- CARLOS DRAKE
- Escribano resiste y gana tiempo en su pulso con Moncloa por la presidencia de Indra
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El comunicado de Sepi a la CNMV, la congelación de la operación Indra-EM&E, la reunión en Moncloa en la que Ángel Escribano resistió como presidente... Y todo en apenas una semana.
En apenas una semana se ha desatado una tempestad sobre Indra. Los acontecimientos se sucedieron en cuestión de horas, con un comunicado de Sepi a la CNMV pidiendo la cabeza de Ángel Escribano; un consejo extraordinario en el que EM&E dio por concluido el proyecto de integración con Indra; una cumbre en Moncloa en la que Escribano se resistió a dejar el cargo; y una tensa reunión del consejo de administración, el pasado miércoles, que evidenció las diferencias en el grupo tras ocho días de vértigo. Una lucha de poder en Indra entre su presidente y Moncloa, a través de Sepi, que previsiblemente no ha acabado.
Miércoles 18
Fue el día en el que se desató la tormenta. A las 22:31 horas, Sepi, primer accionista de Indra con un 28%, envió una comunicación a la CNMV en la que mostraba su "preocupación" por la influencia que estaba teniendo en el estudio de la posible integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) el conflicto de interés, al ser Ángel Escribano presidente de Indra y dueño, con su hermano Javier, de EM&E.
Sepi no solo mostraba su preocupación, sino que señaló que los cortafuegos creados por Indra para evitar el conflicto de interés no funcionaban.
Por ello, instó a "despejar" el conflicto de interés antes de seguir analizando la operación. Exigía así la salida de Escribano de la presidencia para despejar una operación clave en la estrategia del Gobierno de convertir a Indra en el campeón nacional del sector de la Defensa.
Jueves 19
La respuesta no se hizo esperar. Al día siguiente, Indra celebró una reunión extraordinaria de su consejo en la que el presidente no solo no dimitió, sino que se reafirmó en el cargo y lanzó un contraataque inesperado. Comunicó la decisión de EM&E, su empresa familiar, de concluir la negociación con Indra al considerar que "actualmente" no se dan "las circunstancias que permitan una potencial operación".
Los hermanos Escribano sorprendían con una decisión arriesgada. Lo lógico habría sido seguir los deseos de Sepi, guiados por Moncloa, y dar un paso a un lado, ya que EM&E, al igual que Indra, depende de los contratos que adjudica el Gobierno en el área de Defensa. Sin embargo, Ángel Escribano, respaldado por la evolución de Indra en su etapa -logró resultados récord en 2025 y la acción estaba en máximos- y por la confianza de parte del consejo, decidió continuar en el cargo, desoyendo la exigencia de Sepi y poniendo en su tejado la decisión de forzar o no su destitución como presidente.
Viernes 20
Moncloa reaccionó de inmediato al órdago de Escribano. Desde primera hora del viernes se sucedieron las reacciones desde el Ejecutivo a la ya declarada oficialmente pugna Sepi-Escribano. Incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pronunció sobre el tema, aunque con un mensaje indirecto, diciendo que Sepi "estaba trabajando" con Indra sobre un "supuesto conflicto de interés". María Jesús Montero, en ese momento ministra de Hacienda, ente del que depende Sepi, afirmó que el Gobierno no conocía en un primer momento el conflicto de interés de Ángel Escribano en la operación con EM&E.
El día terminó de caldearse con la convocatoria a Ángel Escribano para una reunión en Moncloa esa misma tarde con Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos de Presidencia del Gobierno.
El encuentro fue tenso y largo, ya que duró varias horas. De la Rocha pidió su renuncia a Escribano, por primera vez de forma directa, al haber perdido la confianza en su gestión, ya que el conflicto de interés, que se conocía desde el principio, estaba salpicando políticamente al Gobierno. El presidente de Indra volvió a salvar una bola de partido, rechazando la exigencia de Moncloa y justificando su postura en los resultados récord de la empresa.
Sábado 21
Tras el enfrentamiento en Moncloa, el sábado fue un día de llamadas por parte de cada bando para tratar de recabar apoyos y analizar si era factible o no convocar una reunión extraordinaria del consejo de Indra ese mismo fin de semana, siguiendo el mismo modus operandi que en enero de 2025, cuando se decidió la salida de Marc Murtra, con destino a Telefónica, y se selló la llegada de Ángel Escribano a la presidencia de Indra.
La cuestión formal no era baladí, ya que Sepi, pese a ser el primer accionista de Indra, que depende a su vez de los contratos del Gobierno, no tiene potestad para destituir al presidente de la compañía, sino que debe ser el consejo.
El problema es que no había una clara mayoría de consejeros a favor de Sepi. Sobre un consejo de quince miembros, son necesarios ocho votos para que salga adelante una destitución del presidente, en caso de que se vote.
Sepi tiene tres vocales en el consejo y suma el respaldo de Sapa, rival de EM&E, que tiene un asiento y siempre ha dicho que votará lo mismo que Sepi. En el bando opuesto están Ángel Escribano y el vocal de EM&E en el consejo, su hermano Javier.
El CEO, José Vicente de los Mozos, nunca ha manifestado sus opiniones en público, pese a que su relación se ha deteriorado con Ángel Escribano. Los siete vocales independientes, claves para forzar una destitución, han defendido hasta ahora la gestión de Escribano, por los buenos resultados de Indra, en su afán de defender a los accionistas minoritarios. Sin embargo, Sepi se ha puesto en contacto con ellos para tratar de recabar sus apoyos.
Domingo 22
El fin de semana llegó a su fin con el rumor creciente de una convocatoria de urgencia del consejo de Indra para promover una salida forzosa de Escribano. Sin embargo, pese a los numerosos contactos telefónicos, Sepi decidió no usar la carta de una reunión extraordinaria del consejo.
Los motivos de esta decisión se desconocen, aunque todo apunta a que Sepi no vio asegurado el respaldo de una mayoría en el consejo de Indra para forzar la destitución del directivo, por lo que prefirió esperar antes que dar un paso en falso.
Lunes 23
Superado el fin de semana, la urgencia por convocar una reunión extraordinaria del consejo disminuyó, ya que dicho encuentro tenía más sentido en pleno fin de semana, cuando no hay Bolsa. Sepi no quería ahondar con una reunión urgente del consejo la sangría en Bolsa que estaba sufriendo la compañía desde los primeros rumores de salida de Ángel Escribano y la cancelación de la fusión.
Además, el calendario de la compañía ya recogía una reunión ordinaria del consejo el miércoles 25, por lo que ambas partes aprovecharon los días anteriores a la convocatoria para seguir trabajando en recabar el mayor número de apoyos a su causa.
Martes 24
La batalla parecía asegurada 24 horas antes del consejo ordinario de Indra, que se antojaba trascendental, puesto que todo apuntaba a que, esta vez sí, se iba a producir un plebiscito sobre la continuidad de Ángel Escribano.
No obstante, según avanzó el martes, las posibilidades de una votación en el consejo de administración del miércoles se fueron apagando ante la negativa de Sepi a forzar dicha situación debido a la división de posturas en el seno del órgano de gobierno.
Miércoles 25
Aunque el consejo del pasado miércoles estaba marcado en rojo en el calendario, al final la noticia fue que no pasó nada. Ni se votó la destitución del presidente, ni el CEO renunció a renovar. Fue un consejo ordinario en la forma, pero muy extraordinario por todo lo que sobrevuela a la empresa.
El consejo no ha aclarado el futuro de Indra. Ángel Escribano ha ganado tiempo en el pulso con Moncloa. Ni hizo caso a la exigencia de Sepi de dar un paso a un lado, ni aceptó la solicitud de De la Rocha, y el miércoles salió como presidente de Indra. El consejo estuvo cargado de tensión y sirvió para evidenciar el distanciamiento entre el CEO y el presidente, así como los diferentes bandos existentes en el seno del consejo.
La situación de Indra podría definirse ahora de calma tensa, en la que a corto plazo parece que la gobernanza se mantendrá como está, a menos que Sepi considere que ha logrado captar los votos suficientes para forzar la salida de Escribano y quiera exigir una votación. Nadie descarta que la tregua pueda durar poco.
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