El descubrimiento de 14 vértebras de la cola en El Castellar demuestra que este emblemático gigante herbívoro del Jurásico también habitó en Europa hace 150 millones de años.
Regala esta noticia Añádenos en Google Recreación gráfica del animal. (Carmelo López) 15/09/2026 a las 10:25h.Un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis ha descubierto en el yacimiento de La Tejería, ubicado en el municipio turolense ... de El Castellar, los primeros restos fósiles del género diplodocus identificados fuera del continente norteamericano. La investigación, publicada en la revista científica 'Journal of Vertebrate Paleontology', describe un tramo articulado de la cola compuesto por 14 vértebras caudales excepcionalmente bien conservadas. El ejemplar, datado en unos 150 millones de años de antigüedad hacia finales del periodo Jurásico Superior, representa uno de los esqueletos de diplodócido más completos hallados hasta la fecha en suelo europeo.
Por su parte, el doctor Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación Dinópolis y coautor del trabajo, señala que el ejemplar medía aproximadamente 25 metros de longitud total —un tamaño equivalente al de sus parientes americanos—, lo que lo convierte en uno de los grandes saurópodos del Jurásico español. Entre sus rasgos anatómicos más distintivos destacan la presencia de grandes cavidades neumáticas en las vértebras, profundas acanaladuras longitudinales en la parte inferior de la cola, centros vertebrales alargados sin crestas laterales y cheurones bifurcados con fosas mediales únicas.
El hallazgo aporta una de las evidencias paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre América del Norte y Europa a través del protoocéano Atlántico. Durante el Jurásico Superior, el Atlántico era un océano mucho más estrecho que el actual y atravesaba fases regresivas en las que emergían puentes terrestres temporales. Esta conexión permitió el desplazamiento de grandes grupos de dinosaurios entre ambos continentes. De este modo, la península ibérica compartía con Norteamérica herbívoros gigantes como Diplodocus o Stegosaurus, así como grandes depredadores terópodos como Allosaurus, Ceratosaurus y Torvosaurus.
Asimismo, este descubrimiento consolida a Teruel como un enclave de referencia mundial para el estudio de la diversidad de los saurópodos jurásicos, donde el Diplodocus convivió con otros gigantes de morfología muy diferente como Turiasaurus y Losillasaurus.
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