Un proyectil puede alcanzar más de Mach 6 sin necesidad de explosivos, impulsado únicamente por electricidad. Este tipo de sistemas elimina la pólvora tradicional y reduce el coste por disparo de forma drástica, pero también exige cantidades de energía comparables al consumo instantáneo de cientos de hogares. Por eso, desde hace tiempo varias naciones han tratado de adelantarse al resto con la misma tecnología entre ceja y ceja.
El regreso de una idea. En los últimos tiempos, cuando se hablaba de “riel” o “electromagnético” todas las miradas se dirigían a las pruebas realizadas por Japón. Ahora, la Marina de Estados Unidos ha vuelto a probar un cañón electromagnético, y lo hace años después de haber archivado públicamente el programa, en un movimiento que reabre una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la última década.
El ensayo, realizado en White Sands, demuestra que el sistema no solo sigue existiendo, sino que mantiene cierto grado de operatividad. Plus: el regreso no es casual y apunta a un cambio de prioridades en un contexto donde la velocidad y el alcance vuelven a ser factores decisivos.
En Xataka
El mismo día que EEUU envió sus marines a Irán, Taiwán despertó con un déjà vu: China la ha rodeado con 26 aviones y 7 buques de guerra
Apretar el botón de lo fantástico. Qué duda cabe, la idea central no puede ser más clara y potente: Estados Unidos ha vuelto a apretar el botón de la ciencia ficción al reactivar un arma que dispara proyectiles mediante energía electromagnética a velocidades extremas, algo muy parecido a lo que hemos visto en la literatura fantástica y la ciencia ficción.
Este tipo de tecnología, durante años asociada a prototipos futuristas, había sido abandonada por sus dificultades técnicas. Sea como fuere, su reaparición indica que lo que antes era experimental vuelve a considerarse una opción real en el campo de batalla.
Promesas y problemas estructurales. El también llamado railgun ofrece ventajas evidentes, como una mayor velocidad, alcance y un coste por disparo inferior al de los misiles tradicionales. Pero precisamente esas ventajas vienen acompañadas de retos muy concretos que explican por qué fue dejado de lado en su momento por los estadounidenses.
Por ejemplo, requiere enormes cantidades de energía, sistemas de refrigeración complejos y sufre un desgaste acelerado en el cañón, lo que limita su uso sostenido.
El nuevo contexto que lo cambia todo. Además, el resurgir de esta tecnología no se entiende sin el contexto actual de competencia militar global y clima eminentemente bélico.
Estados Unidos busca integrar esta suerte de cañón de riel en futuros buques de gran tamaño, como podría ser la nueva clase de acorazados planteada para la próxima década. En paralelo y como hemos venido contando, países como Japón o incluso China también avanzan en desarrollos similares, lo que sugiere que, ahora sí, una carrera tecnológica en torno a este tipo de armamento está empezando a coger forma.
En Xataka
EEUU señala con sus movimientos algo que no puede reconocer en público: a Irán se le está poniendo cara de Vietnam
De experimento olvidado a pieza clave. Si se quiere también, lo que antes era un programa archivado ahora podría convertirse en un elemento central de la guerra naval del futuro próximo.
Porque la simple posibilidad de lanzar proyectiles hiperveloces, incluso contra amenazas avanzadas, le daría un valor estratégico significativo a cualquier nación capaz de solucionar los condicionantes del proyectil. Y sobre todo, confirma una tendencia más amplia: que las tecnologías que parecían demasiado complejas o prematuras están volviendo a escena porque el contexto estratégico ya no permite descartarlas.
Imagen | USN
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La noticia
En un mundo cada vez más proclive a la guerra, EEUU ha apretado el botón del futuro: disparar un cañón electromagnético
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
.
En un mundo cada vez más proclive a la guerra, EEUU ha apretado el botón del futuro: disparar un cañón electromagnético
Lo que antes era un programa archivado podría convertirse ahora en un elemento central de la guerra naval del futuro
Un proyectil puede alcanzar más de Mach 6 sin necesidad de explosivos, impulsado únicamente por electricidad. Este tipo de sistemas elimina la pólvora tradicional y reduce el coste por disparo de forma drástica, pero también exige cantidades de energía comparables al consumo instantáneo de cientos de hogares. Por eso, desde hace tiempo varias naciones han tratado de adelantarse al resto con la misma tecnología entre ceja y ceja.
El regreso de una idea. En los últimos tiempos, cuando se hablaba de “riel” o “electromagnético” todas las miradas se dirigían a las pruebas realizadas por Japón. Ahora, la Marina de Estados Unidos ha vuelto a probar un cañón electromagnético, y lo hace años después de haber archivado públicamente el programa, en un movimiento que reabre una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la última década.
El ensayo, realizado en White Sands, demuestra que el sistema no solo sigue existiendo, sino que mantiene cierto grado de operatividad. Plus: el regreso no es casual y apunta a un cambio de prioridades en un contexto donde la velocidad y el alcance vuelven a ser factores decisivos.
Apretar el botón de lo fantástico. Qué duda cabe, la idea central no puede ser más clara y potente: Estados Unidos ha vuelto a apretar el botón de la ciencia ficción al reactivar un arma que dispara proyectiles mediante energía electromagnética a velocidades extremas, algo muy parecido a lo que hemos visto en la literatura fantástica y la ciencia ficción.
Este tipo de tecnología, durante años asociada a prototipos futuristas, había sido abandonada por sus dificultades técnicas. Sea como fuere, su reaparición indica que lo que antes era experimental vuelve a considerarse una opción real en el campo de batalla.
Promesas y problemas estructurales. El también llamado railgun ofrece ventajas evidentes, como una mayor velocidad, alcance y un coste por disparo inferior al de los misiles tradicionales. Pero precisamente esas ventajas vienen acompañadas de retos muy concretos que explican por qué fue dejado de lado en su momento por los estadounidenses.
Por ejemplo, requiere enormes cantidades de energía, sistemas de refrigeración complejos y sufre un desgaste acelerado en el cañón, lo que limita su uso sostenido.
El nuevo contexto que lo cambia todo. Además, el resurgir de esta tecnología no se entiende sin el contexto actual de competencia militar global y clima eminentemente bélico.
Estados Unidos busca integrar esta suerte de cañón de riel en futuros buques de gran tamaño, como podría ser la nueva clase de acorazados planteada para la próxima década. En paralelo y como hemos venido contando, países como Japón o incluso China también avanzan en desarrollos similares, lo que sugiere que, ahora sí, una carrera tecnológica en torno a este tipo de armamento está empezando a coger forma.
De experimento olvidado a pieza clave. Si se quiere también, lo que antes era un programa archivado ahora podría convertirse en un elemento central de la guerra naval del futuro próximo.
Porque la simple posibilidad de lanzar proyectiles hiperveloces, incluso contra amenazas avanzadas, le daría un valor estratégico significativo a cualquier nación capaz de solucionar los condicionantes del proyectil. Y sobre todo, confirma una tendencia más amplia: que las tecnologías que parecían demasiado complejas o prematuras están volviendo a escena porque el contexto estratégico ya no permite descartarlas.