Cómo las variaciones climáticas repentinas ponen a prueba el sistema eléctrico de tu automóvil
Regala esta noticia Añádenos en Google En pocos días hemos pasado de temperaturas invernales a veraniegas. (I. A.) 29/05/2026 a las 10:01h.El paso repentino del invierno al verano en apenas unos días obliga a prestar una atención especial al mantenimiento de nuestros vehículos. España ha experimentado ... recientemente una transición térmica extrema, pasando de registrar nevadas en zonas de montaña y temperaturas inferiores a los 10 ºC a superar de golpe los 35 ºC en gran parte del país.
El primer elemento crítico son los neumáticos, el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto. Las variaciones térmicas extremas influyen de forma directa en el comportamiento de las cubiertas, ya que el aumento del calor acelera el desplazamiento de las moléculas de aire y provoca un incremento de la presión interna.
Por este motivo, resulta fundamental verificar de forma regular la profundidad del dibujo de la banda de rodadura y ajustar la presión conforme a los valores recomendados por el fabricante. Asimismo, la batería se posiciona como el auténtico corazón eléctrico del coche y sufre especialmente cuando el termómetro baja de los 5 ºC o rebasa la barrera de los 28 ºC.
Sus averías suelen manifestarse de manera repentina y sin síntomas previos, dejando el vehículo completamente inmovilizado cuando simplemente deja de arrancar.
Ante este escenario de variaciones bruscas la red de talleres Euromaster recomienda vigilar de cerca el estado de estos componentes y aconseja realizar al menos una revisión anual de la batería para evitar desagradables imprevistos.
El tercer elemento que requiere una vigilancia exhaustiva son las escobillas del limpiaparabrisas. El calor prolongado y la ausencia de precipitaciones acumulan polvo y suciedad en las gomas, deteriorando un componente clave para garantizar una visibilidad óptima tanto en la parte delantera como trasera del automóvil.
(Euromaster)Los consejos del experto
Revisar la presión de los neumáticos de forma mensual: El calor aumenta la presión interna de las cubiertas, por lo que es vital mantener el control de forma periódica.
Ajustar la presión según el fabricante: Se deben seguir siempre las indicaciones de la marca del coche, habitualmente ubicadas en el marco de la puerta del conductor.
Comprobar el dibujo de la banda de rodadura: Es esencial vigilar la profundidad del dibujo de los neumáticos para asegurar un agarre correcto y la máxima seguridad en carretera.
Vigilar el estado de la batería en los cambios de estación: La batería es el elemento con mayor riesgo de fallo ante oscilaciones térmicas extremas.
Prestar atención cuando el termómetro supere los 28 ºC: El «corazón» del coche sufre especialmente en primavera y verano con temperaturas altas, así como cuando bajan de los 5 ºC.
Realizar un chequeo anual de la batería: Dado que las averías de la batería ocurren sin previo aviso ni síntomas, se aconseja una revisión mínima al año.
Revisar las escobillas del limpiaparabrisas una vez al año: Su buen estado es clave para garantizar una visibilidad adecuada tanto en la parte delantera como trasera del coche.
Inspeccionar las gomas tras periodos prolongados sin lluvias: El polvo y la suciedad se acumulan en las escobillas durante las épocas secas, lo que deteriora el material.
Controlar el nivel del líquido lavaparabrisas: En desplazamientos largos y con altas temperaturas, la suciedad se acumula rápidamente en el cristal.
Utilizar productos limpiadores específicos: Se recomienda usar líquidos lavaparabrisas diseñados para eliminar de forma eficaz los restos de insectos y suciedad incrustada.
La llegada del calor prolongado favorece además la proliferación de insectos, sobre todo en zonas costeras o fluviales, lo que incrementa los impactos contra el cristal durante la marcha. Por ello, los expertos inciden en la necesidad de mantener las escobillas en perfecto estado y revisar el nivel del líquido lavaparabrisas.
Utilizar productos específicos para eliminar la suciedad de forma eficaz se convierte en un factor esencial para la seguridad vial, especialmente ante la rapidez con la que se acumula la suciedad en los desplazamientos largos.
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