El hombre, que fingió haber sido agraciado en un sorteo de la lotería, se presentó como policía y prometió costear distintos proyectos de esta hermandad
Regala esta noticia Añádenos en Google Cristo de Azotes y Columna pasando por delante de la casa hermandad de las Reales Cofradías Fusionadas. (MARILÚ BÁEZ) 21/09/2026 a las 22:31h.Hermano de Fusionadas y veterano portador del trono del Cristo de la Exaltación, empezó a ganarse entre febrero y junio de 2023 la confianza de ... los directivos de la cofradía presentándose ante ellos como un hombre adinerado y dispuesto a invertir parte de su fortuna en la hermandad. Decía que había ganado nueve millones de euros en el sorteo de la ONCE; también que era agente de la Policía Nacional (a veces hablaba de la policía secreta) y contaba que su hija pequeña había superado milagrosamente una leucemia. Nada era cierto.
En la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico y fechada en mayo de este año, se describe su modus operandi para estrechar lazos con los miembros de otras mayordomías. Así se comprometió a sufragar las futuras cabezas de varal para el trono de María Santísima del Mayor Dolor, un proyecto presupuestado en 80.000 euros. A esa promesa añadió la restauración y reposición de un moldurón del trono del Santísimo Cristo de la Exaltación, por 9.500 euros; la restauración de su dorado, valorada en 48.376,07 euros, y unas esculturas para decorarlo por otros 53.000 euros. También dijo que pagaría un frente de altar para la capilla de María Santísima de Lágrimas y Favores, de 10.000 euros, y un grupo de siete esculturas para el Cristo de la Exaltación presupuestado en 90.000 euros.
Para hacer creíble todos aquellos ofrecimientos se reunió con los artistas que debían encargarse de los trabajos y llegó a firmar contratos de ejecución de obra de acuerdo a los presupuestos. Los proyectos, tal y como recoge la sentencia, nunca llegaron a realizarse.
Cantidades estafadas
Tras eso, empezó a pedir cantidades más pequeñas. A uno de los perjudicados le solicitó 1.000 euros en efectivo para pagar el diseño de las cabezas de varal y consiguió además que abonara 150 euros por un primer diseño y otros 400 por un segundo. El 14 de junio le pidió un Bizum de 500 euros. Más tarde le propuso que le entregara 1.500 euros «en negro» con la promesa de devolverle 15.000 al cabo de tres meses. No recuperó el dinero.
A otra persona le reclamó 1.000 euros en efectivo para pagar al orfebre que supuestamente iba a realizar las cabezas de varal.
Una tercera víctima entregó 280 euros para una maqueta en 3D de un proyecto de capilla y, pasada la Semana Santa, otros 400 para unos trabajos de limpieza del manto de la Virgen. Más adelante intentó conseguir de ella otros 400 euros para una segunda limpieza y 1.500 para cuatro paños de bocina bordados, aunque estas dos últimas cantidades no llegaron a ser abonadas.
El condenado recibió 30 décimos de Lotería de Navidad para venderlos y no devolvió ni los boletos sobrantes ni el dinero de los vendidos
A un cuarto perjudicado le planteó una inversión. Le pidió 2.000 euros y le aseguró que en septiembre recibiría entre 15.000 y 20.000. La víctima hizo el Bizum y tampoco recuperó lo entregado. La operación, según recoge la resolución, habría sido gestionada por un supuesto tío del acusado que era «broker».
La sentencia suma otros 1.400 euros de la recaudación de una excursión a Almería y Sevilla organizada por la cofradía, de los que se apoderó. También recibió 30 décimos de Lotería de Navidad para venderlos y no devolvió ni los boletos sobrantes ni el dinero obtenido por los vendidos.
La primera sentencia fijó indemnizaciones de 3.550, 1.000, 680 y 4.000 euros para los cuatro perjudicados, un total de 9.230 euros. En esta última cantidad se incluyen los 2.000 euros de la inversión, los 1.400 de las excursiones y 600 correspondientes al valor de los décimos de lotería que no fueron devueltos.
Recurso del acusado
Pero en desacuerdo con la resolución, el condenado recurrió. Su defensa sostuvo que se había vulnerado la presunción de inocencia y cuestionó que los testimonios de las víctimas fueran suficientes para demostrar los delitos. Alegó asimismo que los afectados podrían haber evitado la estafa «con una mínima diligencia». En cuanto a la apropiación indebida, puso en duda que existieran pruebas documentales que acreditaran que se había quedado con los fondos. Solicitaba que se revocara la sentencia y se le absolviera. La Fiscalía pidió que se mantuviera el fallo.
La Audiencia descarta sus argumentos. Los testimonios coincidieron en que el procesado hablaba del premio de nueve millones, decía pertenecer a la Policía Nacional y relataba la grave enfermedad de su hija. La sentencia considera que así consiguió ganarse la confianza de los afectados y desplegar los engaños «mediante la falsa apariencia de solvencia».
Además, las entregas mediante Bizum estaban documentadas y, en una de ellas, el acusado pidió expresamente que se consignara «donativo» como concepto para «camuflar la operación». Otro de los afectados explicó en el juicio que entregó el dinero por la «buena fe» propia del ámbito cofrade y por la seguridad que le infundía la supuesta condición de policía del acusado.
El condenado negó haber recibido algunas cantidades y dio otra explicación para otras. Sobre los 2.000 euros enviados por Bizum, sostuvo que se trataba de un préstamo personal porque necesitaba dinero y rechazó haber prometido beneficios. También negó haberse quedado con la recaudación de las excursiones y con la lotería. El tribunal de instancia dio mayor credibilidad a los perjudicados, cuyas versiones coincidían en las maniobras empleadas y estaban respaldadas documentalmente en algunos casos.
La Audiencia comparte esa tesis. Frente a una «contundente, persistente y unánime prueba de cargo», señala la resolución, el acusado ofreció sus «negativas sistemáticas». Los magistrados no encuentran motivos para modificar las conclusiones alcanzadas tras el juicio y consideran que «la prueba es apta y suficiente» para declarar acreditados los hechos.
Contra esta sentencia cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.
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