- Autor, Redacción BBC News Mundo
- Fecha de publicación 18 minutos
La bola de fuego que iluminó el cielo sobre el Centro Espacial Kennedy de Florida la noche del jueves deja serias dudas sobre si Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, podrá cumplir con una serie de compromisos con la NASA en sus esfuerzos por enviar astronautas y construir una base en la Luna.
El cohete New Glenn de Blue Origin explotó alrededor de las 21:00 hora local durante una prueba rutinaria de sus motores.
El cohete de 98 metros (322 pies) tenía previsto lanzar 48 satélites para la red de banda ancha Leo de Amazon, a partir del 4 de junio.
La explosión representa, sin duda, un duro golpe para la red Leo, que lucha por convertirse en el principal competidor de SpaceX, la compañía de Elon Musk, y su servicio de comunicaciones Starlink.
La buena noticia es que, a pesar de la espectacular explosión, nadie resultó herido.
"Todo el personal está localizado y a salvo", escribió Bezos en X. "Un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Merece la pena".
Pero la explosión arrasó el Complejo de Lanzamiento Espacial 36 (LC-36) y causó daños considerables. Las imágenes muestran cómo una de las torres de protección contra rayos de la plataforma se derrumba tras el suceso.
La plataforma de lanzamiento LC-36 es la única del mundo construida para lanzar el cohete New Glenn. Esto significa que, hasta que la plataforma sea reconstruida y recertificada, Blue Origin no podrá lanzar su cohete más grande, y los analistas prevén que esto llevará meses.