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¿Están pasándote factura los 'pagos invisibles'? Localízalos en 10 minutos

¿Están pasándote factura los 'pagos invisibles'? Localízalos en 10 minutos
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Las suscripciones son muy cómodas, pero si no las controlamos nos pueden 'sangrar' la cuenta del banco

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Vivir | Tecnología ¿Están pasándote factura los 'pagos invisibles'? Localízalos en 10 minutos

Las suscripciones son muy cómodas, pero si no las controlamos nos pueden 'sangrar' la cuenta del banco

José Carlos Castillo

Martes, 24 de marzo 2026, 00:26

... físico, ahora pagamos una cuota mensual para acceder a catálogos digitales ingentes en Kindle Unlimited, Spotify, Netflix... A este cúmulo de pequeñas transacciones se las conoce como 'pagos invisibles' por la facilidad con que pasan desapercibidos a lo largo del año... y lo mucho que impactan en nuestra economía.

  1. Banderas rojas

«Tus suscripciones van en piloto automático si eres incapaz de decir de memoria cuántas tienes y cuánto suman al mes», señala el experto. Es la primera señal de que algo no funciona. Pero hay más: «Si el total 'te sorprende' (está entre un 10 y un 15% por encima de lo que pensabas), pagas por cosas que usas menos de una vez al mes (o 'cero veces' en las últimas 4-8 semanas) y tienes duplicidades (dos apps de 'streaming' o música 'por si acaso'), convendría ponerle remedio», añade.

También conviene tomarnos el asunto en serio si mantenemos planes de suscripción antiguos aunque existan alternativas más baratas (como modalidades familiares), nos topamos con pequeños cargos recurrentes (de 2 a 10 euros) que no sabemos identificar en nuestra cuenta corriente o seguimos pagando tras 'pruebas gratuitas' que ni sabíamos. Otra bandera roja: «Que tus gastos recurrentes mensuales suban pese a no haber hecho compras nuevas», precisa Rey,

  1. Identifica todos los pagos

 Si nos ha saltado alguna alarma al leer lo anterior, toca identificar todos los pagos invisibles. Para ello, lo mejor es acudir a nuestro extracto bancario e identificar aquellas suscripciones que, cual vampiro, están sangrándonos en silencio. La mayoría de entidades permiten filtrar los pagos periódicos, lo que nos ayudará a confeccionar el listado.

Otra opción es acudir al apartado 'Suscripciones' de las tiendas de aplicaciones en nuestro móvil Android (Play Store) o iOS (App Store), ya que algunas plataformas las utilizan como intermediarios de pago en lugar de recurrir a nuestra tarjeta de crédito. Dentro de esta sección encontraremos enumeradas las aplicaciones que nos cobran periódicamente, indicándosenos también desde cuándo, en qué fecha se producirá la próxima renovación y si llevará aparejado una subida de precio.

También puede ocurrir que paguemos el servicio en cuestión a través de plataformas de pago como PayPal, donde encontraremos una sección de cargos automáticos que conviene revisar. ¡Ojo! Algunas transacciones pueden aparecer con nombres de empresas que, a priori, no asociamos con la app correspondiente (de ahí que muchas veces las pasemos por alto). Una búsqueda por internet nos ayudará a encontrar la equivalencia.

Si todo lo demás falla, una buena forma de recordar suscripciones en menos de diez minutos es abrir nuestra cuenta de correo electrónico e introducir en el buscador términos como 'renovación', 'prueba gratuita' o 'confirmación de suscripción'.

  1. Hora de cancelar...

Con el listado en la mano, llega la hora de descartar esos servicios que no usamos nada o casi. Una opción que no es tan sencilla. Por un lado, porque el proceso se ha vuelto más complejo de por sí. «El éxito de estos servicios radica en que el número de altas (muy sencillas, a uno o dos clics) resulte superior al de bajas. Para ello, las multinacionales utilizan lo que se conoce como 'patrones oscuros': esconder el botón de cancelación, obligar a hablar con teléfonos de soporte en horarios limitados...», señala el docente de ESADE.

Por otro, porque nos ponen un caramelo en la boca. En cuanto ven que deseamos cancelar, estos servicios acostumbran a lanzar ofertas mejoradas o nos sorprenden con penalizaciones en aquellos planes anuales pagados mensualmente. «Esto ha motivado nuevas reglas estatales en EE UU», explica Rey, quien recuerda que en nuestro país, según la Ley 10/2025 de 26 de diciembre, toda empresa con la que contraigamos un contrato de duración determinada sujeto a renovación «debe informar del vencimiento con 15 días de antelación, indicando las consecuencias de no cancelar». Así que las renovaciones indefinidas sin este tipo de recordatorio resultan ilegales.

Trucos para no gastar de más

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Haz un listado

Anota en una hoja de cálculo todas las suscripciones ordenadas de menor a mayor gasto.

Revisión mensual

Establece un día fijo (por ejemplo, el primer domingo de cada mes) para revisar los cargos recurrentes de cada una de ellas.

Calcula el pago anual

Convierte todo a coste anual (x12) y ordénalo de mayor a menor para hacerte una idea de cuánto te suponen todas ellas.

Regla del 30/60

Si no usas una app en 30 o 60 días, mejor reduce la suscripción o cancélala.

Tasa lo que te cuesta cada uso

Mira cuántas veces al mes utilizas las plataformas y calcula el 'precio por uso'. Si duele verlo, corta por lo sano.

Número limitado de 'apps'

Aplica la máxima de 'una entrada, una salida': cada nueva suscripción debería obligarte a cancelar otra.

¿Por qué nos enganchan las suscripciones?

Que las suscripciones nos atrapen tiene mucho que ver con el modo en que están diseñadas. «Aprovechan muchos de los sesgos que estudiamos en la economía del comportamiento», señala el profesor de ESADE Pedro Rey. Por ejemplo, separan el consumo y pago: «Pagar duele más cuando el momento del pago coincide con el momento del consumo». O se valen del apego a las opciones por defecto: «Una vez activada la suscripción, mantenerla se convierte en 'lo normal'».

Pero es que también usan estrategias como la del precio por día. «Muchas se presentan por 'menos de 0,33 euros al día', lo que cambia nuestra forma de evaluarlas». O la de los beneficios instantáneos: «Las pruebas de 7 días y los primeros meses gratuitos hace que el coste futuro se perciba borroso». Y con el tiempo y el uso nos damos cuenta de que somos pasto del efecto de dotación: «Como acumulas playlists, recomendaciones, archivos…, el coste psicológico de cambiar o irse están elevado que nos quedamos».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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