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España ya no se esconde: «Nadie daba un duro por nosotros y mira»

España ya no se esconde: «Nadie daba un duro por nosotros y mira»
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La campeona de Europa prepara el Mundial con una condición inédita en años: la de favorita. Mientras fuera crece la expectativa, dentro del vestuario insisten en el mismo mensaje: el ruido se queda fuera

Mundial 2026

España ya no se esconde: «Nadie daba un duro por nosotros y mira»

La campeona de Europa prepara el Mundial con una condición inédita en años: la de favorita. Mientras fuera crece la expectativa, dentro del vestuario insisten en el mismo mensaje: el ruido se queda fuera

Regala esta noticia Añádenos en Google Los jugadores hacen piña alrededor de Luis de la Fuente. (Efe)

Javier Varela

01/06/2026 a las 13:55h.

«Tenemos selección para ganar». «Nadie daba un duro por nosotros en la Eurocopa y mira». Las frases de Álex Grimaldo y Mikel Oyarzabal no ... suenan a bravuconadas ni a ejercicio de arrogancia. Suenan a constatación. España aterriza en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con una condición que durante años persiguió sin éxito: la de favorita. Ya no es una aspirante romántica ni una selección prometedora. Es la vigente campeona de Europa, una referencia futbolística para el continente y un equipo que ha aprendido a convivir con la expectativa.El cambio de estatus se percibe incluso fuera de sus fronteras. «España es un modelo a seguir. En Alemania seguro. A nivel de talento somos un ejemplo a seguir. Saben que somos candidatos», aseguró Grimaldo. Lo que antes era una discusión mediática se ha convertido en una percepción compartida. España está en la conversación de todos.

«La etiqueta de favoritos es para la prensa, la afición. No tenemos más presión por ser candidatos».

Álex Grimaldo

La memoria de aquella Eurocopa atraviesa todos los discursos. Entonces España llegaba rodeada de dudas; ahora lo hace rodeada de elogios. Pero el recuerdo de aquel camino sirve de vacuna contra la autocomplacencia. «En la anterior Euro nadie daba un duro por nosotros y mira», repite Mikel Oyarzabal, convertido casi en portavoz involuntario de una generación que aprendió a desconfiar de las predicciones.

Luis concoce a los 26

La fortaleza de esta selección, según explican sus propios protagonistas, no está solo en el talento. También en la cohesión. Luis de la Fuente ha construido un ecosistema donde las jerarquías conviven con naturalidad y donde los recién llegados encuentran acomodo inmediato. «Luis es el mismo. Ha creado una familia. Se nota. Puede verse que es un grupo unido», resume Grimaldo. Rodri profundiza en la idea: «Luis siempre habla desde la tranquilidad. Eso al jugador se la da». Oyarzabal coincide: «Luis nos conoce muy bien a todos. Sabe lo que cada jugador le puede dar».

Esa armonía se vuelve especialmente importante en una concentración que puede extenderse durante más de un mes. «Hay monotonía, pero por eso es importante el grupo», reconoce Grimaldo. «Imaginaos vosotros 45 días concentrados. Sería complicado», añade Rodri. «Hay momentos que se hace largo, pero nos apoyamos». El seleccionador ha hecho del ambiente una cuestión estratégica tanto como táctica.

«No miro ni el pasado ni el futuro. Vives del presente. Confío en nuestra selección. No veo posibilidad de otra».

Marc Pubill

También ayuda la mezcla generacional. Los veteranos observan cómo la nueva hornada aporta descaro sin alterar el equilibrio. «Tienen alegría. Energía. Se disfruta», dice Grimaldo sobre los más jóvenes. Rodri lo resume en una fórmula sencilla: «El equilibrio entre juventud y madurez es la clave. La juventud te inyecta adrenalina y no tener miedo».

Entre esos nuevos rostros aparece Marc Pubill, una de las historias inesperadas de la convocatoria. El lateral vive el Mundial con la naturalidad de quien todavía está procesando la velocidad de los acontecimientos. «No miro ni el pasado ni el futuro. Vives del presente», explica. Y cuando se le pregunta por las opciones de España, apenas deja espacio para la duda: «Confío en nuestra selección. No veo posibilidad de otra».

La confianza, sin embargo, no se confunde con exceso de confianza. Rodri insiste en que el cartel de favorito no concede ventajas. «No somos favoritos, tenemos que demostrar lo que somos». El centrocampista recuerda que los torneos se deciden por detalles, estados de forma y momentos concretos. «Las cosas hay que demostrarlas e ir paso a paso. Va a ser muy largo».

Máximo desafío

Ahí reside quizá la principal diferencia respecto a otros ciclos de la selección. España ya no necesita reivindicarse. Ya ha demostrado que puede ganar. El desafío ahora es sostener esa condición. «Ahora que hemos demostrado, queremos demostrar que somos los mejores de todo el mundo. Es lo máximo», afirma Rodri.

Mientras fuera se multiplican los análisis sobre candidatos, cruces y favoritos, dentro del vestuario el mensaje permanece inalterable. «El círculo está cerrado y el ruido no entra», asegura Grimaldo. España llega al Mundial con la presión reservada para los grandes equipos y con la convicción de quien sabe que puede ganar. Una combinación que, por primera vez en mucho tiempo, no parece una carga, sino una fortaleza.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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