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España tiene que volver a soñar

España tiene que volver a soñar
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Si queremos devolver la prosperidad económica al país, hay que lograr que vuelva a ser rentable trabajar, formarse, invertir y ahorrar. No hay otro secreto
España tiene que volver a soñar

Si queremos devolver la prosperidad económica al país, hay que lograr que vuelva a ser rentable trabajar, formarse, invertir y ahorrar. No hay otro secreto

Regala esta noticia Añádenos en Google Una hucha rota, pegado con una tirita y rodeado de monedas. (SUR)

Alberto Nadal

21/06/2026 a las 00:05h.

Los países se construyen en torno a proyectos comunes sostenidos en el tiempo, que trascienden generaciones y vertebran social y emocionalmente a las naciones. En ... el ámbito económico, conscientes de nuestro retraso, los españoles han trabajado durante generaciones por acercarse al nivel de vida de los países más avanzados de Europa, alcanzar sus niveles de renta y empleo, desarrollar su capacidad tecnológica y sentir que, en el proceso, cada generación vive mejor que la anterior.

En España, el crecimiento económico, del que tanto presume el Gobierno, se debe a la expansión del gasto público y la acumulación de población -500.000 nuevos habitantes anuales-, no a la inversión, productividad y crecimiento sostenible a largo plazo. Las bases son endebles, de corto recorrido y, prueba de ello, es que la inversión productiva está estancada. Ni los emprendedores de dentro ni de fuera ven a España como un destino de inversión a ritmos parecidos a los de Polonia o Corea, que sí elevan su bienestar con crecimientos de inversión y productividad.

El objetivo de país debe volver a ser alcanzar en una generación la renta de los países europeos más avanzados: Alemania, Suecia o Países Bajos. ¿Qué diferencias presentan con España y qué debemos hacer para reducirlas? La primera es que su tasa de ocupación es más alta. Trabaja más gente entre 20 y 64 años porque en España la brecha entre trabajar y no hacerlo se ha estrechado. Los incentivos al trabajo son cada vez menores. La segunda razón de nuestro retraso es la baja productividad por falta de capital tecnológico, físico e institucional -la productividad por trabajador está por debajo de 2018-. Si queremos devolver la prosperidad económica a España, hay que lograr que vuelva a ser rentable trabajar, formarse, invertir y ahorrar. No hay otro secreto. ¿Cómo hacerlo?

Lo primero, un marco fiscal mucho más favorable al emprendimiento, formación e inversión, que devuelva lo que el Gobierno ha extraído a las familias, especialmente con hijos, al no actualizar los parámetros del IRPF a la inflación. Un marco que premie a quienes invierten, ahorran, compran o desarrollan tecnología y ayude a reconstruir una España de pequeños propietarios.

Para ello necesitamos unas cuentas públicas saneadas. Sabiendo que el envejecimiento de la población incrementará el gasto en pensiones y sanidad y que debemos incorporar el nuevo gasto de defensa, hay que ser mucho más eficiente y medir el gasto en resultados reales. En los últimos ocho años el gasto público ha crecido en 4,5 puntos, de los cuales solo 1,2 son pensiones de jubilación. El resto responde a un crecimiento generalizado de las partidas por motivos ideológicos. Si el gasto público ha crecido por encima de la economía, ahora hay que hacer lo contrario: debe crecer por debajo y utilizar ese margen fiscal para llevar a cabo la reforma tributaria.

En segundo lugar, hay que aligerar la regulación. Este Gobierno la ha incrementado para empresas y familias como ningún otro. Ha convertido el Boletín Oficial del Estado en un BOE militante. El compromiso del PP es revisar toda la normativa y eliminar las leyes ideológicas que han erosionado la competitividad de las empresas.

El mejor ejemplo de fracaso regulatorio es la vivienda. El principal cuello de botella para la construcción es la declaración de suelo urbanizable y su desarrollo una vez aprobados los planes de urbanismo. Es un problema de regulación ante el que la respuesta no es más intervencionismo. Cuanto más se intervienen los precios, más se reduce la oferta. A ello se suma la inseguridad jurídica, barrera fundamental para alquiler e inversión, que supone la okupación. El PP eliminará los cuellos de botella burocráticos que impiden desarrollar la oferta y ya tiene presentada su alternativa antiokupación.

En tercer lugar, apostamos por una política energética sensata, que contemple costes y garantía de suministro. La alternativa del PP tendrá tres ejes prioritarios: suprimir el calendario de cierre nuclear, aprobar un plan de choque para resolver el problema de acceso a red que impide desarrollar proyectos económicos y desplegar las infraestructuras necesarias para reducir los costes de los servicios de ajuste del sistema, que se han disparado por diez con este Gobierno.

En cuarto lugar, una economía pujante no puede funcionar sin instituciones independientes. Hay que parar las interferencias del Gobierno y apostar por órganos reguladores compuestos por profesionales independientes con garantía de solvencia. El PP devolverá la independencia a las instituciones a través de un plan de regeneración institucional.

En quinto lugar, el sistema educativo necesita una profunda reforma. Somos el país de la UE con más sobrecualificación y con una formación profesional insuficientemente desarrollada, que es necesario potenciar.

En sexto lugar, las leyes laborales españolas están pensadas para siglos pasados, no para el XXI, donde la variedad de trabajos exige mayor flexibilidad. Los incentivos no se adjudican de forma correcta y eso penaliza a los más diligentes. Hay un problema de absentismo que va contra la mayoría de los trabajadores que cumplen. Lo mismo ocurre con las ayudas sociales: se conceden sin contrapartida vinculada a trabajo o formación.

Por último, el verdadero talón de Aquiles de la economía española: la tecnología. Existe un problema de inversión en I+D+i. Hay que incrementar el esfuerzo en innovación y sumarse a la revolución tecnológica de la inteligencia artificial. Tenemos posición geográfica, energía, capital humano, la mayor integración económica y la economía más diversificada de nuestra historia para lograrlo.

Si hacemos las cosas bien, España puede participar por primera vez en un cambio tecnológico decisivo para alcanzar la renta de nuestro entorno y la prosperidad que los españoles necesitan. El PP está preparado para transitar ese camino.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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