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Elegía a la muerte de Gloria Steinem

Elegía a la muerte de Gloria Steinem
Artículo Completo 1,107 palabras

La periodista fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias en 2021. Efe

Actualidad Elegía a la muerte de Gloria Steinem Publicada 3 septiembre 2026 12:55h

Ha muerto Gloria Steinem a los 92 años, en Nueva York. Con ella desaparece una de las mujeres que ensancharon de manera decisiva el espacio de libertad que hoy ocupamos tantas otras, a veces sin recordar cuánto costó abrirlo.

La admiré durante años, porque supo reconocer la injusticia cuando todavía estaba protegida por la costumbre. Vio con una claridad excepcional aquello que una sociedad entera había aprendido a tolerar y dedicó su vida a conseguir que dejáramos de aceptarlo.

Comenzó como periodista en un tiempo en que las redacciones reservaban a las mujeres territorios estrechos. En 1963 trabajó de incógnito como conejita en el Playboy Club de Nueva York y escribió sobre las condiciones laborales de aquellas mujeres, convirtiendo en información lo que otros contemplaban como entretenimiento.

Gloria Steinem, en la presentación de uno de sus libros en 2019. Gtres

A finales de aquella década, participó en la creación deNew York Magazine. En 1971 llegó Ms., primero como suplemento de la revista y, desde 1972, como publicación independiente. Para muchas fue la primera vez que sus vidas aparecieron tratadas como materia digna de pensamiento público.

Aquellas páginas hablaron de aborto, discriminación, trabajo, violencia, sexualidad y poder con una seriedad que hasta entonces rara vez concedía la gran prensa a la experiencia femenina. Consiguieron llevar a la conversación pública asuntos que durante demasiado tiempo habían permanecido confinados a la intimidad.

Steinem ayudó a fundar el National Women’s Political Caucus, la Ms. Foundation for Women y, muchos años después, el Women’s Media Center junto a Jane Fonda y Robin Morgan. Durante décadas, defendió los derechos reproductivos, la representación política y la igualdad de las mujeres.

Hay algo de ella que me interesa tanto como sus grandes batallas: su disposición a escuchar. Viajó durante años por Estados Unidos y por otros países, reuniéndose con mujeres cuyas vidas, culturas y heridas podían ser muy distintas de las suyas.

De aquellas conversaciones nació buena parte de su inteligencia. Steinem comprendió que una causa que solo escucha a quienes ya están de acuerdo termina volviéndose pequeña y que ninguna emancipación puede considerarse completa mientras otras permanezcan fuera de ella.

Esa capacidad para seguir aprendiendo acompañó toda su vida pública. Su feminismo se fue ampliando al encontrarse con el movimiento por los derechos civiles, con las mujeres negras, con las comunidades indígenas y con generaciones que llegaban después cargadas de nuevas preguntas.

Tuvo, además, la rara inteligencia de continuar haciéndose preguntas cuando ya podía haberse limitado a administrar su prestigio. Quizá por eso siguió siendo relevante durante más de medio siglo y nunca terminó convertida por completo en una figura de su época.

Barack Obama le concedió en 2013 la Medalla Presidencial de la Libertad. En 2021 recibió en España el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Para entonces, su nombre formaba parte de la historia política y cultural contemporánea.

La escritora, recogiendo su Princesa de Asturias de manos de la princesa Leonor en 2021. Gtres

Quien quiera acercarse ahora a su vida puede hacerlo también a través del cine y la televisión. The Glorias, dirigida por Julie Taymor y basada en sus memorias My Life on the Road, recorre distintas edades de Steinem y muestra hasta qué punto el viaje estuvo unido a su manera de conocer el mundo.

También merece verse Mrs. America, en la que Rose Byrne la interpreta durante la batalla por la Enmienda de Igualdad de Derechos. Conviene hacerlo sabiendo que Steinem discrepó profundamente de la lectura histórica de la serie, una objeción que forma también parte de su manera de contar aquellos años.

Y queda su voz, recogida en Gloria: In Her Own Words, el documental de HBO. Escucharla resulta especialmente valioso ahora que la muerte corre el riesgo de simplificar una vida larga y compleja hasta convertirla en unas cuantas fotografías, fechas y frases célebres.

Vivió lo suficiente para contemplar cambios que durante su juventud parecían remotos y también para ver cómo algunos derechos volvían a discutirse. Conoció, por tanto, algo que la historia enseña una y otra vez: ninguna conquista queda a salvo por el mero hecho de haber sido conquistada.

Pienso en las jóvenes que conocen su nombre sin haber leído todavía sus libros y en las mujeres que ejercen libertades cuyo origen quizá ignoran. Es hermoso que algunas conquistas lleguen a parecernos naturales, aunque esa naturalidad pueda hacernos olvidar a quienes tuvieron que defenderlas cuando todavía provocaban rechazo.

Gloria Steinem escribió, viajó, organizó, discutió y escuchó durante más de medio siglo. Su vida terminó entrelazada con la de muchas mujeres a las que nunca conoció y con decisiones cotidianas que hoy se toman sin pensar en las batallas que las hicieron posibles.

"Compañero del alma, compañero"
—Miguel Hernández, Elegía a Ramón Sijé

A Gloria Steinem habría que despedirla con esa intimidad con la que Miguel Hernández llamó compañero al amigo perdido. Compañera, en su caso, de millones de mujeres que jamás estuvieron a su lado y que, de alguna manera, caminaron después por lugares que ella había ayudado a abrir.

Ahí reside quizá la dimensión más difícil de medir de una vida como la suya. Una mujer desaparece, pero quedan decisiones, palabras, instituciones y gestos de libertad cuya genealogía conduce, en algún momento, hasta ella.

La admiración también impone deberes. El mío, al despedirla, es no convertirla en una estatua y recordar la incomodidad que había detrás de sus preguntas, la tenacidad que exigieron sus batallas y la curiosidad que conservó incluso cuando el mundo ya sabía su nombre.

Gloria Steinem supo que una sociedad puede convivir durante siglos con una injusticia hasta dejar de verla. Ella dedicó su vida a señalarla.

Ahora nos toca no apartar la mirada.

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    Fuente original: Leer en El Español
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