El próximo verano español. Arte EE
MacroeconomíaEspaña se asoma al abismo del verano con la economía a la baja y sin saber la intensidad del golpe de los precios por el conflicto de IránEl comercio exterior no va a salir en ayuda del PIB y todo queda en manos de que se solucione lo antes posible el bloqueo global generado por Oriente Próximo.
Más información:Golpe a la economía: Cuerpo mantiene el PIB en el 2,2% pero la inflación subirá al 3,1% tras el peor dato de empleo en 13 años.
Fernando Pastor Publicada 3 mayo 2026 00:58h Las clavesLas claves Generado con IA
El vicepresidente primero y económico del Gobierno, Carlos Cuerpo, ha hecho un alarde de prudencia al no mover las previsiones de crecimiento para España en el envío del Informe de Progreso Anual a la Unión Europea. Pero lo que hay detrás de esa maniobra es un riesgo elevado de que todo el modelo "de éxito" español se desmorone antes de lo previsto.
Es verdad que España está mejor que sus socios de la UE para afrontar lo que venga por los efectos alargados de la guerra de Irán. Pero escudarse en el mal de muchos no es la solución. Esta semana ha sido demoledora en datos: menos empleo, el PIB afloja con el comercio exterior hundido y en el mundo económico se asume que inflación y déficit van a ir cada vez más al alza.
El paciente aguanta, pero el temor a que empeore es evidente. Si hay que gastar mucho más dinero en pensiones, ayudas, bonificaciones fiscales y catástrofes naturales, no hay margen de acudir a la deuda pública ni de subir más los impuestos. El riesgo de asfixia para las familias y las empresas, con la economía a la baja, es evidente.
El Gobierno se escuda en la "incertidumbre" generada por Irán para no informar a la UE de la situación real de la economíaEl Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo que el Gobierno ha enviado a Bruselas deja claro que España cumplirá, sobre el papel, con una regla europea que le permite elevar hasta un 4,5% el gasto. Pero sin contar con los excesos en defensa (cláusula de escape) y pendiente de que no haya más catástrofes climáticas o danas.
El grado de incertidumbre sobre la economía aumenta a medida que se alarga el conflicto en Irán y que el precio del petróleo y todos sus derivados se consolida en cotas por encima de los cien dólares el barril.
Los salarios se estancan en 2026 y registran su peor subida de los últimos cinco años pese al incremento de la inflaciónEl Gobierno prevé una inflación del 3,1% para este 2026, causada sobre todo por las subidas de precios de segunda vuelta que ese mayor coste energético y productivo va a generar en todos los ámbitos de la economía. En nuestro caso, en plena temporada de verano, que es clave para sostener el crecimiento.
Un freno al consumo interno provocado por la carestía de los servicios y el miedo de los consumidores a lo que viene socavaría la base sobre la que todavía se sustenta el PIB español: el gasto de los hogares y los turistas.
El problema es que la inflación está ya por encima de esa previsión y los escenarios menos malos de instituciones como el Banco de España, la AIReF o Funcas ya se ponen en el 4% de subida de precios (y hasta cerca del 6%) si todo empeora en Irán y el estrecho de Ormuz bloquea el comercio mundial.
El PIB del primer trimestre ya ha marcado tres décimas menos de crecimiento para el consumo de los hogares frente a los últimos tres meses del año pasado. Ese dato se corregirá ahora en primavera con el boom del turismo, pero será complicado mantener las cotas anuales del 3,8% de avance de hace apenas un año.
Lagarde (BCE) apunta a un aumento de tipos en junio: "Hemos debatido a fondo la posibilidad de una subida"La otra base de la economía es la inversión privada, sobre todo el mantra salvador de que la construcción resurja de la mano de la falta de oferta en el mercado de la vivienda. Pero el primer trimestre ha sido demoledor en ese campo también: de una aportación de dos puntos al valor añadido bruto del PIB en diciembre, a casi una décima hasta marzo.
Al contrario, frente a la necesidad de liberar la regulación del suelo y abaratar trámites y costes para sacar más vivienda al mercado, el Gobierno se ha enfrascado en una guerra política con autonomías y ayuntamientos que frena al sector. Intervenir las rentas del alquiler tampoco ayuda a nadie, sólo frena la oferta por miedo de los propietarios a que les quiten lo que es suyo.
Empleo a la baja
La Encuesta de Población Activa (EPA) ha puesto de relieve que el empleo va camino de tocar techo con este modelo económico basado en el consumo. La caída de 170.300 puestos en los primeros tres meses no se veía desde 2014. No tiene la gravedad del inicio de la gran crisis financiera de 2008, pero indica una tendencia a la baja en el empleo que todo el mundo da por descontada.
Aun así, en España se crearán cerca de 350.000 nuevos puestos este año, un 25% menos que el ritmo actual, pero por encima del resto de Europa. Veremos pronto cómo los datos de afiliación a la Seguridad Social de abril marcan un récord de ocupación media del orden de los 22 millones de personas, como ha adelantado ya Carlos Cuerpo.
La evolución delmercado laboral entre abril y septiembre (época estival) va a ser uno de los test clave para ver por donde va la marcha de la economía española este año y el que viene. El comercio y los servicios relacionados con el turismo, sobre todo la hostelería, ocupan a más de tres millones de personas.
Pero los empresarios del sector ven con miedo la menor llegada de extranjeros por la carestía del queroseno y la eliminación de vuelos por parte de las aerolíneas. Incluso ya advirtieron en la campaña pasada que las contrataciones habían tocado techo y ahora se imponía la moderación.
El plan de Rubio para reabrir Ormuz: el 'Maritime Freedom Construct', un consorcio naval mundial bajo mando de EEUUEse proceso se compensará con el mayor peso en el empleo de los servicios no turísticos, las profesiones científicas y técnicas (telecos, informática, financiero, inmobiliario, etcétera). Pero su peso en el mercado laboral y en la economía todavía no ha alcanzado el impacto de los grandes contratadores privados del país: servicios, comercio, construcción y administrativos.
El todavía vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, y otros organismos como la AIReF siempre han alertado de que ha sido la llegada de inmigrantes al mercado laboral español lo que ha generado cerca de la mitad del crecimiento de nuestra economía en los últimos años.
Han presionado sobre la vivienda y han lanzado el consumo doméstico. Pero no se puede ocultar que ese colectivo, de algo más de 4,2 millones de activos, soporta una tasa de paro del 17,3%, muy por encima del 10,83% de media en marzo según la EPA.
Todo ello sin saber el efecto que en esa parte del mercado laboral va a generar el proceso de regularización de medio millón de inmigrantes abierto por el Gobierno. Los empresarios ya han advertido de la necesidad de formarles y orientar su trabajo hacia los nichos donde se demanda empleo más cualificado.
Déficit y deuda sin margen
Las dudas sobre la evolución de los precios y el empleo, sobre todo por el mayor gasto público que pueden provocar sin mejorar los ingresos, traslada la preocupación a la evolución esperada del déficit real de la economía española.
Si se descuenta el exceso de gasto en defensa y no se cuenta con los casi 5.000 millones de euros de coste para paliar los efectos de las borrascas y las catástrofes naturales, las cuentas pueden salir con el 2,1% o menos que el Gobierno plantea para este año, frente al 2,4% con que cerró 2025.
El decreto de medidas contra la guerra de Irán tiene apuntados otros 5.000 millones de euros de coste, que pueden ir al alza si el conflicto se enquista y los precios se disparan, sobre todo los de los carburantes y los de los alimentos, que son los que más golpean la economía doméstica.
Con ese planteamiento, la AIReF ya ha advertido al Ejecutivo que el déficit se puede escapar este año al 2,6%.Eso exige un ajuste del gasto público, más pronto que tarde, de unos 10.000 millones de euros, para el que habría poco margen de maniobra sin recortar dinero de otras partidas (como ha hecho Alemania).
El crecimiento de la eurozona se estanca en el primer trimestre y la inflación se dispara hasta el 3% por la guerra de IránCarlos Cuerpo ha admitido un impacto de una a cuatro décimas de PIB si el conflicto de Irán no se soluciona, más otras dos para el año que viene. De una forma o de otra, son los mismos 10.000 millones que marca la AIReF, aunque se cuenten de forma diferente y en Bruselas se puedan presentar sin los costes de la dana y la defensa.
De otras grandes crisis siempre se ha salido echando mano del comercio exterior, del esfuerzo empresarial por buscar mercados e ingresos donde antes no los habían necesitado. Pero el desplome del primer trimestre, tanto en exportaciones como en importaciones, deja claro que esa vía está tan bloqueada como el estrecho de Ormuz.
El Gobierno no rebaja su previsión de PIB aunque calcula que España perderá hasta 10.100M por la guerra de IránSi todo empeora, la inflación se coloca por encima del 4% y el PIB se desacelera más de lo que ya está previsto, quedan pocos más recursos para compensar el aumento de gasto. Más impuestos, con una recaudación que ya se dispara un 8,5% anual, son impensables.
Y el recurso a la deuda pública no ofrece margen. Es cierto que baja su cálculo comparada con el PIB, siempre que este (denominador) aumente. Pero eso no oculta que sube cada año en términos absolutos más de lo deseado y está en máximos históricos de 1,7 billones.
El BCE mantiene los tipos en el 2% mientras afloran signos de estanflación en la eurozona por la guerra en IránPor más que baje de la cota del 100% del PIB, el Tesoro va a dedicar este año más de 43.000 millones de euros a pagar los intereses de la deuda pública. Para hacernos una idea, eso es toda la recaudación del Impuesto de Sociedades que las empresas pagan por sus beneficios o la tercera parte del gasto anual en pensiones.
Es lógico que ante ese riesgo de asfixia de la economía si en Oriente Próximo no se tranquilizan las cosas, Carlos Cuerpo no quiera hacer previsiones sobre el PIB y el gasto demasiado precipitadas. Máxime sin opción real de sacar adelante unos Presupuestos y pendiente de que no se le escapen miles de millones de los Fondos Next Generation.
Pero también es evidente que la economía española va a la baja en uno de los momentos más críticos de los últimos años, al final de una legislatura caracterizada por el bloqueo continuo de las reformas en el Congreso y con seis meses por delante que marcarán la intensidad del batacazo.