El ministro de Transformación Digital, Óscar López.
Tecnología España vuelve a bloquear el veto de Bruselas a Huawei para proteger sus pactos industriales y comerciales con ChinaEl Gobierno defiende que la competencia en la ley de servicios digitales (DNA) y la ley de ciberseguridad (CSA) siempre debe ser de los Estados miembros.
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Fernando Cano Publicada 12 junio 2026 02:33h Las clavesLas claves Generado con IA
España ha vuelto a hacer una férrea defensa del principio de la soberanía local a la hora de definir los proveedores estratégicos en las cadenas de suministro, en especial respecto de empresas chinas como Huawei o ZTE.
Así lo ha manifestado en la última reunión del consejo de ministros de telecomunicaciones de la Unión Europea (UE) realizada esta semana (ya lo hizo hace dos semanas), donde además el ministro de Transformación Digital, Óscar López, y su equipo plantearon en privado discrepancias relevantes con las principales leyes digitales que están sobre la mesa de Bruselas.
Fuentes comunitarias han indicado a EL ESPAÑOL-Invertia que el Gobierno español defendió en los encuentros a puerta cerrada que la competencia sobre la ley de servicios digitales (DNA) y la actualización de la ley de ciberseguridad (CSA)debe ser siempre de los Estados miembros.
España y Alemania plantan cara a la UE: rechazan la prohibición a una de las compañías chinas más potentes del mundoEspaña defiende que no es apropiado introducir requisitos para gestionar factores no técnicos, porque -dicen- tendría impactos significativos en otros sectores estratégicos, geopolíticos, institucionales e industriales.
Lo que quiere el Gobierno español es asegurarse la potestad de decidir sobre la elección de suministradores de alto riesgo y bloquear que sea la propia Comisión Europea la que decida estos vetos para todo el continente.
EEUU avisa a España: "Los países que eligen proveedores chinos no fiables desincentivan nuestra inversión"Esta posición garantiza que sea el Gobierno de Pedro Sánchez el que decida qué proveedor debe ser vetado. Una situación que contradice el actual borrador de la ley de ciberseguridad que pide explícitamente un veto exprés a las compañías que Bruselas designe como de alto riesgo. Aquí miembros de la Comisión han mencionado explícitamente a Huawei.
El borrador de Bruselas da 18 meses a los Estados miembros para que eliminen a estos proveedores una vez que sean señalados. Y ya no solo del 5G (y redes fijas) sino que todas sus infraestructuras críticas como energía, automoción, telecomunicaciones y redes digitales.
Primer efecto de la guerra en los contratos públicos: Aena licita la red móvil de los aeropuertos solo a proveedores europeosEn el sector se considera que estamos ante un nuevo guiño de España a Huawei y a China. El Gobierno de Sánchez es prácticamente el único en Europa que no ha tomado medidas reales para reducir la dependencia tecnológica de proveedores chinos.
Solo en el caso del 5G, la exposición de los operadores españoles es del 30%, pero es que Huawei también está en las redes ferroviarias de Adif o como proveedor tecnológico de la Guardia Civil o la Seguridad Social.
China amenaza a la UE: exige a Bruselas enmendar su ley de ciberseguridad o adoptará las contramedidas necesariasEn el sector hay convencimiento de que si es que finalmente se consigue la potestad de que cada Estado miembro decida sus proveedores de alto riesgo, España seguirá sin vetar a Huawei y poniéndose de perfil como ha hecho desde 2020. Pese a que ya estaba en vigor el toolbox de la UE.
Los argumentos españoles son claros. En privado piden que no se perjudiquen sensibilidades estratégicas, geopolíticas, institucionales e industriales. Y parece claro que lo que quiere el Gobierno es proteger su "relación privilegiada" con China.
En su visita del pasado mes de abril Pedro Sánchez volvió a estrechar lazos con China y consolidó a España como puente de entrada de Pekín. No solo en economía -es nuestro principal suministrador de bienes y servicios- sino que además en cultura, política, educación y arqueología.
España ofrece estabilidad política, acceso al mercado europeo y una economía abierta y a cambio China debería aportar inversión, mercado y un "diálogo estratégico" que eleva a España por encima de la arquitectura comunitaria.
Acuerdos con China
En el apartado político‑diplomático se firmó un nuevo Mecanismo de Diálogo Estratégico entre los ministerios de Exteriores, liderados por José Manuel Albares y Wang Yi.
Y en el apartado comercial se firmaron tres acuerdos. Uno que reforzó las cadenas industriales y de suministro, otro impulsó proyectos de inversión sostenible y descarbonización y el tercero facilitó exportaciones españolas bajo la iniciativa Compartir el Gran Mercado. Exportar a China.
La prioridad para España es lograr una inversión "de alto valor añadido" como transferencia tecnológica, formación especializada y una mayor generación de empleo local en nuestro país.
Cadenas industriales y de suministro chinas que España quiere proteger. Si consideramos que nuestro país se ha convertido en los últimos meses en la puerta de entrada de los coches chinos a Europa, lo normal -dicen las fuentes consultadas- sería que los lazos, lejos de romperse, irán a más. Y no solo con Huawei.
Comunicado oficial
El ministro López reivindicó que los Estados miembros "deben seguir teniendo un papel en la definición de las cadenas de suministro de nuevas tecnologías que afectan a la seguridad nacional", según decía la propia nota enviada por el Ministerio de Transformación Digital esta semana.
Hace quince días España encabezó -junto a Alemania- el rechazo al borrador de la ley de ciberseguridad (CSA) y, en concreto, que el veto a los proveedores tecnológicos de alto riesgo esté en manos de la UE. Pero ahora ha ido a más.
El comunicado oficial del consejo de ministros de telecomunicaciones indica que "las discusiones sobre el marco de cadena de suministro de TIC de confianza identificaron la necesidad de mayor claridad sobre la metodología y los procedimientos para identificar activos clave de TIC y proveedores de alto riesgo, así como sobre el alcance y el posible impacto de las medidas propuestas. Las delegaciones también subrayaron la importancia de garantizar un nivel adecuado de implicación de los Estados miembros en la implementación y gobernanza del marco".
No obstante, a puerta cerrada y en reuniones informales entre diferentes países la postura de España respecto de la ley de ciberseguridad (CSA) fue más tajante respecto de que la competencia debe seguir siendo de los Estados miembros.
Dudas de España
Del mismo modo, se ha indicado que no es apropiado introducir requisitos para gestionar factores no técnicos, porque tendría impactos significativos en otros sectores estratégicos, geopolíticos, institucionales e industriales y que los esquemas de certificación desarrollados bajo la CSA deben mantenerse exclusivamente de naturaleza técnica.
Respecto de la ley de servicios digitales (DNA) España ha dicho que hay que evitar introducir factores no técnicos y que es esencial que la UE desarrolle normas técnicas basadas en criterios técnicos objetivos en lugar de otras consideraciones.
Por otro lado, han transmitido que cualquier implementación "única" de requisitos de proveedores de riesgo son incompatibles con los principios de proporcionalidad y con los intereses nacionales y sectoriales.