Cerrada la crisis del hantavirus, el Ministerio de Sanidad mejora la respuesta a epidemias, pero quedan importantes tareas pendientes, según un estudio de The Lancet. En agosto acaba el plazo fijado para crear el órgano coordinador
Regala esta noticia Añádenos en Google Desembarco del crucero infectado de hantavirus, en Canarias. (Reuters)Madrid
24/06/2026 Actualizado a las 11:19h.La crisis del hantavirus llegó a su fin oficialmente esta semana, cuando el Ministerio de Sanidad presentó su «informe final» tras conceder el alta a ... los dos contagiados en el crucero MV Hondius, finalizar los 42 días de cuarentena para los doce contactos del barco y dar negativo los últimos cinco casos con seguimiento. Atrás quedaba la alarma generada por un patógeno con el 27,3% de letalidad. Casi al mismo tiempo se publicó un estudio en la revista The Lancet, donde se evaluó la capacidad de España para afrontar este tipo de episodios sanitarios, incluso si se convierten en pandemias. «El brote de hantavirus (...) ofrece una oportunidad para examinar cómo España se prepara y responde ante las enfermedades infecciosas de alto riesgo que vienen de fuera de las fronteras», mantiene el artículo 'Del ébola al hantavirus: La preparación de España ante las enfermedades infecciosas de alto riesgo', realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III, Hospital Clínic de Barcelona, Universitat de Barcelona o el Hospital Sant Joan de Déu. «Una década después del ébola, España ha fortalecido considerablemente sus capacidades para combatir las enfermedades infecciosas de alto riesgo, con una red de Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel, protocolos clínicos mejorados, mayor capacidad diagnóstica y una comunicación técnica más consistente», subrayan.
Pero también hay «desafíos estructurales» que entorpecieron la respuesta sanitaria de mayo de este año, como las tensiones políticas entre las autoridades centrales y regionales, que «complicaron la coordinación operativa en tiempo real y afectaron la comunicación pública, socavando la percepción de una respuesta unificada y con base técnica». También, señalan, hace falta la finalización de un Plan Nacional de Preparación y Respuesta y una Agencia Nacional de Salud Pública. «Siguen siendo prioridades urgentes». Además, los autores advierten que la insuficiente financiación sanitaria «erosiona directamente las capacidades de vigilancia y respuesta».
Prioridades urgentes
¿Cuáles son esos «asuntos pendientes», advertidos por el estudio? «La respuesta al hantavirus se desarrolló en un momento crítico de la arquitectura de salud pública de España», que tenía como punto flaco que el órgano que debe coordinar una emergencia sanitaria no está aprobado definitivamente. «Su estatuto, modelo de gobernanza y la transferencia del personal aún están pendientes de aprobación". Después de su creación se planteó "un plazo de seis meses" para resolver estas cuestiones que finaliza en agosto de 2026.
«España ha construido gran parte de lo que faltaba. La tarea ahora es lograr que funcione»
Por tanto, esta importante debilidad que había durante la pandemia de covid continuaba durante el brote de hantavirus. «Un organismo cuyo marco operativo permanece incompleto no puede proporcionar la estructura de mando técnicamente independiente y políticamente protegida que exige un evento de emergencia sanitaria de rápida evolución».
El estudio señala tres «prioridades que requieren atención urgente". Uno, resolver la carencia del Plan de Acción de Emergencia de Salud Pública y que sea «sometido a pruebas de estrés frente a escenarios realistas». Dos, tener una estrategia «clara y eficaz de comunicación de riesgos y participación comunitaria». Y tres, que España haga presión a nivel internacional para desarrollar «directrices operativas específicas para enfermedades infecciosas de alto riesgo» y no sólo para pandemias. «Más de una década después del ébola, España ha construido gran parte de lo que faltaba. La tarea ahora es lograr que funcione».
Comunicación coherente
El estudio aborda también la necesidad de una buena comunicación de las crisis sanitarias, ya que «influyen en la confianza pública y el cumplimiento de las medidas de protección», mantiene el artículo. «La gestión de la comunicación y la participación comunitaria durante la respuesta de España al ébola revelaron deficiencias significativas en dos aspectos clave: el manejo inadecuado de la información». ¿Pasó lo mismo con el hantavirus? No, en este caso hubo «una comunicación técnica más coherente y lecciones importantes aprendidas de la gestión de la pandemia».
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