 28 grados.
Coincidirá con el 'sprint' final de la Semana Santa, y aunque los hosteleros auguran unos buenos niveles de facturación, dudan de que en apenas 48 horas se pueda recuperar todo lo que no se ha ganado estos días atrás.
Sin servicio por vacaciones
A las terrazas cerradas por el viento hay que añadir aquellas que se tienen que montar y desmontar de forma intermitente por el paso de las procesiones.
Esto es algo más habitual y afecta, sobre todo, a los bares del Casco. En barrios como el Actur o Las Fuentes también se ven estos días terrazas cerradas pero aquí, el motivo es doble.
Por una parte está el viento y por otra, el hecho de que muchos hosteleros, en vista de que sus clientes habituales se van por unos días de la ciudad al pueblo o de viaje, deciden dar vacaciones a parte del personal o incluso cerrar toda la semana para volver con energía renovada de cara al verano.
"Contención y prudencia"
El balance que hace el sector de estos primeros días de esta Semana Santa es de "contención y prudencia". "El conflicto internacional y la inestabilidad que está generando todavía no son muy palpables en los negocios, pero pueden llegar a condicionar no solo la oferta sino la demanda. No sabemos cómo puede afectar, por ejemplo, a los desplazamientos. Estamos expectantes", admite Luis Femia, gerente de la Asociación de Empresarios de Cafés y Bares de Zaragoza y Provincia.
Este verano, si nada ni nadie lo impide, podría ser especialmente bueno. El sector tiene las esperanzas puestas en el eclipse solar del 12 de agosto, 90 segundos que prometen llenar cafeterías, bares y restaurantes de Zaragoza, su provincia y la de Teruel.
"Hay establecimientos que han decidido cerrar ahora unos días para aprovechar a tope esas semanas de verano", agrega.