Los especialistas advierten que una consecuencia directa de este desequilibrio es la intensificación de las condiciones meteorológicas extremas, que ya han provocado pérdidas humanas, afectaciones a miles de personas y daños económicos multimillonarios.
Crecen los riesgos para la humanidad y los ecosistemas
El informe detalla que el calentamiento de la atmósfera, entendida como la capa de aire donde se perciben los cambios de temperatura, representa apenas el 1% del exceso total de energía acumulada. En contraste, las masas terrestres absorben cerca del 5%, mientras que los glaciares concentran alrededor del 3%, lo que se traduce en una pérdida considerable de hielo en regiones como la Antártida y Groenlandia.
El documento subraya que los océanos absorben el 91% del calor excedente. Como resultado, la velocidad de calentamiento de las aguas se ha más que duplicado entre los periodos 1960-2005 y 2005-2025. Esta situación, combinada con otros efectos de la acumulación de energía, genera alteraciones a gran escala en distintos ecosistemas, muchas de ellas vinculadas al aumento acelerado del nivel del mar.
Durante el último año, el nivel medio del mar a escala global se situó 11 centímetros por encima del registrado en 1993, cuando comenzaron las mediciones satelitales. “El incremento del nivel del mar daña los ecosistemas costeros, provoca la salinización de las aguas subterráneas y ocasiona inundaciones”, advierte el informe.
Estos fenómenos extremos también generan efectos en cadena en la producción agrícola, con posibles repercusiones en la seguridad alimentaria, que ya se considera un riesgo asociado al cambio climático.
Además, se prevén alteraciones en la estabilidad social, nuevos desplazamientos de población y un posible incremento en la propagación de plagas y enfermedades entre animales y humanos. En este contexto, la OMM destaca el aumento en la incidencia del dengue y su potencial expansión global en los próximos años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer esta enfermedad, “de la cual nunca se habían notificado tantos casos como en la actualidad”.
dependencia de los combustibles fósiles desestabiliza tanto el clima como la seguridad global”.Los especialistas coinciden en que la reducción de emisiones de GEI puede contribuir a mitigar el calentamiento global. Sin embargo, como explica Sarah Perkins-Kirkpatrick, climatóloga de la Universidad Nacional Australiana, una parte del calentamiento ya es irreversible, lo que obligará a las sociedades a adaptarse mediante viviendas e infraestructuras resilientes, así como sistemas de salud capaces de responder a los riesgos del calor extremo.
“El informe de la OMM debería ir acompañado de una advertencia: el caos climático se está acelerando y cualquier retraso en la adopción de medidas conlleva consecuencias mortales”, concluyó Guterres.