Los ciudadanos de la capital alemana y de Mecklemburgo-Pomerania Occidental acuden a las urnas convencidos de que «este domingo nos jugamos más que unas elecciones»
Regala esta noticia Añádenos en Google Una mujer entra en un colegio electoral instalado en el interior de un clásico pub berlinés. (Reuters) 20/09/2026 a las 14:59h.La sede social del Gartenfreunde, situada en un huerto entre casas unifamiliares, sirve de colegio electoral del distrito 9522, en Grünau. Es la circunscripción Treptow- ... Köpenick 5 y sus votantes han acudido con gran afluencia desde primera hora. «Hay una gran preocupación, por parte de todos, y una sensación de que no hay forma de evitar lo que está por venir», comenta a la puerta Lutz Borgmann, cuya impresión es que la participación es muy amplia.
La Policía de Berlín asegura las elecciones en Berlín y el funcionamiento de 2.500 colegios electorales con unos 1.100 agentes adicionales. El candidato de la CDU, Stefan Evers, que cerró su campaña criticando duramente a La Izquierda y su programa de expropiación de 200.000 viviendas en la capital alemana, ha acudido a votar y ha llamado a la participación. «Es una toma de decisión, una elección direccional muy ajustada entre dos partidos que están literalmente en mundos opuestos: un partido radical de izquierdas en el que se tolera el odio a los judíos y se fomenta el odio a la Policía, que quiere debilitar la libertad y abolir la Oficina para la Protección de la Constitución, y nosotros», ha insistido.
El sector más joven
Los analistas insisten en que el segmento de electores más jóvenes, que votan a partir de los 16 años tanto en Berlín como en Mecklemburgo Pomerania-Occidental y que por primera vez lo hacen con el servicio militar obligatorio como horizonte real, tendrán una gran influencia en el resultado. «A mí no me preocupa especialmente el servicio militar, estoy abierto, lo encuentro interesante. Lo que me preocupa es no poder independizarme porque no puedo pagar un piso. Eso si me cambia la vida en el presente y creo que es lo que motiva mi voto», reflexiona Edmund, que estudia para trabajar como personal de ambulancia.
En la escuela Refik Veseli de Skalitzer Straße, en Kreuzberg, Grette confiesa que «lo más importante para mí hoy es estar ahí, para poder quejarme después, y participar para que se cuenten todos los votos en contra de la AfD«. Aunque no desvela su voto, insinúa que ese mensaje de resistencia al partido de extrema derecha está inflando los resultados de la extrema izquierda y reconoce que «hoy nos jugamos más que unas elecciones regionales». «Hay determinados discursos políticos que no podemos volver a permitir en Berlín y la forma de ponerles freno es esta», añade su acompañante.
En Berlín, a diferencia del resto del territorio de Alemania oriental, la antigua Alemania comunista, sigue estando mal visto votar a AfD. «Creo que han votado todos antes por correo, porque en los colegios no hay más que mirar a la gente, estos no son votantes de AfD, aquí no se atreven», comenta en voz alta en la fila otro de los electores, que evita responder a los periodistas. Bajo la lluvia, la ciudadanía berlinesa espera pacientemente su turno y confía en que esta vez todo vaya bien.
En los últimos comicios en la capital alemana fue necesario repetir parcialmente las elecciones por el voto demostrado de personas sin derecho electoral y por varios defectos de procedimiento que motivaron la declaración de invalidez de las elecciones. Esta vez las mesas electorales se han constituido previamente y en varios casos se ha procedido también a su instrucción, para que sus miembros sean conscientes de las obligaciones y responsabilidades, en cursos impartidos en los ayuntamientos distritales.
Mientras tanto, la presidenta regional y candidata socialdemócrata en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, ha acudido a votar en Schwerin junto a su marido Stefan y con la esperanza de mantener el 37% de los votos, un punto porcentual por delante de AfD según avanzan las encuestas. Su gran contrincante, el candidato de AfD Leif-Erik Holm, ha llamado a «votar en masa y hacer ambas cruces en las casillas de AfD, es muy importante». «Estas elecciones aquí en Mecklemburgo-Pomerania Occidental serán una lección para el gobierno de Merz y Klingbeil en Berlín. Y no solo eso, sino que debería ser una señal para poner fin a ese Gobierno», ha advertido.
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