España 1-0 Argentina | Final
España se gana su segunda estrellaLa selección derrota en la prórroga a una vulgar Argentina con un gol de Ferran y conquista la Copa del Mundo en Nueva York pese a numerosas ayudas recibidas por la Albiceleste
Regala esta noticia Añádenos en Google Ferran hizo justicia en la final de la Copa del Mundo. (EFE)Robert Basic
Bilbao
20/07/2026 Actualizado a las 00:22h.Tenía que llegar y llegó. Tardó una eternidad, más de 16 años, desde que Iniesta se manifestó en Durban, pero finalmente apareció Ferran Torres García - ... así se llama el angelito- en el minuto 106 para coser la brecha y hacer justicia en el MetLife Stadium de Nueva Jersey/Nueva York. Detuvo el tiempo, lo encapsuló en un bellísimo remate que derribó hasta la ahora vigente campeona Argentina y la mandó a la habitación del sueño, con todo el merecimiento del mundo. España se ganó la segunda estrella en su camiseta, la cosió con el oro y el sudor, después de un partido en el que hizo lo que quiso con una vulgar Albiceleste. Los liderados por Leo Messi no llegaron a rematar entre los tres palos en toda la final, prórroga incluida, y se vieron superados por La Roja pese a las numerosas ayudas recibidas. El gol anulado a Nico Williams queda para los libros de historia, al igual que las tarjetas y expulsiones perdonadas a los argentinos. Dio igual porque el fútbol fue justo y premió al mejor, a la selección que se lo ganó en el campo, y retrató a un mal perdedor. Paredes agarró del cuello a Eric García y luego fue a por Gavi. Todo ello a la conclusión del choque, que elevó a España a los cielos y le dio su segunda Copa del Mundo.
No tardó nada Lamine Yamal en tener una oportunidad de oro, material con el que se cosen las estrellas, para adelantar a España. A los cinco minutos de la final se plantó ante Dibu Martínez, escorado a la derecha, y remató flojo. El balón pegó en Lisandro, pero el portero argentino consiguió detenerlo con los pies. A renglón seguido, el extremo del Barça entró de nuevo en el área como un cuchillo y en vez de disparar optó por pasar... a nadie. El césped estaba más seco que el desierto de Gobi, por lo que la pelota corría poco y favorecía el trabajo de demolición de Argentina. Mac Allister le hizo un entradón a Olmo que se quedó en una simple falta, cuando la intervención merecía una amarilla, y a Tagliafico solo le faltó subirse a la chepa de Yamal. El «sigan, sigan» en modo esloveno de Slavko Vincic, quien tardó más de 40 minutos en sacar la primera tarjeta a un Lisandro que había repartido más que un mensajero de Amazon. Poco después se lesionó y dejó su sitio a Otamendi.
No pasaban muchas cosas en el MetLife Stadium, justo lo que perseguía Argentina. Que no se jugara era el sueño húmedo de la Albiceleste, con Messi y Julián Álvarez más desconectados del mundo que Corea del Norte. Oyarzabal probó suerte desde fuera pero su remate lo atrapó fácil Dibu, y luego lo intentó Cucurella con un disparo que se marchó fuera. España era mejor, proponía más, racaneaba menos, prácticamente nada, pero enfrente había un frontón que se limitaba a devolver las pelotas y cazar una contra para hacer daño. Las dos selecciones se fueron a los vestuarios con el marcador intacto y la sensación de que La Roja mandaba pero de una manera que no amenazaba tanto a los de Scaloni. El partido pedía más velocidad, verticalidad y movimiento para tirar abajo la muralla.
Justicia
España salió de los vestuarios aún más convencida de que era mejor que Argentina, que el balón era suyo y que solo había que moverlo más rápido. Fue justo lo que hizo y las oportunidades afloraron como setas después de la lluvia. Una pérdida de Tagliafico terminó en las botas de Baena, quien remató muy flojo. El centrocampista estaba metido en muchas batallas, lo que le restaba frescura a la hora de atacar. Un tiro de Olmo casi se lo come Dibu y un cabezazo de Ferran, quien había entrado por Oyarzabal, fue a las manos del meta del Aston Villa. Para el minuto 70, Scaloni había hecho ya los cinco cambios mientras que De la Fuente solo acometió dos. Además del 'tiburón', salió Pedri por Fabián. Tuvo una buena ocasión el culé, pero su disparo salió centrado.
El asedio era total y absoluto, con Argentina metida en la cueva y sin señales de vida. La Albiceleste era un equipo vulgar y simplón, sin fútbol ni propuesta, más allá de sobrevivir y llegar a la tanda de penaltis. Nico Williams, quien salió por Baena, quiso culminar una buena contra en vez de pasar a la izquierda y Dibu despejó su remate. En el tiempo añadido, Enzo vio la segunda amarilla por una durísima entrada a Cubarsí. España jugaría el resto del partido en superioridad numérica. Y eso que perdonó otra a Paredes por una falta sobre Ferran. La ejecutó Lamine Yamal y voló el meta de Mar de Plata para salvar a los suyos. Quedaba media hora de festival español y resistencia argentina. Por cierto, los de Scaloni no habían rematado ni una sola vez en el tiempo reglamentario.