- Las exportaciones chinas crecen un 23,9% en julio por las ventas tecnológicas
- Las exportaciones resisten y vuelven a zona de máximos: 201.000 millones hasta junio
China desbanca a Alemania como principal suministrador de bienes a España y los expertos avisan del abultado déficit comercial y de la falta de reciprocidad china. Entre enero y junio, el déficit con el país asiático fue de 22.599 millones.
Mientras la UE deshoja la margarita de cómo abordar, y con qué herramientas, sus relaciones económicas y comerciales con China para intentar corregir, o al menos reducir, los desequilibrios que existen entre ambos bloques en favor del gigante asiático y avanzar hacia una competencia justa, España, bajo el Gobierno de Pedro Sánchez, no ha dudado en desplegar una estrategia de máximo acercamiento al régimen de Pekín, como evidencian sus cuatro visitas a China en apenas cuatro años, la última en abril.
El objetivo esgrimido es estrechar las relaciones comerciales de España con la segunda mayor economía del planeta y, de paso, contribuir también a la consolidación de lazos entre China y la UE, visión que no comparten la mayoría de países europeos, que ven en el coloso asiático una de las grandes amenazas para el bloque comunitario que es necesario embridar, como quedó de manifiesto en la última cumbre del Consejo Europeo del pasado junio.
El déficit comercial de bienes de la UE con China ronda ya los 1.000 millones de euros diarios y, por primera vez en la historia, todos los países del bloque registraron déficit con Pekín a lo largo de 2025. "Existe consenso en la UE respecto a que esta situación es insostenible y hay que trabajar para encontrar una solución y revertirla", señalaron entonces fuentes diplomáticas comunitarias .
Con este telón de fondo, es cierto que las relaciones entre España y China se han estrechado en los últimos tiempos, pero claramente en beneficio del país asiático, que cada vez vende más productos a España mientras que las exportaciones españolas crecen en menor proporción, disparando el déficit comercial nacional respecto a China. Como muestra, dos botones. En 2025, las ventas españolas al mercado chino crecieron un 6,8%, pero las importaciones desde China lo hicieron un 11,2%, catapultando el déficit hasta los 42.278 millones de euros, un 12% más. Entre enero y junio de este año el desequilibrio ha sido aún mayor, ya que las exportaciones de España al gigante asiático solo crecieron un 1,3%, mientras que sus compras allí se dispararon un 10,1%. ¿El resultado? Un déficit comercial para España de 22.599 millones en seis meses, un 11,8% más.
Fuerte desequilibrio
El desequilibrio viene de lejos y además se ha acentuado. En 2019, España importó de China bienes por 29.154 millones de euros; en 2025 esa cifra se disparó hasta los 50.249 millones, un 72% más, mientras que las exportaciones españolas allí apenas han pasado de 6.800 millones de euros a 7.971 millones, un 17,2% más.
Con estos mimbres, no es de extrañar que China se haya convertido en el principal proveedor de bienes de España, desbancando para ello a Alemania, tradicionalmente "el principal origen de las compras exteriores españolas". Así lo reflejaba un reciente informe de Equipo Económico (Ee), en el que sus expertos advertían de la consolidación de "un cambio de fondo en la estructura comercial española", en la que China ha asumido gran protagonismo.
De acuerdo con ese análisis, el sorpasso de China a Alemania como principal suministrador exterior de España se habría producido ya puntualmente en marzo, cuando las importaciones españolas procedentes del país asiático alcanzaron los 50.674 millones de euros en términos anualizados (en el conjunto de 2025, las compras españolas a Alemania fueron de 50.431 millones). Y esa diferencia se ha mantenido, e incluso ampliado, en la primera mitad de 2026. Entre enero y junio, España importó de Alemania bienes por valor 26.017 millones de euros, frente a los 26.600 millones adquiridos a China, de acuerdo con las cifras de Economía; esto es, casi 600 millones más.
Puntualmente, China ya había superado a Alemania como primer proveedor de España en algún semestre, como ocurrió entre enero y junio de 2022, pero ahora la tendencia parece consolidarse y apuntar al gradual afianzamiento del sorpasso.
Relación claramente asimétrica
En cualquier caso, los datos muestran que España está viendo aumentada su dependencia comercial de China, en un contexto en el que, además, la relación entre ambos países continúa siendo claramente asimétrica. En 2025, China apenas representó el 2% de las ventas totales de España al exterior, mientras que el país asiático supuso el 11,3% de sus importaciones, propulsando el déficit comercial bilateral por encima de los 42.000 millones, el mayor que registra España con cualquier socio comercial.
¿Las causas de esta creciente dependencia? Junto a la estrategia de acercamiento del actual Gobierno español al régimen de Pekín, los expertos atribuyen la evolución de la relación bilateral al fortalecimiento del modelo industrial chino, al creciente peso de sus sectores tecnológicos y a la reorientación de parte de sus exportaciones hacia Europa como consecuencia de las tensiones comerciales con Estados Unidos y el aumento de las barreras arancelarias impulsadas por la Administración Trump.
Eso sí, el perfil de las importaciones españolas procedentes de China ha evolucionado de forma significativa en la última década, lapso en el que las manufacturas de consumo (textiles, calzados, juguetes...) han perdido peso relativo en la compras nacionales, mientras que los bienes de equipo se han aupado hasta la primera posición, espoleados por la demanda de equipos eléctricos, telecomunicaciones y maquinaria industrial. Sin olvidar los equipos de oficina, los productos químicos o los coches y las motos.
EEUU, una relación crucial para España pese a Trump
La caótica y agresiva política comercial de la Administración Trump en su segundo mandato, muy disruptivo tanto en lo económico como en lo militar, ha hecho que las miradas de algunos países se dirijan hacia China como un socio comercial más estable, e incluso fiable, en estos tiempos geopolíticos tan convulsos, pero esa maniobra entraña riesgos ante una potencia que, como es lógico, prima sus propios intereses. Y en el caso de España, los datos evidencian que China es y será un actor cada vez más decisivo para la economía española, pero los analistas avisan de la necesidad de buscar una mayor reciprocidad comercial y de diversificar riesgos, y hacerlo en el marco de los esfuerzos de la UE por preservar la competitividad del bloque ante el avance industrial y tecnológico del gigante asiático.
Además, pese a la fuerte apuesta de Sánchez por China, los expertos coinciden en que la relación transatlántica con EEUU seguirá siendo crucial para las empresas y la economía española a medio y largo plazo. No en vano, y más allá de las fricciones actuales entre la Administración Trump y el Gobierno de Pedro Sánchez, las relaciones económicas entre España y EEUU vienen de muy lejos y representan cifras muy elevadas, con unas inversiones cruzadas acumuladas que superan los 213.000 millones y 340.000 empleos en liza: los 200.000 creados en España por las empresas estadounidenses y los más de 143.000 que las compañías españolas generan en suelo estadounidense.
Son cifras que están a años luz de las de España con China. Entre 2010 y 2025, China apenas ha invertido 9.789 millones de euros en España, mientras que las inversiones españolas en el país asiático rondan los 5.200 millones, según datos de la Fundación Consejo España China.
Los aranceles hunden en 60.000 millones las exportaciones europeas a EEUULas exportaciones resisten y vuelven a zona de máximos: 201.000 millones hasta junio¿Quién ganará la guerra de los neomercantilistas? Comentar ÚLTIMA HORA