Los jóvenes Jonatan Jiménez y Ernesto Ramírez llenan a diario este restaurante en Teatinos de base nikkei pero con arraigo al producto local
Regala esta noticia Añádenos en Google Jonatan Jiménez prepara uno de sus nigiris. (laputaagencia) 11/07/2026 a las 23:44h.En una pequeña calle de Teatinos vieron la oportunidad. Pasan casi inadvertidos desde fuera. En un local discreto, sin fanfarrias. Y aun así, hacen 'sold ... out' diarios. Hablamos de Jonatan Jiménez y Ernesto Ramírez. Ellos son el motor de Baiku, la nueva barra japonesa de moda en Málaga. «Eso dicen», apunta dicharachero Ernesto. Con él no te aburres si te sumas a esta pequeña barra para ocho comensales (y dos pequeñas mesas bajas). Tampoco con Jonatan. Disfrutan mucho del contacto con el cliente. Ahí creen que está su seña de identidad… y «en el cariño» que le ponen.
Algunas de las propuestas de Baiku.. (laputaagencia)«Aunque hagamos fusión, no queremos olvidar nuestras raíces», avisa Jonatan, sin perder de vista el producto local: «Intentamos utilizar ingredientes de cercanía para que, si a nosotros nos va bien y crecemos, lo hagan también todos los que nos rodean». Entre ellos, un proveedor ya muy conocido: Obrador Máximo. De él proceden los molletes que sirven de base para su montadito crujiente con filete de pez mantequilla con rocoto (un condimento típico de la cocina peruana), mayo lima y huevo de codorniz.
Una de sus propuestas imprescindibles junto al mencionado 'japoblanco' o el nigiri totoro, joya de la corona por su singularidad ya que incluye la propia grasa de la ventresca del atún a baja temperatura. «Nos gusta sorprender y hacer cosas que no estemos acostumbrados a ver en otros sitios», puntualiza Jonatan. Le mueve la creatividad, investigar, probar. Ahí juegan un papel importante las mermas. No desaprovecha nada: «Soy incapaz de tirar comida».
Experiencia previa
Lo ha ido interiorizando a lo largo de los años. Porque no es un recién llegado. Empezó en el Liceo pero la vida le llevó hasta la cocina, y finalmente hasta la japonesa casi sin darse cuenta. Tras pasar por varios restaurantes, el flechazo que sembró Asako fue aumentando. Eso le llevó a seguir creciendo en otros conocidos establecimientos de cocina japonesa. Hasta que se decidió a crear su propio canal de whatsapp.
Fue la base para su salto al mundo de los eventos: «Me fue muy bien y conocí a mucha gente, entonces empezaron a animarme a montar algo propio». ¿Por qué no? Inicialmente pensó en Baiku como foodtruck, pero no lo vio claro, así que comenzó a buscar locales y este que encontró en la calle Miguel Díaz Recio encajaba con lo que buscaba. Pero necesitaba un cómplice. Y la afición al ciclismo hizo que su destino se cruzara con Ernesto Ramírez, a quien curiosamente también el destino le había reservado una sorpresa.
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