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«Eres todo lo que me importa»: Las cartas íntimas de Natalie Harp a Trump avivan la polémica sobre su secretaria

«Eres todo lo que me importa»: Las cartas íntimas de Natalie Harp a Trump avivan la polémica sobre su secretaria
Artículo Completo 952 palabras
La mujer ha ido ganando poder adulando al presidente y es una pieza clave del Ejecutivo que preocupa por su acceso a temas clave
«Eres todo lo que me importa»: Las cartas íntimas de Natalie Harp a Trump avivan la polémica sobre su secretaria

La mujer ha ido ganando poder adulando al presidente y es una pieza clave del Ejecutivo que preocupa por su acceso a temas clave

Regala esta noticia Añádenos en Google Natalie Harp y Donald Trump bajan del Marine One. (AFP)

Javier Ansorena

Corresponsal. Nueva York

21/08/2026 a las 20:43h.

El final del verano más caluroso que se recuerda en Estados Unidos se ha calentado aún más por las revelaciones de la relación entre Donald ... Trump y su secretaria más cercana, Natalie Harp. La publicación de dos cartas con contenido íntimo que ella envió en 2023 al ahora presidente avivan la polémica sobre una secretaria que se ha convertido en una de las figuras más cercanas a Trump y que interviene de forma directa en asuntos del mayor calado, como la relación con mandatarios de otros países.

Desde entonces, se ha discutido hasta la saciedad la relación profesional y personal entre Trump y su secretaria, convertida en la 'gatekeeper', la que da y quita acceso al presidente. Su mesa está ubicada en la entrada del Despacho Oval, ella permanece pegada a él en todo momento y es su brazo ejecutor en muchos asuntos, como en la redacción de sus mensajes en redes sociales. Para alarma de muchos, Harp ha llegado a ser el punto de contacto de líderes internacionales con Trump, y la secretaria les escribe en su nombre.

Natalie Harp. (EFE)

La correspondencia privada entre ambos ha echado más leña al fuego. «Eres todo lo que me importa», escribió Harp a Trump en el final de un viaje que el entonces candidato a recuperar la presidencia de EE UU y su asistente habían hecho a Escocia e Irlanda. En aquel momento, Harp tenía 31 años y Trump, 76. En las cartas ella aparece como alguien devota del multimillonario neoyorquino, obnubilada por él.

La primera de las misivas es una larga disculpa en la que Harp se muestra preocupada por haber fallado o no estar a la altura de su jefe. Pide perdón por llamarle por teléfono por un problema burocrático en el aeropuerto o por ser una «vergüenza» durante una vuelta de golf en uno de los campos de Trump. «Quiero que las cosas siempre estén bien entre nosotros, sé que he estado toda la semana distraída», escribe. También reconoce que ha dejado que los comentarios de otros le afecten: «No porque me importe lo que otros piensen, sino porque me veo a mí misma cayendo en tu estima y buena opinión. Sabes, ese es el miedo que tengo, porque yo nunca quiero traerte otra cosa que alegría».

Esa referencia a comentarios de terceras personas es una tónica que parece instalada ahora en la Casa Blanca, donde a buena parte del personal de Trump no le gusta el peso alcanzado por la figura de Harp. «Se sienta a tres metros del presidente. Es un canal de información hacia él. Él depende de ella», aseguró a la CNN esta semana Maggie Haberman, reportera de 'The New York Times' y una de las figuras que mejor conoce a Trump.

Lealtad inquebrantable

Harp se ganó la confianza de Trump con una lealtad inquebrantable y una devoción absoluta hacia él. Su mote en aquella campaña presidencial, como ella misma menciona en una de las cartas, es 'Impresora Humana', porque no para de imprimir artículos y comentarios elogiosos hacia Trump, al que le gusta leer en papel, no en pantallas. «No quiero decepcionarte nunca. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida», le dice en la primera misiva. Y se despide «con todo mi corazón, Natalie».

Una vez hecha la disculpa, el contenido de la segunda carta, que parece haber sido compartida poco después, es todavía más íntimo. Con un tono más animado, Harp le agradece a Trump haberla forzado a «desconectar» durante el viaje. «Podíamos estar en el campo de golf, sin máquinas, ¡e incluso olvidar qué hora era! Ya no tenía que ser 'Impresora Humana'».

La asistente le confiesa que empezaba a «quemarse» por su trabajo y que empezaba a «sentir envidia por aquellas cuyo único 'trabajo' parece ser hablar contigo y estar guapas. ¡Yo quiero ese trabajo!». También escribe que a veces ella parece «una jorobada que no tuvo tiempo de arreglarse (¡al menos tú sabes qué aspecto debe tener!)».

En la misiva, Harp insiste en todo lo que disfruta de las conversaciones con el multimillonario neoyorquino y que echa de menos los tiempos en los que ella era una presentadora televisiva –de OAN Network, un canal conservador– «y hablábamos de todo y de nada».

«Quiero regresar a esa sintonía. ¡No deberíamos hablar de trabajo todo el tiempo!», le pide. En el final de la carta, Harp asegura que tiene que mezclar su yo del pasado con el actual «para hacer una mejor versión, de la que te sientas orgulloso».

«Y, por favor, cuando yo falle, ¿me lo dirás? Tienes todo el derecho a echarme la bronca, si hace falta, cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que tú», escribe antes de despedirse diciendo que ella no es «digna» de Trump. El único hermano de Harp, Preston, del que está distanciada, ha asegurado esta semana a la CNN que su familiar sufre una «obsesión insana» hacia el presidente de Estados Unidos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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