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Elif Eralp, la jurista que iba con sus padres a las manifestaciones y quiere 'socializar' las viviendas de Berlín

Elif Eralp, la jurista que iba con sus padres a las manifestaciones y quiere 'socializar' las viviendas de Berlín
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La candidata del izquierdista Die Linke a gobernar la ciudad-Estado ha tenido un ascenso meteórico en el partido desde 2021 y su obsesión es conseguir alquileres asequibles para los alemanes
Elif Eralp, la jurista que iba con sus padres a las manifestaciones y quiere 'socializar' las viviendas de Berlín

La candidata del izquierdista Die Linke a gobernar la ciudad-Estado ha tenido un ascenso meteórico en el partido desde 2021 y su obsesión es conseguir alquileres asequibles para los alemanes

Regala esta noticia Añádenos en Google Elif Eralp se licenció en Derecho en Hamburgo y tiene 45 años. (EFE)

Miguel Pérez

21/09/2026 a las 20:57h.

Elif Eralp tiene en sus capacidades de negociación la posibilidad de conquistar el máximo cargo en la ciudad-Estado de Berlín y lograr que por ... primera vez la izquierda postcomunista gobierne en este territorio. Su partido, Die Linke, obtuvo este domingo el 25,7% de los votos, más del doble que hace tres años, y necesitará coaligarse con el SPD y Los Verdes para sumar la mayoría necesaria. En principio, un acuerdo de este tipo parece viable y posibilista para fundar un Ejecutivo más asimilable a una filosofía de centroizquierda que de extrema izquierda, como muchos temen en Alemania, comenzando por el propio canciller.

Sin embargo, Friedrich Merz, en horas muy bajas tras el rotundo fracaso de la CDU (gracias en buena parte a sus programados recortes del Estado de Bienestar), se ha apresurado a asegurar que en Alemania «no habrá expropiación de vivienda». Y de hecho el canciller ha anunciado que el Gobierno federal ha pisado el acelerador para vetarlo por ley. A lo que Elif Eralp responde: «Si el Partido de Izquierda gobierna, habrá socialización. Lo he dicho y lo mantengo»

El segundo tropiezo con el que se ha encontrado la candidata del partido izquierdista este lunes son las acusaciones de antisemitismo, dado el carácter propalestino de Die Linke y algunas bizarras declaraciones pronunciadas por ponentes cercanos a su órbita desde el inicio de la guerra en Gaza. Entre ellas, la de un rapero que al final de una manifestación este pasado agosto no se le ocurrió mejor cosa que ponerse a rimar con la frase «muerte al ejército israelí».

No por casualidad Merz, que es canciller que hila muy fino incluso en mitad del caos personal, ha salido de nuevo este lunes a la palestra para denunciar el antisemitismo que amenaza el país.

Los líderes de la izquierda también han debido pronunciarse en público para rechazar estas imputaciones. Y la propia Elif Eralp ha recordado cómo en su momento se distanció del polémico rapero. «Defiendo con toda claridad la protección de la vida judía, al igual que la protección de la vida palestina y musulmana. Y quiero poner en marcha programas para todos esos colectivos», ha declarado.

La última polémica parte de la llamativa asistencia a la fiesta de la noche electoral de Issa Remmo, jefe de un conocido clan mafioso libanés asentado en la capital germana, y de Ibrahim Ibrahim, miembro del autodenominado comité nacional palestino unificado que, al parecer, agrupa a militantes de Hamás y del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Según Die Linke, la celebración estaba abierta a la ciudadanía. Ellos entraron y, en cuanto los miembros del partido se percataron de su presencia, fueron invitados a marcharse. La CDU, el SPD y la AfD han aconsejado a los ganadores de los comicios berlineses que cuiden mejor sus relaciones sociales.

En el terreno internacional, mucho se ha abordado también si la plataforma postcomunista tiene encaje con el movimiento prorruso. La respuesta es: no. Die Linke se fraccionó en 2024 con la salida de parte de sus militantes, que fundaron la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW), más radical y favorable a Putin. El resto del partido, con la candidata a gobernar Berlín a la cabeza, ha evolucionado mientras tanto hacia una posición más urbana, europeísta y proucraniana.

Elif Eralp tiene experiencia desde hace años en el problema de la vivienda. Asidua de las asambleas de inquilinos, ella misma asegura ser víctima de los elevados alquileres y del dominio de los grandes fondos. Ha reconocido que le es imposible encontrar un piso más amplio para mudarse con su marido y sus dos hijos en la capital debido a la carestía de los arrendamientos. Y suele lucir un colgante con el lema 'Tope a los alquileres'. Reside en un barrio como tantos otros de Berlín. Este hecho, como su bagaje socialista familiar y una tremenda obsesión por la vivienda justa, ha hecho que la comparen con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que antes de trasladarse a la residencia oficial de los regidores vivía en un apartamento corriente de la Gran Manzana.

Hija de emigrantes turcos

La candidata izquierdista nació en 1981 en Múnich. Es descendiente de una familia de origen turco. A diferencia de la mayoría de los inmigrantes de esta nacionalidad en Alemania, sus padres no salieron de su país con el afán de encontrar un empleo, sino huyendo del golpe de Estado militar de 1980. Médico y enfermera, el matrimonio era conocido por sus postulados socialistas y un acentuado activismo sindicalista. Un mes después de escapar de Turquía, Elif nació en Múnich. La familia se trasladó posteriormente a Dortmund y Hamburgo. Finalmente, ella se instaló en Berlín después de licenciarse en Derecho.

La joven candidata, que ahora tiene 45 años, empezó a trabajar en 2010 como asesora jurídica en el equipo de Die Linke en el Parlamento federal. En los diez años siguientes llamó la atención del partido por su labor como sindicalista y en causas que implicaban los derechos civiles, desde casos de migración a violencia de género. Ella misma ha confesado que dejó de ser una empleada para convertirse en militante del partido postcomunista en 2017 tras el ingreso de la ultraderechista AfD en el Parlamento.

En 2021 ganó un escaño. El partido consiguió 14 diputados y ella se convirtió en la jefa del bloque. Su ascenso ha sido meteórico, siempre en el aparato interno de Die Linke, donde ostenta la presidencia regional berlinesa. De puertas afuera, ha sido una desconocida hasta fechas recientes, salvo en los círculos de los arrendatarios y en las manifestaciones de trabajadores, en las que participa desde niña, cuando caminaba junto a sus padres.

La posible nueva alcaldesa-gobernadora de Berlín reconoce su admiración por el alcalde de Nueva York y admite que en su campaña ha copiado algunas facetas de aquél. El asesor electoral de Mamdani viajó a Berlín para asesorarla. Al igual que el mandatario neoyorquino, gran parte de la popularidad de la candidata se ha debido a su formidable manejo de las redes sociales en campaña, con una auténtica avalancha de vídeos en TikTok e Instagram. Algunos articulistas sitúan ahí la clave de su éxito en las urnas.

Porque, en realidad, ha asumido la representación del voto joven (uno de cada dos han depositado su papeleta) y el simbolismo de una nueva forma de hacer política frente a los partidos tradicionales y la amenaza de la ultraderecha. Ella se considera a sí misma «la respuesta» a la victoria reciente de la AfD en Sajonia y es consciente de que compite con la extrema derecha moderna por un nicho electoral de edad muy parecido. Por eso, en sus vídeos ha marcado frontera haciendo onmipresente su colgante reivindicativo de los alquileres justos.

En cierta manera, su alineamiento es fácil de encontrar en ejemplos españoles como Sumar y Podemos. La cuestión ahora es continuar. A su guía político, Mamdani, como le recuerdan los críticos de centroderecha, le acechan las quejas por una agenda excesiva de gestos, pero de menor calado real respecto a su programa socialista. Eralp sabe que debe convencer de las bondades de una coalición de gobierno a los socialdemócratas, más reacios a su ideario que Los Verdes, y que su objetivo de expropiaciones masivas de vivienda es prácticamente una utopía por el elevadísimo coste de las indemnizaciones. Es plenamente consciente de que se la juega: un fracaso en esa promesa pondría en su contra al 85% de la población de Berlín, que es la que vive de alquiler.

Sin embargo, la candidata recordó al término del cómputo electoral que sus padres le habían enseñado a «no rendirse nunca, levantarse siempre y hacer oír su voz». Y en eso anda, en busca de culminar su veloz carrera y convertirse en historia pura de la política alemana.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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