La selección de Thomas Tuchel denuncia la desaparición de botas de jugadores como Kane o Bellingham, balones y material técnico durante su traslado a Kansas City, a pocos días de debutar ante Croacia
Imagen del DailyMail.- NACHO LABARGA
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La seguridad del Mundial 2026 ha recibido su primer golpe serio antes incluso de que Inglaterra haya debutado en el torneo. La selección de Thomas Tuchel, una de las grandes favoritas al título, ha denunciado el robo de parte de su material de entrenamiento durante el traslado desde su concentración en Florida hasta su cuartel general en Kansas City. Entre los objetos sustraídos figuran botas de algunas de sus principales estrellas, balones oficiales, material de análisis y equipamiento técnico imprescindible para el trabajo diario del cuerpo técnico.
El incidente, adelantado por el Daily Mail y confirmado posteriormente por las autoridades locales, ha provocado una auténtica carrera contrarreloj dentro de la expedición inglesa. La carga había salido de West Palm Beach rumbo al Swope Soccer Village, la base donde Inglaterra permanecerá durante la fase de grupos y buena parte de su estancia en Estados Unidos. Cuando el material llegó a destino, varios bultos habían desaparecido.
Según las informaciones publicadas en Reino Unido, entre los afectados estarían futbolistas de la talla de Harry Kane, Jude Bellingham o Anthony Gordon, que habrían perdido las botas preparadas específicamente para la competición. También desaparecieron numerosos balones de entrenamiento, hasta el punto de que algunas versiones apuntan a que apenas quedó uno disponible tras el robo.
La federación inglesa se ha visto obligada a reorganizar de urgencia toda la logística. El personal trabaja para localizar el material o sustituirlo lo antes posible, mientras la policía de Kansas City mantiene abierta una investigación. De hecho, las autoridades han informado de la detención de dos personas de interés relacionadas con el caso, aunque por el momento no se han facilitado más detalles sobre su posible implicación.
El contratiempo llega en un momento especialmente delicado para Inglaterra. El conjunto de Tuchel todavía no ha disputado ni un solo minuto en este Mundial y ya acumula varios episodios incómodos en su preparación. Semanas antes del torneo, la expedición vivió con preocupación un tiroteo ocurrido cerca de su centro de entrenamiento en Florida. A ello se sumaron algunos problemas derivados del terremoto registrado en la zona de los Cayos de Florida durante su estancia previa al campeonato.
El robo también reabre el debate sobre la seguridad en un Mundial que ya había generado controversia por los estrictos controles aplicados a algunas delegaciones. Selecciones como Irán, Senegal o Uzbekistán denunciaron largas inspecciones y procedimientos extraordinarios en aeropuertos estadounidenses, mientras la FIFA y los organizadores defendían que las medidas respondían a protocolos reforzados para un torneo que se disputa simultáneamente en Estados Unidos, México y Canadá.
Ahora la preocupación es diferente. No se trata de controles de acceso ni de desplazamientos, sino de la protección del material de trabajo de los equipos. La desaparición de equipamiento tan sensible como las pizarras tácticas, dispositivos de análisis o las botas personalizadas de los jugadores ha encendido algunas alarmas dentro de las federaciones presentes en el torneo.
En lo deportivo, Inglaterra intenta que el incidente no altere su hoja de ruta. Los británicos debutarán el próximo miércoles frente a Croacia en Dallas y confían en que el problema quede resuelto antes de que comience la competición. Tuchel, que aspira a devolver a los ingleses a una final mundialistasesenta años después de su único título, ya tiene un primer enemigo inesperado en esta Copa del Mundo: los ladrones. Antes de enfrentarse a Croacia, Inglaterra se ha visto obligada a disputar un partido muy diferente, lejos del césped y contra reloj.