Este lunes, el vestíbulo de Génova, 13 se ha convertido otra vez en el escenario del autohomenaje del PP por su victoria en unas elecciones autonómicas. Aplausos, abrazos, vítores y muchas sonrisas. ¿Lo habitual? No. Esta vez, a diferencia de los comicios extremeños y aragoneses, el entusiasmo era indudable y completo. Sin una sola adversativa.
Alfonso Fernández Mañueco ha cruzado el umbral del chaflán de Génova en olor de multitudes populares y con satisfacción plena. ¿Por qué? Porque en Castilla y León el PP mejora sus expectativas, es el partido que más sube -más del triple que el siguiente- y frena la inercia alcista de Vox, que no cumple sus objetivos y comienza a atisbar su techo electoral.
Su victoria es doble: por el éxito propio y por el "gatillazo" de la formación de Santiago Abascal, en opinión de diversos dirigentes populares que han acudido este lunes a la Junta Directiva Nacional de su partido, el máximo organismo de los populares entre congresos.
De ahí que Alberto Núñez Feijóo haya sido muy enfático en su apelación a Vox. El presidente del PP le ha advertido de que es su "obligación" desbloquear la gobernabilidad en Extremadura, Aragón y Castilla y León, porque eso es lo que han votado los ciudadanos. Y que el futuro nacional debería ser el mismo.
"El mensaje de los castellanos y leoneses es incontestable", ha comenzado Feijóo su alocución. Ante decenas de barones, alcaldes y parlamentarios, el líder de la posición ha definido el discurso que deben hacer los suyos: "Nos corresponde liderar, porque así lo han marcado los ciudadanos. Han dicho que el PP gobierne y que se forme una mayoría a partir del programa del PP".
"Cuando los ciudadanos hablan, se les escucha", ha subrayado, en otra clara referencia a Abascal. "Lo que toca ahora es responsabilidad", porque "la mayoría merece respeto". Por eso al PP y a Vox lo que les corresponde es, a su entender, "pactar". "Entendernos".
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- Redacción: MARÍA MATEO
- Redacción: MARÍA ALCÁNTARA
- Redacción: ALBERTO HERNÁNDEZ
La nueva victoria del PP aleja al PSOE e impone su techo a Abascal
- Redacción: MARISA CRUZ Madrid
Feijóo ha reivindicado su nuevo "documento marco" de conllevanza y negociación con Vox, presentado justo antes de la campaña. Y que ha marcado claramente la contienda en las tres últimas semanas, virando los focos hacia Abascal, por no desbloquear los ejecutivos regionales.
En aquellos momentos, a final de febrero, Vox tenía una expectativa demoscópica superior al 22% y al final no sólo no ha franqueado su objetivo del 20%, sino que no ha llegado ni al 19%.
"Nosotros hemos puesto nuestras cartas boca arriba para que todo el mundo sepa cuál es nuestra posición. Y hoy nadie conoce una sola objeción de Vox a ninguna de esas líneas" de negociación, ha apuntado Feijóo. "Sólo se han puesto excusas y creo que ya está bien". "Ya está bien, ¡ya está bien!, porque ya le fallamos a la gente en 2023", ha insistido ante la plana mayor de su partido, con el tono más asertivo posible.
Para Feijóo, el pacto no es un regalo de Vox al PP, sino "una obligación". "O se hacen pactos de gobierno como quiere la mayoría, o se hacen coaliciones de bloqueo con el sanchismo", ha afeado. "O se está mirando encuestas para ver lo que le conviene a tu partido, o viendo lo que le conviene al país", ha arremetido.
"No se puede hacer a los españoles cautivos de la estrategia de ningún partido", ha criticado a Abascal. "Sé que hay votantes de Vox que quieren que gobierne el PP y votantes del PP que quieren que gobernemos con Vox", así que el único camino posible es, a su juicio, "un acuerdo para que el PP lidere los gobiernos".
De ahí que el discurso haya virado entonces hacia una apelación a las políticas en las que ambas formaciones se pueden entender: inmigración, seguridad, servicios públicos de calidad, vivienda, infraetructuras, okupación y revisar las políticas climáticas para que no "destruyan empleo". Y todo lo demás es ruido, ha dicho, porque "nos estamos jugando la alternativa en España".
Para Feijóo, la izquierda "se frota las manos" esperando "que la alternativa cometa errores". Por ello, el líder del PP quiere que no se hable de las diferencias entre su formación y Vox, sino de un Gobierno nacional "que sigue vivo" a pesar de la "parálisis" y las distintas "crisis" que los populares atribuyen a Pedro Sánchez. "Nadie se puede fiar dentro de España" del Ejecutivo de coalición, ha sostenido.
En su discurso, el dirigente orensano ha criticado también la estrategia del PSOE de enarbolar de nuevo el 'No a la guerra', y ha cargado contra los socialistas castellanos y leoneses por celebrar sus resultados a pesar de volver a perder, y pese a haber venteado que iban a quedar primeros.
"Para nosotros, lo importante no es sólo ganar, sino cómo ganar: hemos ganado sin engañar a nadie y sin romper nuestro partido", ha zanjado, en una última referencia a las divisiones internas y purgas de Vox.