El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defiende en Nueva York que «los siniestros viales son evitables» y destaca el desplome de la tasa de mortalidad hasta los 37 fallecidos por millón de habitantes
Regala esta noticia Añádenos en Google Grande Marlaska defiende el modelo español ante la ONU. (Copiloto)Madrid
23/07/2026 a las 10:01h.España ha vuelto a erigirse en un referente global en materia de seguridad vial, según ha defendido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en ... el marco de la Reunión de Alto Nivel para Mejorar la Seguridad Vial, celebrada en la sede de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
Durante su intervención ante el plenario internacional, el titular de Interior ha puesto sobre la mesa una cifra contundente que refleja un cambio de paradigma estructural, ya que en las últimas dos décadas España ha logrado reducir drásticamente su tasa de mortalidad en carretera, pasando de un dramático registro de 128 fallecidos por millón de habitantes —que la situaba en la cabeza de los países con mayor siniestralidad de la Unión Europea— a los actuales 37 fallecidos por millón.
«Los siniestros viales son evitables y en España lo hemos demostrado», ha afirmado Grande-Marlaska ante los delegados internacionales, destacando que este descenso del 71% demuestra que la pérdida de vidas en carretera no es un tributo ineludible al transporte, sino un desafío abordable si se aplican medidas administrativas con la ambición, la determinación y la urgencia que requiere la salvaguarda de vidas humanas.
Los tres pilares del modelo
Acompañado por la subsecretaria de Interior, Susana Crisóstomo, y el director general de Tráfico, Pere Navarro, el ministro articuló la estrategia española en torno a tres ejes fundamentales que explican este avance continuo.
En primer lugar, la política pública sitúa a las víctimas y sus familias en el núcleo de la gestión institucional, reconociendo su labor indispensable para sensitivar a la sociedad e impulsar una auténtica cultura de la prevención. En segundo lugar, destaca la responsabilidad compartida y la implicación social. La seguridad vial ha dejado de ser una tarea exclusiva de la administración central para convertirse en un compromiso transversal que involucra a comunidades autónomas, municipios, empresas privadas, organizaciones del tercer sector y asociaciones de usuarios. El tercer pilar se centra en el control legislativo y la supervisión eficaz. Esto implica el estricto cumplimiento de la normativa mediante una vigilancia activa orientada a vigilar los factores de mayor riesgo operativo, como la velocidad inadecuada, las distracciones al volante, el no uso del cinturón y del casco, el consumo de alcohol y drogas, y la reincidencia.
Innovación y reformas de futuro
En el repaso a las medidas normativas de mayor impacto reciente, Grande-Marlaska ha destacado la implantación del límite de velocidad de 30 km/h en calles urbanas de un solo carril por sentido, una medida pionera que ha pacificado el tráfico en las ciudades, así como la sustitución progresiva de los tradicionales triángulos de peligro por las nuevas balizas V-16 conectadas, diseñadas para evitar atropellos en calzada al señalizar incidentes en tiempo real sin necesidad de salir del vehículo.
De cara al futuro inmediato, el Gobierno ha reafirmado su intención de impulsar un hito regulatorio decisivo: la reducción de la tasa máxima de alcohol permitida al volante a 0,1 miligramos por litro de aire espirado, una propuesta calificada como prioritaria para recortar a cero la tolerancia con la conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas.
Grande-Marlaska también expuso la experiencia española sintetizada en siete lecciones que han sido determinantes para lograr la aprobación de medidas eficaces. En primer lugar, la voluntad política para asumir reformas valientes, respaldada por instituciones fuertes con capacidad de gestión como la DGT. A ello se suma la coordinación técnica entre las distintas administraciones y sectores implicados, así como el sustento de las políticas públicas en la evidencia científica.
La estrategia se completa con alianzas sólidas con asociaciones del tercer sector, la apelación constante a la autorresponsabilidad ciudadana y la aplicación de una política de comunicación pública cercana y rigurosa.
Compromiso global rumbo a 2030
En el marco de esta cumbre, España ha suscrito la declaración conjunta aprobada por las naciones participantes. Este texto ratifica la meta de la Agenda 2030 y del Decenio de Acción de la ONU de reducir a la mitad las muertes y lesiones graves por siniestros de tráfico para finales de esta década.
Asimismo, Grande-Marlaska, en un foro multilateral con homólogos de Brasil, Reino Unido, Marruecos y Tailandia, ha instado a estrechar la cooperación internacional, destacando el impulso al Programa Iberoamericano de Seguridad Vial y proponiendo compromisos vinculantes en la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, que se celebrará este mes de noviembre en Madrid.
comentarios Reportar un error