El texto concede a Teherán venta de petróleo, fondos congelados y un plan económico de 300.000 millones, pero aplaza la cuestión nuclear
Regala esta noticia Añádenos en Google Donald Trump. (AFP)Corresponsal. Washington
17/06/2026 a las 16:05h.En el acuerdo de 14 puntos que se ha filtrado este miércoles antes de la firma del viernes, Estados Unidos e Irán pactan el fin ... permanente de la guerra que comenzó en febrero, la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento progresivo de sanciones, un alivio económico para Teherán y una negociación en 60 días sobre el futuro del programa nuclear persa. Incluye beneficios claros para la República Islámica, como la venta autorizada de petróleo y petroquímicos, la liberación de fondos congelados, un plan económico de reconstrucción de al menos 300.000 millones de dólares y el mantenimiento provisional de su proyecto atómico mientras se negocia el pacto final. La cadena CNN ha tenido acceso a él antes que los demás medios.
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La firma será este viernes en Suiza, y acudirá no el presidente sino su número dos, JD Vance.
Reconstrucción millonaria
Para muchos republicanos en EE UU, las partes más difíciles de asumir son las que parecen conceder pingües beneficios económicos a Irán antes de que quede resuelto el meollo del problema: su programa nuclear. En concreto, el memorando filtrado a CNN prevé ese levantamiento progresivo de sanciones y un plan de reconstrucción y desarrollo de al menos 300.000 millones de dólares. El punto sensible es que todo eso puede parecer una recompensa a Teherán mientras el destino del uranio enriquecido, las inspecciones y el desmantelamiento real del proyecto atómico quedan para una negociación posterior.
El fondo de reconstrucción es polémico por su tamaño y por el efecto político que tiene. Son, al fin y al cabo, 300.000 millones para la rehabilitación y el desarrollo económico de Irán, algo que suena, para los halcones republicanos, a un rescate del régimen. Según Reuters, sería un fondo de inversión privada, no ayuda pública ni reparaciones, con aportaciones de empresas de EE UU, países del Golfo, Asia, Sudamérica y África, y orientado a energía, logística, manufactura y transporte.
Las comparaciones con Barack Obama pueden ser especialmente delicadas para Trump, que durante años presentó el pacto nuclear de 2015 como un desastre
La Administración Trump insiste en que no habría dinero del contribuyente estadounidense y que el fondo dependería del cumplimiento persa, incluido el desmantelamiento nuclear y la aceptación de inspecciones estrictas. Pero aun así el problema político es evidente, pues el inquilino de la Casa Blanca tendría que explicar por qué, después de bombardear a Irán y prometer máxima presión, hasta plantear un cambio de régimen, acepta un plan que puede inyectar capital masivo en la economía de la República Islámica, beneficiando al sistema al que acaba de descabezar y al frente del cual está Mojtaba Jamenei, el hijo del anterior Líder Supremo, Alí Jamenei.
También puede ser polémico que el texto no especifique aún qué ocurrirá con el uranio altamente enriquecido, que no detalle del todo los mecanismos de verificación y que deje mucho a un acuerdo final posterior. Algunos republicanos ya han pedido más transparencia y detalles en el Capitolio, en especial sobre cumplimiento, sanciones y seguridad regional. El año pasado, el 27 de junio de 2025, Trump ya atacó instalaciones nucleares iraníes y dio su programa en ese ámbito por muerto.
60
días
se dan Estados Unidos e Irán para negociar el acuerdo final tras la firma del memorando de entendimiento, prevista para este viernes en Suiza.
En esas complicadas negociaciones, las comparaciones con Barack Obama pueden ser especialmente delicadas para Trump. Durante años el hoy presidente presentó el pacto nuclear previo, el de 2015, como un desastre, un acuerdo débil, lleno de concesiones y favorable a Teherán. Ahora sus críticos pueden decir que él está aceptando algunos elementos parecidos o incluso más difíciles de defender políticamente, como el alivio de sanciones, acceso iraní a fondos congelados, venta de petróleo, negociación diferida sobre el programa atómico y un compromiso general del régimen de no fabricar armas de ese tipo.
Además, Obama vendió su acuerdo como un marco nuclear técnico, con límites, inspecciones y verificación internacional. En este caso, según lo que se conoce del memorando, Trump intenta cerrar primero el cese de la guerra y la reapertura de Ormuz, pero muchos detalles nucleares quedan aplazados al pacto final de 60 días, que será complicado de sellar. Eso abre para los demócratas una línea de ataque muy incómoda, que de hecho ya explotan: que el presidente bombardeó Irán, declaró victoria y acabó negociando un documento provisional con alivio económico para la República Islámica antes de solventar del todo la cuestión atómica.
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