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Mark Rutte, secretario general de la OTAN, junto a Donald Trump. ReutersJuanjo Sánchez Arreseigor
Historiador
Jueves, 2 de abril 2026, 21:29
... mantener a EE UU dentro de la alianza y contar con su apoyo frente a Putin y otros peligros, lo que resulta ingenuo, porque siempre le complace a Trump firmar contratos y hacer promesas para luego no cumplirlas y reírse del incauto que se tomó en serio su palabra. Por lo tanto, es un espejismo creer que si Putin invadiese Lituania o Polonia, iban a recibir del presidente de EE UU un trato mejor que Ucrania.Irán es una pequeña potencia industrial, muy por encima de los cochambrosos tiranuelos tercermundistas a los que EE UU está malacostumbrado a fusilar de manera casi unilateral. También cuenta mucho la ideología religiosa del régimen, mucho más sincera que el chavismo bajo Maduro o el baazismo bajo Sadam Hussein. Por eso Irán es un adversario mucho más correoso que Venezuela o Irak. Por supuesto, EE UU puede aplastar a Irán, pero van a tener que movilizarse en serio y eso Trump no lo quería hacer, porque él lo quiere todo fácil, rápido y barato, como un crio con antojo. Por eso se apresura a llamar a sus vasallos, para cargarles la factura del desaguisado y que aporten carne de cañón. Pero tras catorce meses de maltrato, todos esos países que ni son sus vasallos ni van a serlo se niegan a pasar por el aro. Ni siquiera los kurdos han querido caer en la trampa, recordando que Trump ya les ha traicionado antes.
Según el Artículo XIII del Tratado del Atlántico Norte, un país puede solicitar su salida, que sería efectiva al cabo de un año. En teoría, Trump no puede abandonar la OTAN sin una votación por mayoría simple en la Cámara de Representantes y cualificada de tres cuartos en el Senado. En la práctica, gobierna como si el Congreso no existiese. Por lo tanto, si mañana mismo anuncia que se larga de la OTAN, se acabó en el acto, sin un año de preaviso ni votación parlamentaria, según marca la ley.
Existen los medios si existe la voluntad, y es la voluntad lo que ha faltado hasta ahora para alcanzar la autosuficiencia estratégica, porque era más cómodo seguir como antes. Por lo tanto, que Trump abandonase la OTAN sería beneficioso para las restantes potencias porque les forzaría a coger el toro por los cuernos lo quisieran o no, sin poder refugiarse en falsas esperanzas y autoengaños como han hecho hasta ahora.
Por lo tanto, recemos para que Trump cumpla su amenaza.
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