Martes, 24 de febrero de 2026 Mar 24/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

En el duodécimo aniversario de la guerra de Ucrania

En el duodécimo aniversario de la guerra de Ucrania
Artículo Completo 948 palabras

Ampliar

José Ibarrola En el duodécimo aniversario de la guerra de Ucrania

DIEGO NÚÑEZ

Martes, 24 de febrero 2026, 01:00

... tal acaecimiento es a todas luces injustificable desde el punto de vista del Derecho Internacional. Lo que se pretende es analizarlo desde una perspectiva genética, lo que sin duda ayudará a comprender mejor la complejidad del proceso de paz. Es lamentable que se olvide que uno de los grandes logros de la cultura moderna fue la conquista de la conciencia histórica. Desde esta óptica, hay que admitir que el actual panorama intelectual europeo está aquejado de una profunda debilidad gnoseológica. En la mayoría de los medios, la versión que se ha dado de este suceso ha sido casi siempre fragmentaria e inmediatista. Leyendo estos relatos, da la impresión de que un buen día Putin se levantó y se preguntó: «Qué puedo hacer hoy, pues bien, como no tengo otra cosa mejor en la agenda, voy a invadir Ucrania».

Tres personas íntimamente involucradas en el golpe de Estado fueron en primer lugar Victoria Nuland, subsecretaria de Estado y la cara más agresiva de los neoconservadores. Lo de esta señora era proverbial: allá donde iba, al poco tiempo se producía un cambio de gobierno. Estuvo en Kiev en diciembre de 2013, y en los reportajes fotográficos de las manifestaciones del Maidan aparece siempre en primera fila con gestos ostentosos. En segundo lugar, Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del entonces vicepresidente Biden; y en tercer lugar, Joe Biden. Nuland fue captada hablando por teléfono con el embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt, mientras planificaba el futuro gobierno del país ucraniano. Al no permitir que Europa interviniera en esta operación, el embajador le comentó que a buen seguro los europeos se iban a molestar con esta actitud, no dudando ella en soltarle, «la Unión Europea, que se j...».

La caída de Yanukovich estuvo rodeada de revueltas callejeras alimentadas y financiadas por los servicios secretos británicos y estadounidenses. Las protestas más mediáticas se llevaron a cabo en la plaza del Maidan. La tensión se agudizó con la entrada en escena de los paramilitares nacionalistas ucranianos. A partir de entonces, los episodios de falsa bandera se sucedieron a menudo. Como ha demostrado el profesor Ivan Katchanovski de la Universidad de Ottawa en diversas publicaciones, la mayor parte de la violencia no procedía de las fuerzas de seguridad de Yanukovich, sino de los propios líderes golpistas, que disparaban contra la multitud, matando tanto a policías como a manifestantes.

Este golpe de Estado fue el origen la guerra de Ucrania. En Kiev llegó al poder un gobierno ultranacionalista y antirruso, y por su parte, Rusia se apoderó de Crimea tras un rápido referéndum. La guerra civil no tardó en estallar. La OTAN comenzó a inyectar miles de millones de dólares en armamento en el ejército ucraniano, armamento que los nacionalistas utilizaban para reprimir a los separatistas del Este del país. Estos a su vez contaban con el apoyo militar de Rusia. Varios sectores del ejército gubernamental cambiaron pronto de bando y se unieron a los combatientes prorrusos del Donbás. Luego vinieron los Acuerdos de Minsk I y II para poner fin a este conflicto civil, acuerdos en los que Alemania y Francia eran cogarantes, pero éstos no tuvieron apenas efecto por dos causas principales: primero, porque el gobierno de Kiev no hizo el menor esfuerzo para implementarlos, y segundo, porque Alemania y Francia no cumplieron con el compromiso adquirido. Como admitió la excanciller Angela Merkel en declaraciones posteriores, los mencionados acuerdos solo sirvieron para que Ucrania ganara tiempo y se armara a conciencia.

A finales de 2021, el presidente Putin dejó claro que las tres líneas rojas para Rusia eran: 1) la ampliación de la OTAN a Ucrania era inaceptable; 2) Rusia mantendría el control de Crimea; y 3) la guerra en el Donbás debía resolverse mediante la implementación de los Acuerdos de Minsk II. En enero de 2022, Zelensky solicitó formalmente la entrada de Ucrania en la OTAN, y un mes más tarde se produjo la invasión. Rusia insistió desde primera hora en que ésta era para ella una guerra existencial, un conflicto en el que su seguridad nacional estaba en juego, y no una guerra de expansión territorial. Con este planteamiento del conflicto se podía saber de antemano que era imposible derrotar a la potencia euroasiática.

De estos hechos podemos sacar dos conclusiones primordiales: la primera, que la actual guerra de Ucrania es en gran medida una continuación de la guerra civil iniciada en 2014; y la segunda, que, por parte occidental, los neoconservadores americanos gestionaron el conflicto al margen de Europa practicando una línea política, que ahora la Administración Trump considera que ha sido desastrosa para los intereses nacionales norteamericanos. Por eso, hay que tener siempre en cuenta lo que Henry Kissinger dijo en cierta ocasión en un alarde de cinismo: «No es bueno ser enemigo de Estados Unidos, pero puede ser aún peor ser su amigo».

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir