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Elon Musk apaga el Wi-Fi en las trincheras rusas: "La guerra ha vuelto a 2024, cuando no tenían superioridad con los drones"

Elon Musk apaga el Wi-Fi en las trincheras rusas: "La guerra ha vuelto a 2024, cuando no tenían superioridad con los drones"
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Las comunicaciones en el frente de combate de Ucrania dependen del sistema de Internet por satélite Starlink, pero Moscú lo está usando de manera ilegal. Más información: El nuevo Alcatraz está en el frente de combate de Ucrania: 11.000 exconvictos luchan ya en las trincheras de primera línea. 

Un piloto ucraniano opera un dron de ataque en el frente de combate de Pokrovsk. María Senovilla

Europa Elon Musk apaga el Wi-Fi en las trincheras rusas: "La guerra ha vuelto a 2024, cuando no tenían superioridad con los drones"

Las comunicaciones en el frente de combate de Ucrania dependen del sistema de Internet por satélite Starlink, pero Moscú lo está usando de manera ilegal.

Más información:El nuevo Alcatraz está en el frente de combate de Ucrania: 11.000 exconvictos luchan ya en las trincheras de primera línea. 

Kramatorsk Publicada 29 marzo 2026 04:15h

Las claves nuevo Generado con IA

A miles de kilómetros de Ucrania, es fácil creer que la vida en las trincheras es como se muestra en las películas ambientadas en la II Guerra Mundial. Barro, pólvora y comunicaciones por radio. Pero este conflicto, que se está librando a golpe de dron, depende profundamente de las nuevas tecnologías. Hasta el punto de que hay Wi-Fi en las trincheras, y de que si alguien lo apaga las operaciones de asalto se paralizan.

¿Pero qué papel juega Elon Musk en esta ecuación que mezcla Wi-Fi, trincheras y drones? La respuesta es SpaceX (Space Exploration Technologies Corporation), una de las empresas fundadas por Musk, que suministra servicios de Internet por satélite.

Cuando comenzó la invasión rusa a gran escala, el polémico magnate –dueño también de Tesla y de la red social antes llamada Twitter– colocó sobre el cielo de Ucrania buena parte de la constelación de satélites que SpaceX orbitaba alrededor del planeta, a unos 550 kilómetros de altitud.

Un piloto ucraniano opera un dron de ataque en el frente de combate de Pokrovsk María Senovilla

Esto permitió a los ucranianos conectarse a Internet sin depender de antenas terrestres –que corren el riesgo de ser bombardeadas, o que pierden potencia si se corta la electricidad– incluso en medio de un asedio.

Y la conexión no se limitaba a las ciudades: si tenían un receptor, tenían Internet aunque estuvieras en la línea del frente del combate, dentro de un búnker o en un vehículo en movimiento. Musk cambió la guerra para siempre con este movimiento, e hizo posible que se desarrollara el uso de los vehículos no tripulados posteriormente. Sin su Starlink, la guerra de los drones sería sólo ciencia ficción.

Pero el uso de este sistema, que ya se comercializa en 150 países, está vetado para Rusia. En 2022 Elon Musk tomó partido del lado del país que estaba siendo invadido, y a día de hoy es ilegal usar Starlink tanto en la Federación Rusa, como en la parte de Ucrania que está ocupada por las fuerzas de Moscú.

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Sin embargo, desde hace más de un año, el Ejército ruso estaba esquivando esta prohibición comprando masivamente las antenas Starlink en terceros países, y activándolas con tarjetas SIM que no eran rusas.

Las tropas ucranianas cada día encontraban más de estos sistemas de Internet portátil en las posiciones enemigas. Pero sus denuncias fueron ignoradas por SpaceX durante meses. Hasta que se produjo un cambio político inesperado.

El cambio llegó con Fedorov

El pasado mes de enero, Zelensky puso al frente del Ministerio de Defensa a uno de sus políticos más jóvenes: Mijailo Fédorov (34 años), quien hasta entonces había ocupado la cartera de Transformación Digital –con una apuesta rotunda por el desarrollo de los sistemas no tripulados y la digitalización de las administraciones públicas en medio de la guerra–.

Fédorov era una de las caras de Ucrania que más proyección internacional tenía en el ámbito de las nuevas tecnologías, tanto en foros europeos como estadounidenses. Con sus enfoques, consiguió modernizar un ejército que se había multiplicado por cuatro desde 2022, y que necesitaba suplir con tecnología su inferioridad de recursos armamentísticos.

Tras su nombramiento como nuevo ministro de Defensa, una de las primeras afirmaciones que hizo fue que él y sus asesores “conocían la guerra desde el campo de batalla, no desde las oficinas”, prometiendo que iba a “construir un sistema capaz de detener al enemigo en el aire, frenar sus avances terrestres e intensificar los ataques asimétricos y cibernéticos” del Ejército ucraniano.

Una antena de Starlink, usada por el Ejército ucraniano en el frente de Dombás. María Senovilla

Unos pocos días después de aquellas declaraciones, Elon Musk bloqueaba el acceso a Starlink en el lado ruso del frente de combate –con consecuencias inmediatas para las fuerzas de Moscú– y Fédorov se lo agradecía públicamente.

“Tras la desconexión de Starlink en las posiciones rusas, la coordinación de las tropas enemigas se deterioró por completo. Se les hizo casi imposible controlar todo: sus grupos de infantería, las posiciones de sus pilotos, absolutamente todo”, explica para EL ESPAÑOL el comandante Fox, de la 93 Brigada Mecanizada del Ejército de Ucrania.

“Además, hay que tener en cuenta que los rusos también utilizaban los modelos pequeños –el Starlink Mini– para guiar los drones Shahed y otros modelos similares. Y desde febrero se ha reducido significativamente su impacto sobre nosotros”, añade el oficial, que trabaja en el frente de combate del Dombás.

“En cuanto se desactivaron sus sistemas de Internet por satélite, nosotros prácticamente dejamos de sufrir ataques con FPV durante el día; porque los rusos los no podían coordinar a sus pilotos. Simplemente no entendían dónde debían volar, qué objetivos debían alcanzar, las coordenadas, etc.”, apunta Fox.

Menos drones en el aire

Lo cierto es que, ahora, a los corresponsales de guerra nos llevan de nuevo hasta las posiciones de combate situadas a menos de 5 kilómetros de las líneas rusas. Algo que habían dejado de hacer debido al uso intensivo de drones FPV por parte de los rusos, que los utilizaban para bombardear cualquier vehículo que se aproximara a primera línea.

Todos los soldados ucranianos preguntados por esta cuestión han respondido lo mismo: “el cambio ha sido enorme”, “el avance ruso ahora es mucho más lento”, “podemos trabajar como lo hacíamos hace un año” han sido algunas de las respuestas.

El impacto ha sido tan devastador para los rusos que, en algunos puntos de la línea del frente, son los ucranianos los que están logrando avanzar. En apenas dos meses, las tropas de Zelensky han recuperado más de 400 kilómetros cuadrados en la región de Zaporiyia –frente sur– donde están llevando a cabo una contraofensiva; y la presión se ha aliviado también a lo largo del frente del Dombás.

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Starlink era clave para las tropas rusas, tanto para operar sus drones, como para retransmitir la información de inteligencia y comunicarse entre las distintas unidades. Y resulta bastante sorprendente que hubieran fiado estas capacidades determinantes en un sistema occidental que no estaba bajo su control.

Alternativas

“Ahora se ven obligados a usar su propio sistema de puentes Wi-Fi, pero este sistema no proporciona la conexión que ofrece Starlink y además no es móvil”, prosigue el comandante Fox. “Los puentes Wi-Fi se basan en una serie de repetidores en los que van rebotando las señales; si falla una antena, todo el puente Wi-Fi deja de funcionar. Por eso ahora nos centramos en atacar estas antenas. Si impactamos esos puentes, su coordinación se detiene de nuevo”.

Dos meses después del apagón, las tropas rusas no han conseguido una alternativa que les permita trabajar al mismo nivel que el internet satelital. Y las estaciones de Wi-Fi tradicionales de las que habla Fox no son fáciles de camuflar en el campo de batalla –aunque se han filtrado imágenes de cómo las intentan esconder en troncos de árboles falsos, fabricados con poliespan–.

Los repetidores son mucho más grandes que las antenas de Starlink, que se pueden colocar suelo y cubrir con una red de camuflaje, o incluso enterrar en una zanja y siguen funcionando”, explica el oficial de la 93 Brigada. “Pero esas antenas antiguas son más difíciles de enmascarar, se deterioran con más facilidad y además la conexión no es la mejor”, apostilla.

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La experiencia de estos cuatro años de guerra a gran escala en Ucrania nos indica que las tropas rusas aprenden rápido de sus tribulaciones, y también de los ingenios de los ucranianos –que fueron los pioneros en el uso de Starlink y en el desarrollo de los drones–. Y probablemente en estos momentos estén trabajando en otras alternativas para recuperar la conexión que Elon Musk les ha apagado.

Pero hasta que eso suceda, sus capacidades tácticas han sido mermadas y su avance se ha ralentizado de manera considerable. Algo que el Ejército ucraniano está aprovechando para frustrar la ofensiva rusa de primavera.

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