A lo largo de las últimas décadas la lucha contra los incendios se ha reforzado gracias al uso de drones, satélites y cámaras con IA, pero en algunas regiones de España están comprobando que hay una herramienta más simple y efectiva: los "burros bomberos". A medida que el fuego se convierte en un problema de primer orden, arrasando hectáreas de bosque y áreas pobladas, cada vez más zonas del país ven en las manadas de équidos un valioso aliado contras las llamas.
Nada que no supieran nuestros ancestros.
¿Burros bomberos? Tal cual. No se trata de utilizar pollinos para cargar bidones de agua, palas o mangueras, sino de aprovechar las habilidades de estos animales para mantener cuidados los montes, limpiar el sotobosque y, de esa forma, impedir que los incendios forestales avancen de forma descontrolada.
Su rol es tan importante que hay quien ya usa directamente esa expresión: "burros bomberos", una forma gráfica y poderosa de reivindicar su función.
En Xataka
España tiene un grave problema con los cables sin dueño: uno que acaba de provocar un gran incendio en Almería
¿Qué hacen exactamente? Pastar. Dar rienda suelta a su apetito voraz e insaciable. Quizás no parezca gran cosa, pero cuando hablamos de grupos de decenas y decenas de asnos que avanzan en manada a lo largo de hectáreas de monte, alimentándose de hierbas y matorrales, su efecto resulta crucial.
Sus 'cuadrillas' ayudan a mantener limpios los campos, lo que, en caso de incendio, complica que las llamas encuentren combustible que las alimenten y ayuden a propagarse. A medida que avanzan, los burros crean cortafuegos en zonas a las que no siempre es fácil acceder con maquinaria. Es más, tan bien lo hacen que ya se están usando para mantener cortafuegos artificiales.
¿Y dónde se usan? Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en Cataluña. Allí hace seis años Joan Cedó Sans sentó las bases de lo que hoy es Tivissa Donkey Firefighters, una organización sin ánimo de lucro que persigue un doble objetivo: dar una oportunidad a équidos maltratados o abandonados y, de paso, aprovechar su apetito voraz para mantener desbrozadas las montañas.
Un "win-win" de manual que garantiza a los animales una existencia apacible, cuidados y buena alimentación y, de paso, evita que los montes (cada vez más afectados por la despoblación) se conviertan en trampas inflamables.
¿Cómo empezó? La iniciativa catalana arrancó en 2020 con un puñado de asnos, ya sumaba 28 animales en 2022 y ronda ahora los 60 ejemplares, una amplia manada que se desplaza por los montes de la región limpiando terrenos públicos y privados. La sede de la organización está en Tivissa, Tarragona.
"El incendio de Tivissa de 2013 pasó muy cerca de donde tengo los caballos y pensé que los animales podrían ayudar a limpiar el sotobosque y en la prevención de incendios", explicaba Joan Cedó hace unos años a Diari de Tarragona, donde recordaba cómo el proyecto empezó con solo tres equinos de una pareja suiza que quería volver a su país y no sabía qué hacer con los animales.
¿Solo se aplica en Cataluña? No. De hecho, Donkey Firefighters ni siquiera fue la primera iniciativa de ese tipo en España. Años antes habían empezado a hacer algo parecido en Andalucía, donde desde 2014 un grupo de équidos de la asociación El Burrito Feliz se dedica a realizar una labor similar en el entorno del Parque Nacional de Doñana: pastan, devorando matorral seco, hierva, maleza… elementos que a simple vista pueden parecer inofensivos pero que, en caso de declararse un incendio forestal, representan alimento para las llamas.
En Galicia o País vasco también es posible encontrar iniciativas similares.
No es nada sorprendente. Cada vez más organizaciones reivindican el papel del pastoreo y el ganado para mantener limpias zonas que se han visto afectadas por la despoblación. En 2022 la propia Barcelona activó un experimento con más de 200 ovejas, cabras y corderos para mantener a raya el sotobosque del Collserola y reducir el riesgo de incendios. Nada que no hubiesen probado ya en Portugal.
¿Por qué burros? Esa es la pregunta del millón. Más allá del valor que tiene dar una segunda oportunidad a pollinos maltratados o abandonados, ¿por qué recurrir a estos animales y no a otros más pequeños, como ovejas o cabras?
Cedó lo deja claro en la cadena CNN: "El trabajo que hacen los burros, ni las cabras ni las ovejas pueden hacerlo". No solo pesan más que el ganado ovino, lo que les permite aplastar y apelmazar la hierva seca a su paso, los équidos también se caracterizan por su apetito insaciable. Avanzan lento, pero de forma constante y no le hacen ascos a la hierba seca que tan peligrosa se vuelve con los incendios.
Imágenes | Julio Romero (Flickr) y Gabriel Fdez (Flickr)
En Xataka | La mera existencia de los burros ha sido un misterio de la historia natural durante décadas. Uno que hemos resuelto
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La noticia
España tiene cada vez más bosques y menos recursos para prevenir los incendios. Su solución: burros bomberos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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España tiene cada vez más bosques y menos recursos para prevenir los incendios. Su solución: burros bomberos
"El trabajo que hacen los burros, ni las cabras ni las ovejas pueden hacerlo", reivindican sus defensores
A lo largo de las últimas décadas la lucha contra los incendios se ha reforzado gracias al uso de drones, satélites y cámaras con IA, pero en algunas regiones de España están comprobando que hay una herramienta más simple y efectiva: los "burros bomberos". A medida que el fuego se convierte en un problema de primer orden, arrasando hectáreas de bosque y áreas pobladas, cada vez más zonas del país ven en las manadas de équidos un valioso aliado contras las llamas.
Nada que no supieran nuestros ancestros.
¿Burros bomberos? Tal cual. No se trata de utilizar pollinos para cargar bidones de agua, palas o mangueras, sino de aprovechar las habilidades de estos animales para mantener cuidados los montes, limpiar el sotobosque y, de esa forma, impedir que los incendios forestales avancen de forma descontrolada.
Su rol es tan importante que hay quien ya usa directamente esa expresión: "burros bomberos", una forma gráfica y poderosa de reivindicar su función.
¿Qué hacen exactamente? Pastar. Dar rienda suelta a su apetito voraz e insaciable. Quizás no parezca gran cosa, pero cuando hablamos de grupos de decenas y decenas de asnos que avanzan en manada a lo largo de hectáreas de monte, alimentándose de hierbas y matorrales, su efecto resulta crucial.
Sus 'cuadrillas' ayudan a mantener limpios los campos, lo que, en caso de incendio, complica que las llamas encuentren combustible que las alimenten y ayuden a propagarse. A medida que avanzan, los burros crean cortafuegos en zonas a las que no siempre es fácil acceder con maquinaria. Es más, tan bien lo hacen que ya se están usando para mantener cortafuegos artificiales.
¿Y dónde se usan? Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en Cataluña. Allí hace seis años Joan Cedó Sans sentó las bases de lo que hoy es Tivissa Donkey Firefighters, una organización sin ánimo de lucro que persigue un doble objetivo: dar una oportunidad a équidos maltratados o abandonados y, de paso, aprovechar su apetito voraz para mantener desbrozadas las montañas.
Un "win-win" de manual que garantiza a los animales una existencia apacible, cuidados y buena alimentación y, de paso, evita que los montes (cada vez más afectados por la despoblación) se conviertan en trampas inflamables.
¿Cómo empezó? La iniciativa catalana arrancó en 2020 con un puñado de asnos, ya sumaba 28 animales en 2022 y ronda ahora los 60 ejemplares, una amplia manada que se desplaza por los montes de la región limpiando terrenos públicos y privados. La sede de la organización está en Tivissa, Tarragona.
"El incendio de Tivissa de 2013 pasó muy cerca de donde tengo los caballos y pensé que los animales podrían ayudar a limpiar el sotobosque y en la prevención de incendios", explicaba Joan Cedó hace unos años a Diari de Tarragona, donde recordaba cómo el proyecto empezó con solo tres equinos de una pareja suiza que quería volver a su país y no sabía qué hacer con los animales.
¿Solo se aplica en Cataluña? No. De hecho, Donkey Firefighters ni siquiera fue la primera iniciativa de ese tipo en España. Años antes habían empezado a hacer algo parecido en Andalucía, donde desde 2014 un grupo de équidos de la asociación El Burrito Feliz se dedica a realizar una labor similar en el entorno del Parque Nacional de Doñana: pastan, devorando matorral seco, hierva, maleza… elementos que a simple vista pueden parecer inofensivos pero que, en caso de declararse un incendio forestal, representan alimento para las llamas.
En Galicia o País vasco también es posible encontrar iniciativas similares.
No es nada sorprendente. Cada vez más organizaciones reivindican el papel del pastoreo y el ganado para mantener limpias zonas que se han visto afectadas por la despoblación. En 2022 la propia Barcelona activó un experimento con más de 200 ovejas, cabras y corderos para mantener a raya el sotobosque del Collserola y reducir el riesgo de incendios. Nada que no hubiesen probado ya en Portugal.
¿Por qué burros? Esa es la pregunta del millón. Más allá del valor que tiene dar una segunda oportunidad a pollinos maltratados o abandonados, ¿por qué recurrir a estos animales y no a otros más pequeños, como ovejas o cabras?
Cedó lo deja claro en la cadena CNN: "El trabajo que hacen los burros, ni las cabras ni las ovejas pueden hacerlo". No solo pesan más que el ganado ovino, lo que les permite aplastar y apelmazar la hierva seca a su paso, los équidos también se caracterizan por su apetito insaciable. Avanzan lento, pero de forma constante y no le hacen ascos a la hierba seca que tan peligrosa se vuelve con los incendios.