Por ello, un equipo de investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha desarrollado un sistema innovador llamado SAFARI (Adherencia Inteligente mediante jaula de FARaday e Ingestible Resorbible), que permite confirmar la toma de medicamentos de forma inalámbrica. El sistema incorpora una etiqueta RFID (identificación por radiofrecuencia), fabricada con material biodegradable en una cápsula estándar de medicamento, lo que le permite comunicarse con un lector externo dentro del cuerpo después de la ingestión, registrando así la toma del medicamento.
"El objetivo es garantizar que todo el mundo reciba el tratamiento que necesita para mantener su mejor estado de salud", explica Giovanni Traverso, profesor asociado de ingeniería mecánica del MIT y gastroenterólogo.
Funciona reaccionando con los jugos gástricos
Muchos de los sistemas actuales de control de la medicación utilizan plásticos y componentes electrónicos no degradables, lo que suscita preocupación por el riesgo de daños gastrointestinales durante su uso a largo plazo y el problema de los residuos electrónicos. Por ello, Traverso y su equipo construyeron SAFARI utilizando únicamente materiales que pueden degradarse de forma segura en el organismo o expulsarse de forma natural.
El corazón de SAFARI es una antena de radiofrecuencia hecha de lámina de zinc. Se trata de zinc de 25 micrómetros de grosor adherido a un sustrato de acetato de celulosa y conectado a un chip RFID comercial (de aproximadamente 400 x 400 micrómetros). La etiqueta funciona a una frecuencia de 915 MHz y puede enrollarse de forma compacta y colocarse en una cápsula de gelatina estándar.
Las antenas de zinc se degradan en una semana por hidrólisis con el jugo gástrico. Del mismo modo, el sustrato de celulosa se desintegra gradualmente en el organismo a lo largo de varias semanas.
ingesta alimentaria diaria.Ambos son oligoelementos esenciales para la salud humana, metabolizados por el organismo y eliminados a través de los riñones; el chip RFID no es biodegradable, pero es extremadamente pequeño, de 0.16 milímetros cuadrados, por lo que puede atravesar con seguridad el tracto digestivo y ser eliminado del organismo.
Los investigadores creen que esta tecnología podría ser especialmente útil para pacientes que requieren un control estricto de la medicación. Los pacientes sometidos a trasplantes de órganos pueden sufrir un rechazo rápido si olvidan tomar los fármacos inmunosupresores, mientras que los pacientes con VIH pueden desarrollar resistencia a los medicamentos si no toman correctamente sus antivirales.
Se espera que SAFARI ayude a construir un sistema sanitario en el que los profesionales de la salud puedan controlar en tiempo real el estado de la medicación de los pacientes e intervenir en caso necesario. En el futuro, el equipo de investigación pretende ampliar el alcance de detección de la señal mediante un sistema RFID asistido por batería. También planean combinar el sistema con dispositivos portátiles para transmitir automáticamente los datos al equipo sanitario del paciente. También están en marcha los preparativos para los ensayos clínicos, y la empresa espera verificar la eficacia y seguridad del sistema en pacientes reales en un futuro próximo.
La idea de un dispositivo electrónico respetuoso con el medio ambiente y que se degrada dentro del cuerpo representa una nueva dirección para la tecnología médica, y SAFARI es algo más que una herramienta para controlar la medicación: es un paso hacia la realización de una asistencia sanitaria sostenible. La tecnología contenida en la pequeña cápsula mejorará la calidad del tratamiento y puede salvar la vida de muchos pacientes.
Artículo originalmente publicado enWIRED Japón.Adaptado por Alondra Flores.