El reconocido psiquiatra ofrece una conferencia en el Palacio de Ferias y aborda una de las grandes aspiraciones vitales
Regala esta noticia Añádenos en Google Enrique Rojas, en la conferencia que ofreció este jueves en el Palacio de Ferias. (Marilú Báez) 11/06/2026 a las 20:56h.Para empezar, una aclaración, aunque parezca de Perogrullo: la felicidad absoluta no existe. A veces, parece como si todo fuera perfecto. Los amigos están sentados ... alrededor de la mesa, la comida sabe rica y el vino es bueno. Pero, precisamente cuando todo parece encajar para alcanzar ese estado ansiado por todos, éste no llega del todo. A veces, incluso, ocurre lo contrario: la conversación no resulta fluida, la noche discurre a trompicones y uno se da cuenta de que las cosas no avanzan como desearía.
Ideas sobre lo que es la verdadera felicidad hay muchas; de hecho, aspirar a ella es uno de los motores vitales de la existencia. Un pesimista afirmaría que la felicidad es la mera ausencia de sufrimiento; los hedonistas la podrían encontrar en el consumo; un neurobiólogo diría que es pura química y Aristóteles dejó escrito que consiste en la autosuficiencia.
La búsqueda de la felicidad está en auge. Psicología, neurología, sociología o economía… apenas existe una disciplina que no haya intentado dar respuesta a la ancestral pregunta de cómo lograrla y si cada individuo posee las herramientas para alcanzarla. Al final, todo el mundo conoce a personas que han sabido superar grandes golpes, así como a otras que caminan por la vida con pesadumbre a pesar de que las circunstancias les han sido benévolas.
Entonces, ¿acaso la felicidad es un destino, está escrita de antemano por nuestra genética o se basa en las experiencias de nuestra más tierna infancia? ¿O es que la felicidad se puede aprender? Y detrás de todo esto, flota una cuestión mucho más amplia: ¿tiene el ser humano la capacidad de construir su propia felicidad?
El reconocido psiquiatra Enrique Rojas respondería con un «sí». Al menos, en parte. Este jueves estuvo en Málaga, en el Palacio de Ferias, para abordar un concepto tan universal y hablar de su último libro, cuyo sugerente título es 'Siete consejos para la felicidad'.
Eterno anhelo
De entrada, Rojas hizo una introducción sobre las definiciones clásicas de la felicidad: Séneca, Platón o Pitágoras... El listado de pensadores que han indagado en el tema es tan amplio como apabullante. Rojas sugirió que la felicidad es una especie de árbol frondoso y llamó a diferenciar entre la felicidad puntual y la estructural.
Mientras que la primera es pasajera, la segunda sería ese estado al que realmente merece la pena aspirar, el cual se fundamenta en un equilibrio adecuado entre el amor, la amistad, el trabajo y el acceso a la cultura. «A la hora de buscar la felicidad, tenemos que tener muy claro que la felicidad absoluta no existe», concluyó.
Acto seguido, el psiquiatra empezó a desgranar los siete consejos que para él son clave para llegar a esa felicidad relativa, que sí sería conquistable:
Buen equilibrio entre corazón y cabeza: significa alcanzar la madurez afectiva. Rojas sostiene que una persona equilibrada no es aquella que anula sus sentimientos ni tampoco la que se deja arrastrar ciegamente por ellos, sino la que logra que la razón guíe a la emoción sin ahogarla.
Conocerse a sí mismo: es la piedra angular de la madurez psicológica. Él define conocerse a sí mismo como hacer una radiografía honesta y profunda de nuestra propia persona, aceptando lo que encontramos en ella para, a partir de ahí, poder mejorar.
Cerrar las heridas del pasado y perdonar: para Enrique Rojas, estos actos no representan actos de debilidad, sino las herramientas de ingeniería psicológica más potentes para alcanzar la felicidad y el equilibrio emocional.
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