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Fórmulas de éxito de 'start up' creadas por emprendedores sénior

Fórmulas de éxito de 'start up' creadas por emprendedores sénior
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El emprendedor con años de trayectoria en otras compañías aporta una amplia red de contactos y más conocimientos en gestión y liderazgo, lo que favorece que sus 'start up' tengan más probabilidades de éxito y crecimiento. Leer
EmprendedoresFórmulas de éxito de 'start up' creadas por emprendedores séniorActualizado 30 MAR. 2026 - 12:28Enrique Lizaso, cofundador de Multiverse Computing.

El emprendedor con años de trayectoria en otras compañías aporta una amplia red de contactos y más conocimientos en gestión y liderazgo, lo que favorece que sus 'start up' tengan más probabilidades de éxito y crecimiento.

"El imaginario colectivo sitúa la edad media de un emprendedor de éxito en un veinteañero al estilo de los fundadores de empresas como Facebook o Microsoft. Sin embargo, hay algunos datos que confirman que la edad media de los fundadores de las compañías de mayor crecimiento se sitúa en los 45 años". ·Estos datos a los que se refiere Felipe Areal, fundador de la compañía de publicidad Loud Intelligence, se encuentran en un estudio realizado por la escuela de negocios MIT Sloan, que se basa en más de dos millones de fundadores de empresas recogidos en la Oficina del Censo de Estados Unidos. La investigación refleja que un fundador de 50 años tiene aproximadamente 1,8 veces más probabilidades de lograr éxito y crecimiento que otro de 30 años. Y las posibilidades de uno de 20 años, disminuyen aún más.

El análisis ha permitido a los autores cruzar datos fiscales con la edad real de los fundadores, algo que estudios anteriores -basados en encuestas o JPMorgan revistas- no se pudo hacer con tanta precisión. Otro dato relevante apunta a que en el éxito medido por el exit (adquisición de la empresa por parte de otro o la salida a Bolsa) la edad promedio es de 46,7 años de los fundadores.

Areal subraya que "impacta más el hecho de ver a un chaval montar una compañía de éxito". Pero lo cierto es que, a mayor experiencia de los emprendedores, más probabilidades de éxito y de crecimiento tiene el proyecto.

Y esto es así, entre otras razones, porque este perfil de fundador cuenta con mayores capacidades de gestión y liderazgo, esenciales para acelerar más rápido el proyecto creado.

Reto intelectual

Felipe Areal tiene el perfil de emprendedor sénior (51 años): desempeñó los cargos de director financiero y de producto en la compañía de publicidad digital TapTap, que fue adquirida por la firma de capital riesgo británica bd-capital.

Después de su salida de aquella compañía, Areal decidió aprovechar y sacar partido a sus conocimientos adquiridos en el mundo publicitario para crear su propia compañía hace tres años, Loud Intelligence.

"Es una plataforma basada en IA semántica que analiza todo el contenido de medios, audio y audiovisual para mejorar la toma de decisiones", explica el emprendedor, para quien lanzar este nuevo proyecto fue como "un reto intelectual".

Una de las principales aportaciones de un emprendedor sénior que contribuyen al mayor éxito de una compañía es la experiencia que tiene del mundo del venture capital. "Sé identificar los elementos que puede apreciar un inversor para entrar en mi empresa. Y esto no es asunto baladí, ya que supone conocer cómo configuro yo una determinada empresa para que sea atractiva a los inversores", detalla Areal.

El haber construido durante años todo el network comercial (red de contactos) y el saber identificar el ángulo de entrada al mercado (go to market) son otros dos aspectos que Areal aprendió en sus años en TapTap y que, ahora, le están sirviendo mucho para su proyecto.

Saber entrar en el mercado

En opinión de Areal, uno de los problemas que pueden tener muchos emprendedores más noveles es que tienen "ideas muy buenas apoyadas en tecnologías muy disruptivas", pero el hecho de no haber vivido la industria desde dentro, a lo mejor, impide tener el mejor ángulo de entrada al mercado.

Enrique Linares (48 años) puede hablar desde la doble perspectiva de sus años de experiencia como fundador de LetGo -primera start up española en lograr el estatus de unicornio- y como inversor con su proyecto actual, el fondo Plus Partners, que lanzó en 2024 junto a Oriol Juncosa.

Para Linares, contar con una mayor experiencia aporta más valor al impulso de una compañía y, por tanto, significa tener más papeletas de éxito. Esto es algo que sucede en cualquier sector, pero en el caso específico del ámbito emprendedor y, en concreto, del mundo del venture capital, "ese bagaje previo de los fundadores es un plus para los inversores".

El fundador de Plus Partners señala que este perfil de cierta edad "es alguien que entendemos que ha vivido en primera persona el crecimiento, que ha estado muy expuesto al mercado, que sabe liderar, que sabe cómo funciona una start up y, por tanto, sus probabilidades de éxito son mucho mayores".

Y recuerda una diferencia fundamental en el hecho de que "no es lo mismo montar una empresa en el mundo offline que en el mundo online". En este terreno hay cosas que van mucho más rápido, aspectos que son mucho más asequibles, menos barreras que te protejan frente a otros competidores y, sobre todo, en él se vive de innovar. "Hay que aprender a innovar", subraya Linares, y esto no es algo sencillo. Y en el ámbito innovador, la experiencia es un grado. "Innovar no es nada intuitivo ni fácil. Lo vemos en grandes empresas a las que les cuesta mucho hacerlo cuando van cogiendo cierto volumen y tamaño".

Capacidad de atraer talento

La habilidad y capacidad de atraer talento es otra cuestión muy valorada entre los emprendedores de mayor edad, y esto es algo determinante en la evolución y el progreso del proyecto.

Linares analiza esta cuestión desde un punto de vista particular: crear equipo en una start up significa "ser parte de una tribu", es decir, de una familia, de un grupo de personas que han montado un negocio que va bien y tiene calidad en el producto.

Cuando se quiere atraer talento adecuado y de alta cualificación, las referencias que se tienen del fundador, así como lo que ha hecho en el pasado, a quién conoce, el trato personal, su fama... Van a hacer que esas personas muy buenas se unan a la empresa: "Se suele decir siempre que son las personas las que hacen las compañías, pero en el caso de las start up esta realidad es todavía más cierta". El poder atraer talento top, según Linares, es algo que ayuda a incrementar el porcentaje del éxito.

Así, tener la capacidad de atraer a otros profesionales experimentados que confían en el liderazgo de un emprendedor resulta vital para escalar una empresa con solidez.

Marta Echarri insiste también en esta idea. Después de 12 años en el banco de inversión JPMorgan -que, según ella, la formaron como profesional rigurosa y confiable, y le inculcaron una gran cultura corporativa- pasó a liderar la expansión en los mercados de España y Portugal del neobanco alemán N26 y, en la actualidad está vinculada al ámbito emprendedor desde una triple vertiente: como fundadora de su fintech KiriApp y el fondo de inversión Calafia, y como responsable del área Startup Connect de KPMG desde el que ayuda y asesora en el crecimiento de distintos proyectos emprendedores.

Echarri subraya que se confía más en un líder y ese liderazgo va, muchas veces, asociado a la edad. "Ese perfil más adulto tiene mayores credenciales que uno más joven. Este último tiene mayores obstáculos para contratar y para la retención de buenos equipos".

Más resiliencia y disciplina

"El fundador experimentado tiene la capacidad de separar los elementos subjetivos y, quizá, románticos del proyecto para centrarse en el desarrollo del producto con métricas realistas. Todo ello, además, con la disciplina y capacidad de trabajo adquiridas con el tiempo", defiende Borja García Rato, socio fundador en Summons Abogados, que cuenta con experiencia en el asesoramiento de operaciones y transacciones relacionadas con el ámbito de las start up. El experto pone sobre la mesa varios ejemplos de éxito, como el de Reed Hastings, que cofundó Netflix con 37 años con la idea de crear un Blockbuster (servicio de alquiler de películas por correo en Estados Unidos), pero no fue hasta años más tarde, ya cerca de los 45 años, cuando consiguió la gran escalabilidad de la empresa a través del nuevo modelo de negocio que ha cambiado la forma de visualización del contenido audiovisual".

Enrique Linares valora igualmente la disciplina de los emprendedores de mayor edad, así como su resiliencia: "Aunque vayan mal las cosas en la empresa, esa clase de emprendedores siguen luchando. Esto requiere de una gran fortaleza mental, física y unas dotes de liderazgo brutales. Debe tener un carisma fuerte para que la gente, aunque vea que el proyecto no va muy bien, confíe en el emprendedor, siga con él y no se vaya a la competencia que le está haciendo otra oferta".

El papel del 'scout'

El plus de experiencia de un emprendedor es también algo altamente valorado por los fondos de inversión de primer nivel que se sirven de estos perfiles sénior como scout (buscadores) de start up con potencial. Es, de hecho, una tendencia muy habitual en el ecosistema que tiene su origen en la cuna del emprendimiento, Silicon Valley.

Esto responde a una necesidad de los fondos que son conscientes que no pueden estar presentes en todo el mundo para encontrar oportunidades y, por tanto, se sirven de estos oteadores sénior que tienen más experiencia que un analista júnior de 20 años.

Según Enrique Linares, si un fondo está abriendo en otros países o quiere mejorar su capacidad de acceso al dealflow (flujo de operaciones), le puede resultar muy útil apoyarse en emprendedores sénior. "Se les puede pagar una cantidad en variable o también un porcentaje del retorno que dé la start up que consideran que tiene oportunidades de inversión", señala Linares. De esta forma, estos fundadores pueden ayudar a detectar buenos equipos, un producto o actividad con potencial o una tecnología útil que resuelva una necesidad.

Sin olvidar otro punto: esos fundadores más experimentados tienen más poder de convencer a los otros emprendedores para que sea un fondo, y no otro, el que invierta en el proyecto. "Si se tiene a un emprendedor muy potente como scout que representa a tu marca, esto ayuda a a confiar en tu fondo" .

Un ejemplo de fondo que utiliza scout sénior es Village Global, un fondo de capital riesgo de San Francisco (California) que se ayuda de una red de figuras como Bill Gates, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg, y una red masiva de buscadores que son emprendedores de cierta edad para encontrar oportunidades en las que podrían ser los próximos gigantes del mundo tecnológico.

Asegurar el esfuerzo

El valor del esfuerzo es otro punto muy apreciado del emprendedor con años de experiencia. Así lo percibe Concha Guerra, directora general en Netmentora Madrid, una red que pone en contacto a mentores de grandes empresas -como Pascual, Pikolin, Seur o Campofrío- con emprendedores que necesitan ayuda para hacer crecer sus proyectos.

"Con fundadores de estas características tienes el esfuerzo y la experiencia asegurados", afirma Guerra. El conocimiento profundo sobre una materia o un mercado es algo esencial, y constituye un aspecto que realmente aporta mucha seguridad al poner en marcha un proyecto.

"En Netmentora tenemos varios proyectos de estas características. Uno de ellos es, además, una iniciativa de gran impacto. Se trata de Miguel Ángel Peláez y su proyecto Natural Home, una empresa de servicios energéticos que nace con el objetivo de promover el desarrollo de sistemas eficientes de consumo energético", cuenta la directora de Netmentora

Peláez fue durante 22 años responsable de convenios y líneas de mediación de Banco Santander, lo que le reportó un rico bagaje en programas de financiación con instituciones públicas y privadas. Es un claro ejemplo, subraya Guerra, "de un directivo de una gran organización que lo deja todo para emprender".

¿Con mejores ojos?

Aunque no en todos los casos, lo cierto es que generalmente los inversores miran mejor a las start up de emprendedores maduros. "Lo hacemos queriendo, o sin querer. La realidad es que estamos invirtiendo más en emprendedores de más de 45 años que de menos de 30", afirma Carlos Blanco, cofundador de Encomenda Capital Partners.

El inversor destaca dos casos de compañía con este perfil en las que ha invertido Encomenda y que están funcionando muy bien: la adtech Loud Intelligence, creada por Felipe Areal, y Fitness KPI, una plataforma de gestión inteligente para gimnasios, impulsada por Pablo Viñaspre. Este segundo caso, explica Blanco, es un ejemplo de emprendedor que ya tenía experiencia como directivo y consultor en cadenas de gimnasios. "El fundador ha tomado la decisión de irse a vivir a Estados Unidos para hacer escalar la compañía en aquel mercado", explica.

Blanco apunta a algo esencial que valora de los sénior: "Son mucho más conscientes de la importancia de acertar en la selección inicial de buenos socios".

Sonia Fernández, socia del fondo Kibo Ventures, destaca que en la compañía se ha invertido en decenas de empresas (más de 70) en los últimos 14 años "y el factor que vemos que tiene una mayor correlación con el éxito de una start up está en el equipo". El camino de las start up, recuerda, siempre va a tener altibajos. Incluso cuando el resultado final sea muy bueno, siempre hay dificultades. "La capacidad del fundador de poder lidiar con los problemas que surjan es fundamental. En este sentido, los que tienen más experiencia aportan también más madurez para enfrentarse a las dificultades".

En definitiva, el hecho de que tengan más años, más networking, conozcan a más gente... Hacen que su abanico de posibilidades crezca a la hora de seleccionar con quién crear la empresa. Y, aunque las experiencias pasadas sean en diferentes sectores, siempre hay aprendizajes que son relevantes como la gestión del estrés, de equipos o de inversores.

La experiencia que llega de diversos sectores

Nacido en 1964, Enrique Lizaso cofundó Multiverse Computing en 2019 con dos equipos, en San Sebastián y en Toronto. Además de sus tres carreras -Matemáticas, Medicina e Ingeniería Informática- Lizaso ha aportado a Multiverse una amplia experiencia previa como fundador de varias compañías en ámbitos como la salud y el 'blockchain'.

Después de desempeñar diversos cargos en diversas compañías y sectores tecnológicos, José y Juan Morán y Manuel Tarrassa crearon la compañía de agentes de IA TuringDream en 2023, que acaba de recibir una inversión de dos millones de euros de la Sepi digital.

Álvaro Morales dirigió el área de banca privada de Santander durante casi 20 años. Esta experiencia le aportó experiencia y una amplia red de contactos que le han servido para impulsar su nuevo proyecto: la 'fintech' Flanks, que fundó en 2019.

De su trayectoria de once años en JPMorgan, Marta Echarri obtuvo un valioso 'know how' en el mundo de las finanzas que le sirvió posteriormente para su cargo de responsable de España y Portugal del neobanco N26, y ahora para crear la 'fintech' KiriApp y su fondo de inversión Calafia.

Felipe Areal desempeñó los cargos de director financiero y de operaciones en la compañía de publicidad digital TapTap, que fue adquirida por la firma de capital riesgo bd-capital. En 2023 se lanzó a montar su propia 'adtech', Loud Intelligence.

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